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El vuelo de la mariposa
Acerca de
No te echaré de menos por lo que hacemos, sino por lo que somos juntos.
Sindicación
 
Quiero ser
Quiero ser noche que en silencio canta
escupiendo el dolor, llorar la pena.
Quiero ser tu noche, ser tu oscura alma
explotando en mí su extrema vileza.

Quiero ser nube silente que exclama
y baila. Llueve su aroma en la hierba.
Cubre mi vida de llanto escarlata,
lágrimas que duermen bajo la arena.

Quiero ser la angustia que infame ruge,
loca insensata, me rasga la piel.
Rompe y calla. Me arranca cuanto tuve.

Ser lo que no soy. Y morir después.
Quiero ser noche, quiero ser tu nube.
Luego morir… envuelta en fango y miel.
 
Y después
Vivo mi vida absurda
y sin vivir avanzo en el camino
que mis pasos marcan, se alejan
del horizonte que juntos alcanzamos
para tocar el futuro incierto
que el destino eligió para mí.
Futuro de engaños sin ti,
sin tenerte a mi lado…
y nada más, amor mío.
El vaivén de mi cuerpo
me arrastró a un mundo
de infiernos que atraparon mi alma,
que encerraron mi mente
en confusión e ilusiones.
Y después el desengaño,
la derrota de perderte,
la caída de unos sentimientos
que crecieron lentamente,
fortaleciéndose cada día más,
sentimientos sin miedo a ser descubiertos,
sentimientos sin dudas.
La realidad se hizo noche,
se escondía tras tus bellas palabras,
tras tus besos mentirosos
y tus falsas promesas.
El amor se hizo grande
y saltó barreras, y gritó alto.
La realidad hizo oscuros mis días,
aunque el corazón creció en valor
y exclamó cuanto te amaba.
Y después… ¡zas!
el batacazo del cruel abandono
al que me sometiste,
sin tus palabras,
sin tu presencia, sin tus besos,
ni tu mirada, ni tu sonrisa,
sin ti, sin nada…
Y después, ¿qué?,
el abismo y la oscuridad.
 
No puedes decir
No puedes decir que no te di todo,
que no me entregué,
que no te amé sin medida.
Sería mentira.
Ahora vuelo libre
sin ti.
Me siento mariposa
luchando con el viento por llegar
al cielo.
Las alas me llevan lejos,
y vuelo alto.
Me siento bien,
reina de los mundos eternos.
Nunca tuve dioses para adorar,
no los necesitaba.
Nunca sentí el deseo
de favores celestiales,
porque tenía lo que sin pedir
ya deseaba.
Ahora el sol me sonríe tierno
y me da alas para volar.
Las estrellas me miran con pena,
me animan a soñar.
Y la luna me atrapa,
me envuelve en lecho de espuma blanca
para velar mi descanso,
para darme un nuevo despertar.
Y el sol me sonríe. Me dice:
vive el nuevo día,
vive,
es para ti.
No puedes decir que no te amé.
Nunca tuve dioses
porque te adoraba a ti.
No los necesité hasta que te fuiste.
No puedes decir nada
porque no soy ya de tu mundo.
Vivo un nuevo amanecer sin ti,
sin quererte,
porque ahora amo al dios del viento
que me da fuerzas para volar.
No puedes decir
que no te regalé mi vida.
Nada hubo tan sincero
como mi amor por ti.
 
¿Dónde estás?
La noche te tiene presa
y en su manto negro te envuelve,
te aleja de mí, amor.

Manda una señal de luz.
Iré a buscarte,
a liberarte de esa falsedad
que rodea tu vida.

Dime, ¿dónde estás?
Te iré a buscar.
Llegaré hasta ti.
Manda un mensaje, vida mía.

En sueños siento mis brazos
acariciando un vacío insomne
que no me deja vivir,
ni tampoco morir…

Quiero descansar de la agonía,
de tu ausencia,
de tu lejana realidad.

No puedo estar sin ti.
No muero. No siento.
Quiero despertar
con tu mano arañando mi pecho.

Necesito esa bendita señal
para hallarte.
No quiero caer aún,
no sin tocar tus labios
y saberte a mi lado.

¿Dónde estás, amor?
Noche anciana,
deseo la libertad
de mi amada.
Noche olvidada,
devuelve a mi vida
el ansia de vivir.
 
Si tú pudieras
Si tú pudieras esconderme en tu pecho
y recibir del cielo su brisa,
enamorarte en silencio,
suspirar por ver mi sonrisa.
Si tú pudieras sentir mis besos
de mentira.

Si tú pudieras amarme aquí,
en nuestra isla sin luna
y llorar primero, después reír;
reír eternamenre sin pausa.
Si tú pudieras percibir
mi alma desnuda.

Si tú pudieras correr a mis brazos
en la suave calma del vivir,
callar y decirme al tiempo
lo inmenso de tu sentir.

Si tú pudieras en tu mundo lejano,
ay amor, tenerme y sentir
que no existe nadie tan deseado
para que ese corazón febril
calme su exaltado estado
y vuele de nuevo feliz.

Si tú pudieras silenciar los llantos
de las nereidas que, sin conocer
más vida, en los mares del desengaño
se ahogan, si pudieras tocar mi piel...

