
Hoy me apetece hablar de ti, de esa persona que oculta tras mis ojos, me acompaña día a día. Lo hace desde hace unos cuantos meses pero es ahora cuando empiezo a sentirla cada vez más cerca. Quizá porque poco a poco me vaya ganando o porque paso a paso la voy redescubriendo.
Es transparente, tanto como el agua. Es fácil saber lo que piensa y lo que le preocupa. Con tan sólo mirarle a los ojos, se puede hacer un diagnóstico de lo que navega por su mente.
Cada vez que nuestros ojos se cruzan, se crea un pequeño lazo interior. Basta con una de sus sonrisas para que todo se haga un poco más fácil. Basta con decir que es algo diferente. Poco o nada tiene que ver con lo de hasta ahora.
Por eso, no sé en qué acabará esto, a dónde llegará y lo que llegaremos a conocernos. Sólo el tiempo tiene la palabra. Pero por ahora al menos, empiezo a tener la certeza y las ganas de querer encontrar algo más. Dejar que, día a día, momento a momento, algo más vaya pasando.





