El Trono del Barrio Alternativo

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La ingresan en un hospital periférico, recién salida de una calle que la echó a patadas. Ella pedía un vestido nuevo. Un camuflaje, algo que la ocultara y protegiera a la vez. Difícil a sus alturas. Sus medidas y sus gestos perdidos. Éstos los posó en el banco que, como trono, presidía el parque de aquel barrio alternativo. Donde dejó sus virtudes, educación y principios. Guardándose en el bolso la decencia. El banco mismo que la violó, y apretó el gatillo soltando sin control la bala. La convirtió pues, en bala perdida.





