CARTA A DESTIEMPO
¡Hola!
Mi nombre es Cesar. Más que por cariño la fuerza de la costumbre todos me llaman Cesarín, no les importa cuan grande soy, éste año llegué a los 140 centimétros y complete los dientes permanentes, le di un adios y nunca vuelvas a los efusivos "¡chimuelo come caramelo!".
Mi maestra del 4 año, Miss Bety me dio mi primera estrella dorada hace 2 meses, la coloco en la frente en presencia de toda la clase, sus manos despedian un aroma a jazmines, suaves y delicadas, como deben de ser las manos de una maestra. Hace tiempo que Miss Bety ya no es la misma, todo inico cuando su vientre empezo a crecer y crecer, hasta hacerce tan grande que parecia un enorme balon de fútbol a mitad de su cuerpo. Terminaba sin aire después de subir las escleras, sus piernas parecian dos patas de elefante, gruesas y torpes.
Un día mientras escribia unas sumas y multiplicaciones en la pizarra, Miss Bety empezo a escurrir un liquido entre sus piernas, como si orinara, ahí de pie frente a todos nosotros de su garganta salio un grito estruendoroso, los maestros de otros salones vinieron imediatamente, llegó la ambulancia.
Mis Bety no ha vuelto al colegio desde ese día, hoy he enviado una carta a los periódicos, donde pido que le busquen, soy un niño sin maestra que le coloque estrellas doradas en la frente cuando hace tareas.
Mi nombre es Cesar. Más que por cariño la fuerza de la costumbre todos me llaman Cesarín, no les importa cuan grande soy, éste año llegué a los 140 centimétros y complete los dientes permanentes, le di un adios y nunca vuelvas a los efusivos "¡chimuelo come caramelo!".
Mi maestra del 4 año, Miss Bety me dio mi primera estrella dorada hace 2 meses, la coloco en la frente en presencia de toda la clase, sus manos despedian un aroma a jazmines, suaves y delicadas, como deben de ser las manos de una maestra. Hace tiempo que Miss Bety ya no es la misma, todo inico cuando su vientre empezo a crecer y crecer, hasta hacerce tan grande que parecia un enorme balon de fútbol a mitad de su cuerpo. Terminaba sin aire después de subir las escleras, sus piernas parecian dos patas de elefante, gruesas y torpes.
Un día mientras escribia unas sumas y multiplicaciones en la pizarra, Miss Bety empezo a escurrir un liquido entre sus piernas, como si orinara, ahí de pie frente a todos nosotros de su garganta salio un grito estruendoroso, los maestros de otros salones vinieron imediatamente, llegó la ambulancia.
Mis Bety no ha vuelto al colegio desde ese día, hoy he enviado una carta a los periódicos, donde pido que le busquen, soy un niño sin maestra que le coloque estrellas doradas en la frente cuando hace tareas.
Comentario:
Como César con Mrs. Betty estuve a punto de poner un aviso en blog "Se busca", peo afortunadamente has vuelto a aparecer. Me he puesto contento, sí!. Besos.





