OS ESPERO

Traslado
Como no sé exáctamente cuanto más me permitirá el espacio restante escribir, he decidido trasladarme a mi OTRA CASA.
Allí espero seguir compartiendo con todos vosotr@s instantes maravillosos.
Os espero allí y...
¡QUE LA SUERTE OS ACOMPAÑE!
Allí espero seguir compartiendo con todos vosotr@s instantes maravillosos.
Os espero allí y...
¡QUE LA SUERTE OS ACOMPAÑE!
Y yo no estuve allí
Ayer mi adorado Sabina no le falló a su público de Madrid pese a que los asistentes comprobaron que delegó más en sus músicos y colaboradores para escaparse entre bambalinas en numerosas ocasiones. Aún así se ofreció a su público y este le agrigo en el palacio de Congresos con un lleno completo.La próxima, la contaré desde allí.
P.D.: Me estoy quedando sin espacio en el blog. Agradecería que alguien me dijese que opción puedo tomar (que no sea pagando claro).
Había pensado trasladarme definitivamente a mi otra casa, pero le he cogido mucho cariño a este rincón y más ahora que está personalizado y me gustaría mantener ambos pues se complementan: El otro es más ácido, crítico, personal. Este, es mi refugio y el lugar donde doy forma a mis sueños.
Espero vuestras sugerencias.
Deja encendida la luz
Cuando te vayas por la mañana, de puntillas, furtivamente, como se cuelan los primeros rayos de la mañana por la persiana desvencijada,y yo aún permanezca dormida en la cama...
¡deja encendida la luz!.
Cuando te acerques a besarme, de forma lenta,suavemente, como despertando a una princesa de cuento de hadas
y yo aún permanezca dormida en la cama...
¡deja encendida la luz!.
Cuando al moverme, asustado, intranquilo, como la hoja agitada en remolino por un golpe de viento repentino,
y yo no responda con un leve gemido perezoso
y quiera seguir dormida en tus brazos...
¡deja encendida la luz!.
¡Qué me da miedo la oscuridad de este incierto camino, ahora que no estás tú,!.
¡Qué quiero su compañía a falta de otra luz , la de mis ojos que se han cerrado para nunca más reflejarse en los tuyos!.
Cuando por mi ausencia te sientas sólo...
¡deja encendida la luz!.
En la luz te acompañaré siempre, como siempre me acompañará a mí tu luz.
* * * * *
Me gustaría transcribir la canción que me pone los vellos de punta al escucharla y que ha inspirado mi post de hoy.
Es de Luis Eduardo Aute y en la voz desgarradora de Rosa León. Dice así:
Si te dijera, amor mío,
que temo la madrugada;
No sé que estrellas son éstas,
que me hieren como amenazas;
Y se que sangra la luna,
al filo de su guadaña
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba...
al alba, al alba
al alba, al alba
Los hijos que no tuvimos,
se esconden en las cloacas;
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba...
al alba, al alba
al alba, al alba
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas;
No te destroce amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba...
al alba, al alba
al alba, al alba
Vuelve a sonar por Navidad

Siempre he odiado hablar por teléfono. Me supera. Puede que influya el hecho de que en casa de mis padres me tocara siempre cogerlo a mí, por aquello de ser la mayor y tragarme todos los marrones habidos y por haber o el trabajar durante años en oficinas donde los teléfonos suenan sin piedad mientras tus tareas se acumulan sobre la mesa, el jefe te reclama, los compañeros te piden y tú intentas no volverte loca y serenarte para atender esa llamada.
También hubo una época en la que me encantaba, por supuesto. Aquella en la que todo era comentar lo que sucedió en tal o cual sitio, que habías vistos a menganito y que fijate tú como está , mientras tu madre te metía desde la cocina cuatro vocinazos y te decía:
- ¡Cuelga de una vez o si no que te llamen a tí!
Luego tuve una época que me dio por el contestador. Mi costillo y yo grabábamos mensajes simpáticos para que el desesperado que llamase no colgase sin dejar su mensaje tras el píííí. Luego este aliado de nuestras ausencias se convirtió en el cómplice de nuestra desgana. Dependiendo de quién hablaba, contestabas o no. Pero entonces llegó ÉL. Ese diabólico elemento que se convierte casi en una extensión de ti mismo, que te delata y te acusa o que te busca entre melodías imposibles: EL MÓVIL.
Al principio te hacía gracia y daba una imagen como muy "profesional" hasta que empezó a tenerlo hasta la vecina de tu madre, sí, esa que está sorda como una tapia y cada vez que habla por él parece que está dando el pregón de las fiestas.
Y en estas fechas... está más presente que nunca. Se acabó evitar llamadas inoportunas en fechas señaladas. Antes con lo de "es que nos fuimos a casa de mis padres y se me pasó llamar" todo arreglado. Ahora el maldito artilugio del infierno te persigue fuera de tus cuatro paredes y si lo dejas calladito (apagado) cuando le des al botón de resucitar pitará como un endemoniado acusándote de todas las llamadas que has perdido y diciéndote quién las ha realizado (hora y fecha incluídas). Puajjj.
¿Por qué no conservar la tradición de escribir postales? Es tan personal... y lo recibes tú sólo o en la compañía de quien deseas, sin competir con el personal porque tu móvil se oiga sobre los demás, sin tener que actualizar tu lenguaje telefónico a la velocidad con que un ordenador se queda obsoleto y todo Dios se ria de que tu teléfono no haga fotos (¿para qué están las cámaras?), no puedas escuchar música (¿qué tienen de malo los wlkman/discman/ipod), ni ver lo último??? de Madonna (¡ah! ¿pero es que hace algo distinto a samplear un tema archifamoso y recuperar la ropa ochentera de la mítica "FAMA" con manchas de sudor incluída?).
¡Qué no! Me niego. Si quiero hablar con alguién, lo hago de tú a tú. Le escribo. Pero paso de que todo el mundo esté al loro de mi conversación, de mirar si suena su aparatito cuando su tono no tiene nada que ver con el mío y de que sí dices algo del tipo: "Ahora mismo estoy llegando a Atocha" cuando en realidad estás en Cuatro Vientos, no te miren como si hubieras matado a un perro.
Felicitad amigos, pero no saturéis las líneas por Navidad. Usad la imaginación y la creatividad. No os dejéis arrastrar por la "facilidad"





