quinquela MARTÍN

Fue bautizado como Benito Juan Martín. Al nacer lo abandonaron en la Casa de Expósitos. Cuando contaba seis años fue adoptado por el matrimonio Chinchella, que tenían una carbonería en La Boca. Posteriormente él cambiaria el apellido por el de Quinquela para castellanizarlo.
Asistió tres años a la escuela donde aprendió a leer, a dibujar, a sumar y a restar. Tuvo que abandonarla para trabajar en la carbonería y posteriormente de repartidor de carbón por las casas. Combinó trabajo con clases de dibujo y pintura, su verdadera pasión.
Fue el pintor que inmortalizó el barrio de La Boca con unas pinturas llenas de luz, sombras y mucho color.

quinquela MARTIN era un gran ser humano:
"Cuanto hice y cuanto conseguí, a mi barrio se lo debo. De ahí el impulso irrefrenable que inspiró mis fundaciones, todas ellas afincadas en la Boca. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones. Le devolví a mi barrio buena parte de lo que él me hizo ganar con mi arte. Los dos los siento como fundidos dentro y fuera de mí mismo"
Donó al barrio de La Boca cinco terrenos que se convirtieron en equipamientos para la comunidad, un jardín de infantes, escuelas, un Instituto Odontológico Infantil, un Salón-Teatro de actos para niños. Fundó la primera Escuela-Museo del país y en ese mismo edificio inauguró el Museo de Bellas Artes de La Boca.
En realidad su generosidad no se limitó a su barrio, ya que hizo numerosas donaciones también fuera de allí.

La personalidad de quinquela MARTÍN tenía un punto de genialidad y de excentricidad. Siguiendo una propuesta de su amigo Lucio Rodríguez fundó la Orden del Tornillo, convirtiéndose así en el Gran Maestre de la Orden.
"La ceremonia consistía en una comida, una serie de humoradas y la entrega del Tornillo. Luciendo mi uniforme de gran maestre, con abundancia de jalones y orlado de simbólicos tornillos, entrego a los nuevos miembros de la Orden el diploma que los acredita como tales... y coloco con aparente solemnidad la preciada condecoración, consistente en un gran tornillo dorado, que pende de un cordón de color"
Alrededor de trescientas personas fueron así agasajadas por ser “locos, personas cultoras de la verdad, del bien, y de la belleza de espíritu”. No importaba su posición en la sociedad, sólo se les advertía que el tornillo era de recuerdo, no para que se lo colocaran. Eran artistas, embajadores, músicos, periodistas, escritores…
Y yo, escribiendo este post, pienso en varias de vosotras… A los primeros que regalaría un “chip” son a Gatopardo y al niño de la peonza.
Comentario:
¡Ah, qué hermoso ser humano! Lo voy a guardar en mi libreta roja con índice alfabético, conde apunto los autores, las frases, los datos que quiero conservar. Gracias por hablarnos de él.
¿Me puedo comprar el tornillo y atarlo con un cordón mientras llega el momento en que me lo entregues ceremoniosamente o eso no vale?
¿Me puedo comprar el tornillo y atarlo con un cordón mientras llega el momento en que me lo entregues ceremoniosamente o eso no vale?
Comentario:
Me encantó la historia y lo de la "Orden del Tornillo", jajaja, no me importaría pertenecer a esa Sociedad.
Siempre es reconfortante conocer la identidad y la obra de grandes (a veces ocultos) personajes.
Un beso
Siempre es reconfortante conocer la identidad y la obra de grandes (a veces ocultos) personajes.
Un beso
Comentario:
Y yo te doy las gracias por mostrarme a este personaje del que no tenia la más mínima noción. Gracias y ojalá el mundo tuviese muchos como él.
Besos
Besos





