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en mi mundo...
experiencias, reflexiones y pensamientos varios no reflexionados...
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difícil de saber / difícil de explicar / sencilla y complicada / quiero ser normal y no siempre lo consigo / quiero ser diferente pero soy como las demás
Sindicación
 
Mujeres: Olga Benário Prestes
Olga nació en Munich (1908) en el seno de una familia judía alemana. Era hija de una dama de la alta sociedad y de un abogado social demócrata.
A los 15 años ingresa en el movimiento comunista. Activa militante, se muda a vivir a Berlin con Otto Braun, que es acusado de alta traición a la patria y los dos son detenidos. Olga es liberada y junto con otros compañeros liberan a Otto en un asalto. Después de eso tienen que huir a la URSS.
Allí Olga comienza a destacar aún más como líder juvenil y en 1931 se separa de Otto. Recibe instrucción militar, realiza un curso de paracaidismo y pilotaje de aviones.

En 1934 conoce a Carlos Prestes , que también estaba en Moscú, cuando éste recibe la misión de liderar una revolución armada en Brasil. Ella sería su guardaespaldas durante el regreso de Prestes a Brasil como clandestino (simulaban ser un matrimonio en luna de miel).
Terminan el viaje profundamente enamorados.

En julio de 1935 divulgan un manifiesto y proponen derribar el gobierno desencadenando una insurrección. Son derrotados y se inicia un proceso de violenta represión: muchos de los líderes comunistas son detenidos y objeto de salvajes torturas (¿no lo son todas?). Entre ellos, como no, Olga y Carlos.
A ella la llevan a la Casa de Detención y allí descubre que está embarazada. Uno de los mayores peligros para Olga, alemana judía y comunista, es que puede ser deportada para la Alemania de Hitler. En Europa la madre y la hermana de Carlos Prestes inician un movimiento para evitar la deportación.

Finalmente Olga es deportada a Alemania cuando estaba embarazada de siete meses. En el barco ya le estaban esperando oficiales de la GESTAPO y al llegar a su país fue enviada a la prisión de mujeres de Barnimstrasse. Fue allí donde dio a luz a una niña y le permitieron estar con ella mientras la estuviera amamantando. Fueron catorce meses los que estuvieron juntas. Después su hija fue entregada a su abuela paterna y a su tía, por supuesto después de una lucha incansable a través de una campaña internacional.
Entonces Olga fue enviada al campo de concentración de Lichtenburg y posteriormente al de Ravensbruck. Un día de febrero de 1942, poco antes de cumplir 34 años, su nombre figuraba en la lista de 200 prisioneras que iban a ser trasladadas a otro campo. Le dieron 30 minutos para recoger sus pertenencias que ella aprovechó para escribir una carta a su esposo y a su hija.

“Queridos:
Mañana necesitaré toda mi fuerza y toda mi voluntad. Por eso, no puedo pensar en las cosas que me torturan el corazón, que son más caras que mi propia vida. Y por eso me despido de vosotros ahora. Es totalmente imposible para mi imaginar, hija querida, que no volveré a verte, que nunca más volveré a estrecharte en mis brazos ansiosos. Quisiera poder peinarte, hacerte las trenzas (ah, no, que fueron cortadas). Pero te queda mejor el cabello suelto, un poco desaliñado. Antes de todo, voy a hacerte fuerte. Debes andar con sandalias o descalza, correr al aire libre conmigo. Su abuela, en principio, no estará muy de acuerdo con eso, pero luego nos entenderemos muy bien. Debes respetarla y quererla durante toda tu vida, como tu padre y yo hacemos. Todas las mañanas haremos gimnasia… ¿Ves? Ya vuelvo a soñar, como tantas noches, y olvido que esta es mi despedida. Y ahora, cuando pienso en esto de nuevo, la idea de que nunca más podré estrechar tu cuerpecito cálido es para mí como la muerte. Carlos, querido, mi amado: ¿tendré que renunciar para siempre a todo lo bueno que me diste? Me conformaría, igual si no pudiese tenerte muy cerca, que tus ojos una vez más me mirasen. Y quería ver tu sonrisa. Os quiero a ambos, tanto, tanto. Y estoy tan agradecida a la vida, por haberme dado a ambos. Pero lo que me gustaría era poder vivir un día feliz, los tres juntos, como millares de veces imaginé. ¿Será posible que nunca veré cuanto de orgulloso y feliz te sientes por nuestra hija?
Querida Anita, mi querido marido, mi chico: lloro debajo de las mantas para que nadie me oiga pues parece que hoy las fuerzas no consiguen alcanzarme para soportar algo tan terrible. Es precisamente por eso que me esfuerzo para despedirme de vosotros ahora, para no tener que hacerlo en las últimas y difíciles horas. Después de esta noche, quiero vivir para este futuro tan breve que me queda. De ti aprendí, querido, cuanto significa la fuerza de voluntad, especialmente si emana de fuentes como las nuestras. Luché por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo. Te prometo ahora, al despedirme, que hasta el último instante no tendrán porque avergonzarse de mi. Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, pero sí saber hacerle frente cuando llegue. Pero, mientras, pueden todavía suceder tantas cosas… Hasta el último momento me mantendré firme y con voluntad de vivir. Ahora voy a dormir para ser más fuerte mañana. Besos por última vez
Olga”