Si tú pudieras oler mi voz,
mi pelo... Mi aroma de jazmín
te inundaría el corazón
y me ataría a tu ser al fin.

Si tú pudieras de donde estás,
ay amor, volar y venir...
No existirían barreras nunca más
ni puentes que derruir.
Si tú pudieras de donde estás,
ay amor, hacerme ir
y hacer mi corazón explotar,
dejar de fingir.

Si tú pudieras en alguna ocasión,
ay amor, nacer en la noche
la luz de un día de sol,
el deseo se volcaría de golpe
en ti, si tú pudieras amor
evitar que el cielo llore...
Si tú pudieras, ay amor,
hacerme volar y amarte.
 
Qué se ama...
¿Qué se ama cuando se quiere, mi Dios?
¿Qué se ama cuando se siente el dolor
del alma? ¿Qué se siente cuando mueren
los sueños, cuando se escapan sin suerte?

¿Y qué se ama cuando se sueña en vida,
si se llora y se oscurecen los días?
¿Qué se ama, Dios? ¿Quién robó la esperanza
de las noches eternas, horas malas?

Si una luz negra me alcanza y domina,
si me ahoga en vida, destino ingrato.
¿Dónde llegará mi esencia dormida?

Si la luz me mata y lleva al engaño,
¿qué amaré si me atrapa -si me invita-
tan sutil, tan infame, tan cercano...?
 
Resurrección
Cierro los ojos lentamente, percibo como el cansancio se apodera de un párpado primero y después el otro. Ya no siento nada. Mi cuerpo cae flácido como si estuviera muerto, mas no lo está porque algo dentro de él sigue latiendo con fuerza.
Existe un pequeño resquicio por donde entra la luz, tenue, pero siempre viva. Te ilumina en lo que presiento son mis sueños. Digo sueños porque hace tiempo que tú no te sientas a mi lado acariciándome la espalda, ni me besas sutil la raíz de los cabellos que tantas veces enredaste entre tus dedos, ni dibujas el contorno de mis labios con los tuyos, ni me susurras al oído las melodías que en mi ausencia componías, ni nada de nada.
Sin embargo, en ese mundo onírico que sólo es mío el contorno de tu figura se presenta arrogante, me tiende la mano para acercar esa silueta que no veo pero sé que es la mía, porque cuando se le encoge el estómago al sentir tu tacto yo también lo siento, aun en ese estado latente en que nos instala el mundo de la noche al abandonarnos al descanso escaso pero necesario. Y en mis sueños me abrazas y hueles el aroma de un espíritu cansino que te busca. Las sombras se hacen día para envolvernos en paz y armonía, para engañar al subconsciente que añora tu presencia. En cambio el corazón no se deja atrapar en la mentira que encierran tus palabras; siente y vive; sufre y muere; llora, canta, ríe...
Es entonces cuando recuerdo lo que te extraño, cuando se me estremece el alma y mi piel se eriza, como si me besaras por dentro. Y dos lágrimas humedecen mi rostro dormido: una de ellas para arrastrar tantas emociones al mar del olvido, la segunda para disfrazar la angustia de tu pérdida en resurrección.
 
Tus Manos
Sueño tus manos que abrigan mi cuerpo
y en silencio atraviesan mis entrañas.
Suaves caricias, luz de terciopelo,
envenenan mi piel. Se apaga el alma.

De manos desnudas brota el deseo
de amarte siempre, princesa soñada.
Son de espuma, besan mis labios tersos.
A tus manos cedo mi vida esclavizada.

Mi esencia, sin miedo, se esconde en ti,
en tus manos sanadoras de heridas.
En ellas descansa y duerme al fin.

Manos de algodón que siento queridas,
las manos serenas que nunca vi.
Manos que beso, que mis sueños guían.
 
Tu Voz
El sonido de tu voz
me acompaña
como un murmullo
que indica el camino a seguir.

Es la luz que guía
mis pasos ciegos
hacia un futuro incierto,
un destino sin salida.

¿Dónde yace la noche
para dar paso al día?
¿Dónde se esconde el viento
cuando el silencio
reina en los cielos?

Callan las hojas,
cesan su sibilante contoneo
para escuchar tu son.

Duermen con falso sueño
las pequeñas luces
esparcidas en el manto negro
que cubre el mundo.

Un ruiseñor
llama ruidoso a la luz,
reclama la estrella dorada.
Mas su trino
se pierde en tu universo,
suspendido en hilos de seda.

La oscuridad
se apodera de todo,
se hace dueña del mar,
del verde campo,
de las nubes inertes,
del amor y sus locuras.

La noche
silencia el pasado,
determina el presente
y decide el futuro.

¿Dónde descansa tu voz?
¿Dónde muere la mañana?
 
Luz Negra
La luz de una estrella
se entrega al abismo negro
de tus ojos de gato.

Se escapa la vida entera
perdida la noción del tiempo
en noche de enamorados.

Cada gota de lluvia
vuelve a traer los recuerdos
hacia un sol inoportuno.

Ella, la diosa luna,
regala el llanto muerto
a cada nuevo mundo.