logotipo

img_google
El vuelo de la mariposa
Acerca de
No te echaré de menos por lo que hacemos, sino por lo que somos juntos.
Sindicación
 
¿Dónde estás, padre?
¿Dónde estás, padre?, ¿dónde te has metido? Salí a buscarte, corriendo por el largo pasillo, y no te encontré en el mismo sitio donde te dejé. ¿Dónde estás, padre querido?
Ahora es largo el camino que nos separa y, aunque hace pocas horas de tu marcha, ya te estoy echando de menos. Vienen de golpe a mi mente mil recuerdos, los cuales viví contigo; las miles de cosas que con paciencia infinita trataste de enseñarme, y que pudiera parecerte que nunca lograría aprender. Pero, ya lo ves, sí que las aprendía; pero mi carácter rebelde me llevaba a no mostrarte mis avances en esta larga y tortuosa vida. Fui siempre tu niña rebelde, pero tu niña al fin y al cabo. Y confío que tú siempre supiste cuánto te quería.
Y si no fuera ése el caso, quiero decírtelo de nuevo, ahora, antes de que te alejes más de nosotras; porque, aunque nunca te irás de nuestra mente y de nuestros recuerdos, tu espíritu buscará ese desconocido camino que le lleva a su descanso eterno. Y se irá volando lejos, cada vez más alto, o más bajo, realmente no lo sé, quizás no se mide en distancias de este mundo.
Las lágrimas no me dejan pensar, te echo tanto de menos que no puedo con la pena. No te preocupes, lograré superarlo; pero, para ello, necesito saber que siempre estarás aquí, cerca de mí, cuidando mis pasos vacilantes. Necesito sentir tu presencia de alguna manera. Sé que tú sabrás hacerme llegar tus señales.
¡Ay, padre!, ¿por qué te has ido tan temprano? Seguro que era tu hora, pero ahora mismo me cuesta entenderlo; no puedo hallar una explicación, y, aunque la hubiera, seguramente que no me daría ningún consuelo. Ahora me doy cuenta de cuánto te necesito. Ahora lo veo claro. Siempre lo supe. Pero en la pérdida es donde hallamos algunas respuestas. Y éste es el caso. Nunca supe porque discutía tanto contigo; y ahora lo sé: era de tanto que te quería, era el miedo de que llegara este momento y no supieras cuanto te quiero.
Descansa en paz, padre. Descansa en tu lecho de espuma; duerme, padre querido.