Un día como otro cualquiera
Hoy me he despertado con las caricias de unos brazos conocidos. Él ha vuelto a dormir en mi cama. Yo he vuelto a soñar entre su piel. Y así, una y otra vez, de vez en cuando. Lo suyo y lo mío, lo nuestro, sólo debe de ser puntual.
Ha sido una noche llena de sensaciones. Pero, a pesar de sus tiernas caricias y de sus continuos besos a lo largo de todas las horas que hemos pasado juntos, hoy he amanecido con la misma angustia y el mismo vacío que me vienen persiguiendo en los últimos días. Y más si cabe.
Son las siete y media de la mañana y voy poco a poco abriendo los ojos. Siendo consciente de que toca volver a empezar. Me resisto a inaugurar tan pronto un nuevo día pero los horarios me obligan. Tras varios minutos de regodeo y de besos robados –bonita forma de despertar- al fin, me levanto de la cama y me voy directa a la ducha.
Abro el grifo y el agua, cada vez más caliente, empieza a deslizarse por mi piel. Mientras las gotas van calentando mi cuerpo, hago un repaso de lo que ha dado de sí esta noche. Una buena compañía, unas dulces caricias, unos tiernos mimos y como siempre con él, algunos de los mejores polvos.
Litros y litros de agua van cayendo sobre mí, y como si de jabón se tratase, con ella, mis preocupaciones.
Me visto, me arreglo y me despido. Dejo escapar un beso de despedida. Y una vez más y como siempre, “ha sido un placer”. Él -entre sueños- responde lo mismo.
En el camino de casa al trabajo, no puedo dejar de pensar. Aunque la música me evade por segundos, vuelvo una y otra vez a mis propias reflexiones. Y mi única conclusión es que no sé cómo me siento.
Tengo lo que quiero, vivo como siempre había deseado, me divierto como siempre había soñado. Sin explicaciones, sin complicaciones y sin compromisos. Hoy aquí, mañana allá. Hoy contigo y mañana sin ti.
Y sin embargo... me siento vacía. Y lo peor, no sé por qué lo siento.
Y mientras juego a mis propias adivinanzas... tal vez esté perdiendo la oportunidad de que me llenen ese vacío.
Ha sido una noche llena de sensaciones. Pero, a pesar de sus tiernas caricias y de sus continuos besos a lo largo de todas las horas que hemos pasado juntos, hoy he amanecido con la misma angustia y el mismo vacío que me vienen persiguiendo en los últimos días. Y más si cabe.
Son las siete y media de la mañana y voy poco a poco abriendo los ojos. Siendo consciente de que toca volver a empezar. Me resisto a inaugurar tan pronto un nuevo día pero los horarios me obligan. Tras varios minutos de regodeo y de besos robados –bonita forma de despertar- al fin, me levanto de la cama y me voy directa a la ducha.

Abro el grifo y el agua, cada vez más caliente, empieza a deslizarse por mi piel. Mientras las gotas van calentando mi cuerpo, hago un repaso de lo que ha dado de sí esta noche. Una buena compañía, unas dulces caricias, unos tiernos mimos y como siempre con él, algunos de los mejores polvos.
Litros y litros de agua van cayendo sobre mí, y como si de jabón se tratase, con ella, mis preocupaciones.
Me visto, me arreglo y me despido. Dejo escapar un beso de despedida. Y una vez más y como siempre, “ha sido un placer”. Él -entre sueños- responde lo mismo.
En el camino de casa al trabajo, no puedo dejar de pensar. Aunque la música me evade por segundos, vuelvo una y otra vez a mis propias reflexiones. Y mi única conclusión es que no sé cómo me siento.
Tengo lo que quiero, vivo como siempre había deseado, me divierto como siempre había soñado. Sin explicaciones, sin complicaciones y sin compromisos. Hoy aquí, mañana allá. Hoy contigo y mañana sin ti.
Y sin embargo... me siento vacía. Y lo peor, no sé por qué lo siento.
Y mientras juego a mis propias adivinanzas... tal vez esté perdiendo la oportunidad de que me llenen ese vacío.
Comentario:
Hola mariposa:
Pasaba por aquí para saludarte y saber cómo estás y cómo te va todo.
Espero que consigas aclarar lo que te pasa y consigas llenar ese vacío no sólo con placer, sino también con Amor con mayúsculas, que me imagino que a lo mejor es lo que echas en falta.
Un besote muy fuerte.
Pasaba por aquí para saludarte y saber cómo estás y cómo te va todo.
Espero que consigas aclarar lo que te pasa y consigas llenar ese vacío no sólo con placer, sino también con Amor con mayúsculas, que me imagino que a lo mejor es lo que echas en falta.
Un besote muy fuerte.