Diez días después, cuando regresaron las ropas de las mujeres que habían trasladado, Emmy Handke buscó el vestido de Olga y del dobladillo extrajo un minúsculo pedazo de papel que tenía escrito: Bernburg. Allí fue donde eran llevadas para ejecutarlas en la cámara de gas. Olga era la número 150. Fue gaseada con sus amigas Margarete Buber-Neumann; Grazyna Chrostowska; Rosi Forsberg; Milena Jensenska; Rosa Jochmann; Kathe Leichter; Renée Mirande-Laval; Charlotte Muller; Antonina Nikiforowa; Stennie Pratomo-Gret; Elise Rivet; Lisetta Rose; Violette Szabo.

Carlos Prestes, ya en libertad, se enteró de la muerte de su esposa en 1945. Aún pasaron varios años más antes de recibir y poder leer la última carta escrita por ella.
Su hija la ha definido como "revolucionaria sin perder la ternura".

En esta historia hay muchas mujeres luchadoras. Olga y sus compañeras lucharon por una causa en la que creían, por la revolución. Su suegra y su cuñada estuvieron con ella y su marido hasta el final, luchando, acompañándolos y velando por su seguridad y la de su hija. Y no debemos olvidar nunca a todas aquellas que sufrieron la experiencia de estar en un campo de concentración.

Película: Olga (dirección Jayme Monjardim) / Libro: Olga, de Fernando Morais
 
Comentario:
Perdón, he puesto mal mi sitio antes. No sabrás quien soy. Ahi va. Excusas.
 
Comentario:
Te queria dar las gracias por tus comentarios en mi blog. Como no veo tu perfil, deduzco que vives o eres de Brasil. Es estupendo tener contacto con gente de todo el mundo, para que cada uno aporte su visión social. Un abrazo, cuenta con esta seguidora.
 
Comentario:
Leo: desgraciadamente es así, aunque no es necesaria ni una guerra ni una revolución para encontrar casos así. En este siglo continuamos igual. ¿Aprenderemos algún día?

Raúl: transformación, libertad y respeto. Sobre todo saber que nadie es mejor que nadie y tambien que las riquezas tienen que ser compartidas. Tus comentarios también son importantes para mí.

Cabo: estoy deseando leerla! Suelo aprender mucho con tus post (respuestas incluidas). La Historia está llena de tremendas historias.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Un abrazo.
 
Comentario:
Tremenda historia que, por desconocida, no podemos dejar de asociar a uno de los momentos de más oscura penumbra de la humanidad. Con tu permiso, voy a tratar un tema parecido en mi blog, desde mi punto de vista.

Ya te digo.. una tremenda historia.

Gracias
 
Comentario:
Oye... y Gracias por tus bonitos comentarios... Son pura energía para sonreirle al mundo!
Significan mucho para mi...
Un barazo,
 
Comentario:
Los humanos nos hemos hecho tanto, tanto daño. No debe volver a suceder: Sólo una sociedad dispuesta a dejarse transformar, amante de la libertad y respetuosa de la vida nos conducirá a una mejor existencia.
Una historia dura pero me resulta muy importante conocerla. Como todas tus historias.
Un abrazo,
 
Comentario:
Toda guerra y toda revolución traen consigo casos como este, la pena es que llegados al siglo XXI, todavía no aprendimos nada y seguimos empeñados en matarnos unos a otros.
Un abrazo
 
Comentario:
Trini: fue una época horrible, pero surgieron tantas personas que fueron capaces de luchar por sus ideales! Yo también lloré, de nuevo, al traducir al castellano el final de la carta.

chocoadicta: esas personas dieron sus vidas luchando, unas muriendo asesinadas y otras sacrificandolo todo. Acabaron con ellas, pero no con su memoria.

