Sueño de una noche de verano
Hoy en uno de mis momentos de melancolía recordando hace unos años, me ha venido a la cabeza cuando hice la obra de "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare. No sé si la has leido, sino hazlo, te gustará.
Trata de como la magia y los sueños se mezclan con la realidad.
Uno de los personajes que mas me gustan es el de Puck, un duendecillo muy travieso que le encanta liar las cosas, pero que con sus lios consigue que la magia acabe inundandolo todo. Y Puck cierra la obra con un pequeño monólogo que me encanta, aquí te lo dejo.
PUCK. Si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido,
pensad sólo esto y todo está arreglado:
que os habéis quedado aquí dormidos
mientras han aparecido esas visiones.
Y esta débil y humilde ficción
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño;
amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos perdonais, nos enmendaremos.
Y, a fe de honrado Puck,
que si hemos tenido la fortuna
de escaparnos ahora del silbido de la serpiente,
procuraremos corregirnos de inmediato.
De lo contrario, llamad a Puck embustero.
Así, pues, buenas noches a todos.
Dadme vuestras manos, si es que somos amigos,
y Robin os lo restituirá con resarcimiento.
En esta obra yo hacía el papel de Helena una chica de Atenas enamorada de un chico que estaba enamorado de su amiga. Y aquí dejo uno de sus monólogos, mi favorito.
HELENA.- ¡Cuanto más felices pueden ser unos que
otros! En toda Atenas se me tiene por tan hermosa
como ella. Pero ¿de qué me sirve? Demetrio no
piensa así, y no quiere saber lo que todos saben. Y
así como él se extravía, fascinado por los ojos de
Hermia, me ciego yo admirando las cualidades que
en él veo. Pero el amor puede transformar en belleza
y dignidad cosas bajas y viles; porque no ve con
los ojos sino con la mente, y por eso pintan ciego a
Cupido el alado. Ni tiene en su mente el amor señal
alguna de discernimiento; como que las alas y la ceguera
son signos de imprudente premura. Y por ello
se dice que el amor es niño, siendo tan a menudo
engañado en la elección. Y como en sus juegos
perjuran los muchachos traviesos, así el rapaz amor
es perjurado en todas partes; pues antes de ver Demetrio
los ojos de Hermia me juró de rodillas que
era solo mío; mas apenas sintió el calor de su presencia,
deshiciéronse sus juramentos como el granizo
al sol. Yo le avisaré la fuga de la bella Hermia, y
mañana en la noche lo acompañaré al bosque para
perseguirla; que si por este aviso me queda agradecido,
recibiré en ello un alto precio; aunque si aspiro
a mitigar mi pena, sólo es en poder mirarlo a la ida y
a la vuelta.
Trata de como la magia y los sueños se mezclan con la realidad.
Uno de los personajes que mas me gustan es el de Puck, un duendecillo muy travieso que le encanta liar las cosas, pero que con sus lios consigue que la magia acabe inundandolo todo. Y Puck cierra la obra con un pequeño monólogo que me encanta, aquí te lo dejo.
PUCK. Si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido,
pensad sólo esto y todo está arreglado:
que os habéis quedado aquí dormidos
mientras han aparecido esas visiones.
Y esta débil y humilde ficción
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño;
amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos perdonais, nos enmendaremos.
Y, a fe de honrado Puck,
que si hemos tenido la fortuna
de escaparnos ahora del silbido de la serpiente,
procuraremos corregirnos de inmediato.
De lo contrario, llamad a Puck embustero.
Así, pues, buenas noches a todos.
Dadme vuestras manos, si es que somos amigos,
y Robin os lo restituirá con resarcimiento.
En esta obra yo hacía el papel de Helena una chica de Atenas enamorada de un chico que estaba enamorado de su amiga. Y aquí dejo uno de sus monólogos, mi favorito.
HELENA.- ¡Cuanto más felices pueden ser unos que
otros! En toda Atenas se me tiene por tan hermosa
como ella. Pero ¿de qué me sirve? Demetrio no
piensa así, y no quiere saber lo que todos saben. Y
así como él se extravía, fascinado por los ojos de
Hermia, me ciego yo admirando las cualidades que
en él veo. Pero el amor puede transformar en belleza
y dignidad cosas bajas y viles; porque no ve con
los ojos sino con la mente, y por eso pintan ciego a
Cupido el alado. Ni tiene en su mente el amor señal
alguna de discernimiento; como que las alas y la ceguera
son signos de imprudente premura. Y por ello
se dice que el amor es niño, siendo tan a menudo
engañado en la elección. Y como en sus juegos
perjuran los muchachos traviesos, así el rapaz amor
es perjurado en todas partes; pues antes de ver Demetrio
los ojos de Hermia me juró de rodillas que
era solo mío; mas apenas sintió el calor de su presencia,
deshiciéronse sus juramentos como el granizo
al sol. Yo le avisaré la fuga de la bella Hermia, y
mañana en la noche lo acompañaré al bosque para
perseguirla; que si por este aviso me queda agradecido,
recibiré en ello un alto precio; aunque si aspiro
a mitigar mi pena, sólo es en poder mirarlo a la ida y
a la vuelta.