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A veces angel, a veces demonio
Historias propias y ajenas. Lo que me digo, lo que me dicen. Aquí cabe todo.
Acerca de
De mí ya lo digo todo en el titulo de mi blog: "A veces angel, a veces demonio... pero siempre soy yo". Para ser sincera, trato de ser más angel que demonio, porque a pesar de lo que se diga, hoy en día, es mucho más difícil ser angel que demonio.
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PRINCESAS SIN PRINCIPE - Influencias de los cuentos -
Todas queremos ser rubias, tener largas trenzas y ojos azules. Como mandan los cánones de los cuentos. La única morena fue Blancanieves, y mirad como le fue. Desterrada, odiada y puteada, sí, porque ya me diréis, ni la propia Cenicienta curraba tanto como ella. Trabajaba para siete enanos a los que les estaba agradecida por ser su esclava. Impresionante, ¿verdad? Sumisión al hombre elevada a la máxima potencia. Para colmo de males, la envenenan y se pasa media vida dormida. Finalmente le traen un príncipe, para no traumatizar a la niña que lee con lágrimas en los ojos tan triste relato infantil. Moraleja: “Hasta tú, niña fea maltratada por la vida, tendrás tu recompensa en forma de príncipe”.

Y allí que ingenuas de nosotras, nos tragamos la bola. Crecemos aferradas a la esperanza, de que nosotras, al igual que tantas otras, tendremos derecho a ese príncipe azul, rico, educado y guapo. Todo o nada. Sino no es un príncipe. Los que encontremos que no reúnan los tres requisitos debemos considerarles poco menos que aspirantes. Podremos darles esperanzas, flirtear con ellos, pero jamás entregarles nuestro corazón. No a esos. El corazón tiene reservada parcela para el maravilloso macho, que no ibérico que eso es muy vulgar, vestido de etiqueta que en un Mercerdes, Porsche o BMW nos transportará por arte de magia a ese reino encantado con piscina, pista de tenis, jacuzzi, jardinero y un par de criadas. Los tiempos cambian, hay que modernizarse.

 
EL QUE ESPERA, DESESPERA
Tu llamada no sé si llegará. Quizás sí, quizás no. Es posible que mañana llames, también es posible que no. Igual mañana te plantas en mi vida, te instalas y no consigo hacerte marchar, o no quiero dejarte marchar, o igual desapareces de tan misteriosa forma como llegaste. No lo sé. No sé que pasará mañana. Sólo sé lo que pasa hoy. Y hoy... aunque no pueda dejar de pensar en ti, aunque no te llegue a odiar, te estoy empezando a olvidar.

Hoy es el día elegido para empezar a borrar las escasas huellas que en mí pudiste dejar. Y creo que en este mundo, nada hay más triste que dejar de significar algo en la vida de alguien. Incluso el odio te hace perdurar, pero el olvido, el destierro mental... hace que con el tiempo no te puedan recordar. Que incluso cuando tu nombre se pronuncie no haya una imagen asociada a él.

Es triste... ¿verdad? Pero como yo me niego a odiar por cuestión de principios, y también me niego a querer a quien no hizo nada por merecer mi amor, lo único que te puedo dar es mi olvido y mi indiferencia. Mi garantía de que de aquí a un mes no serás ni un vago recuerdo. Serás nada. Serás vacío. Serás lo que te has merecido.
 
LA VIDA ES RIESGO
Me dijeron: “Es imposible”. Pero yo lo intenté.
Me dijeron: “No saldrá bien”. Pero yo aposté fuerte.
Me dijeron: “No te fíes”. Pero yo me fié.
Ahora me dicen: “Te lo dijimos”. Y yo sonrío.
Porque lo que ellos no saben
es que si no lo “hubiese intentado”,
“no hubiese apostado”,
o “no me hubiese fiado”, hoy me estaría
preguntando: “¿Qué habría pasado si no les hubiese escuchado?”
 
UNA DE MIS RARAS REFLEXIONES
Me cuesta aceptar que soy tan sólo una marioneta cuyos hilos son movidos por el caprichoso destino. Siento indignación, ira, furia... pero... ¿contra quién voy a descargar mi rabia? ¿Tiene el destino una dirección o un teléfono de atención al cliente si no quedo satisfecha con la decisión que tomó? ¿Se le puede mandar un anónimo o un grupo de matones para que le den una paliza tal que se le quiten para siempre las ganas de elegir la vida de los demás?
 
A LATIR, QUE ES LO SUYO
El corazón es un embustero. Miente como un bellaco. Es un egoísta mentiroso que lo único que quiere es que lo dejen en paz, y por conseguirlo, hará lo que sea. Necesita estar protegido para no sufrir y si la única forma posible para ello es diciéndonos lo que queremos oír, es lo que hará. Le gusta estar tranquilo, latiendo a su ritmo normal, no le gusta que le saquen de su rutina con preguntas tontas.

A veces te dará la respuesta correcta, pero otras muchas se equivocará. Pero el corazón no tiene inteligencia, por eso cuando se equivoca, sufrimos el doble. Es su castigo por hacerle jugar a ser la cabeza. Su misión es no pararse, pensar no forma parte de su trabajo, eso le corresponde por completo al cerebro. El lo sabe. Y ahora que también lo sabes tú déjale ser feliz en su jardín de arterías y ventrículos porque mientras él sea feliz… tú tendrás vida.