Netes: me alegro que estés de vuelta, y que todo vaya bien :)

Muralla: ¡tenemos tantas cosas que agradecerles! Yo también me siento pequeña, por eso les estoy agradecida.

siloam: eso es lo que nos diferencia, la ternura. ¡Hasta la victoria!

Gracias a todas por vuestros comentarios. Un abrazo
 
Comentario:
hasta la victoria siempre con ternura!
 
Comentario:
Siempre me emocionan sobre manera esas vidas que lucharon hasta la muerte y gracias a las cuales hoy disfrutamos de nuestra libertad.
Me emocionan y me hacen sentir pequeña, tremendamente pequeña.
Bicos. Muralla.
 
Comentario:
impresionante post... he vuelto!!!! TODO BIEN , graciaspor preocuparte
 
Comentario:
Una historia que entristece pero muestra el valor de aquellas personas y mujeres, que dejando a un lado su persona, fueron capaces de luchar por el mundo mientras éste sólo se dedicaba a destruirlas. Un abrazo
 
Comentario:
Mar he estado leyendo esta historia, triste historia y no he podido eviotar llorar, se me ha hecho un nudo en la garganta.
Que horrible época la que le tocó vivir a Olga, sin embargo pienso que ella a pesar de todo se sintió orgullosa de vivirla de luchar por lo que creía, de defender su causa.

Un abrazo Mar.
Besos
 
Comentario:
Blanca: totalmente de acuerdo. Supongo que los blogs son un buen espacio para el intercambio, en todos los sentidos.

Agüela: no podemos olvidar porque se lo debemos. Siempre han existido seres humanos excepcionales, y son en ellas en las que nos debemos fijar.

Mad: lo bonito de la vida es que aprendemos día a día, y unas de otras. Gracias también a ti.

Charlybertario: las ánonimas son la mayoría, recogemos estas personas como ejemplo conocido. Cuando viajaba por Brasil el año pasado, la película era todo un éxito de taquilla. La gente comentaba la historia impresionada con la carta y el final. En una conversación con mis amigas sobre el final yo dije algo parecido: en mi país hay muchas Olgas, mujeres republicanas y libertarias.

Gracias a todos por vuestra aportación.
 
Comentario:
Cuantas mujeres trabajaron en silencio!!
¿A cuantas debemos lo poco conseguido?
Te hablo de un pais llamado España, de la Republica..donde todo está olvidado, donde millones de almas dieron su vida y sus ideas para que al cabo del tiempo fueran olvidados. Ni siquira conocemos sus nombres..vaya pais!! que olvida lo mejor que tuvo.
 
Comentario:
NO sabía nada de esa historia. Y por no saber tampoco sabía de esa frase genial del Che.
¿Será verdad que no sé tanto como creo?
Gracias
 
Comentario:
Si no fuera por gente así, me sentiría demasiado avergonzada de pertenecer a la raza humana. Creo que recordar que existieron, contarlo, es una labor que reconstruye lo que la barbarie nos arrebató.
Gracias por no olvidar, amiga.
 
Comentario:
Efectivamente es bueno leer los blogs que has decidido conservar, porque es importante ver sus trabajos y crear una corriente de opinión. Lo mejor de mi blog creo que sois vosotros, lo que aportais más información y vuestras ideas. Me ha parecido una entrada estupenda, probablemente no sabriamos nada de Olga, si no nos informas tu. Siempre hay que recordar aquel horror; Hay que recordar que Hitler fue elegido por el pueblo! y saber mas acerca de sus víctimas. Igual que las víctimas de la guerra civil, y las de las guerras "modernas". Un abrazo.
 
Comentario:
He decido contestar los comentarios, ya que he observado en otros blogs que genera una mayor interacción.

Aprovecho para añadir que mañana, 9 de octubre, es el 38 aniversario del asesinato del Che Guevara, creador de la frase: ¡Hay que endurecerse sin perder la ternura jamás!

Un abrazo
No