Ausencia
…y cierro los ojos para ver una y otra vez tu rostro. No lo puedo soportar, la imagen me hunde en mis propios sentimientos que no cesan en su empeño de amarte más allá de toda lógica. Mi corazón sólo late para mantener mi cuerpo con vida el tiempo necesario para volver a tenerte a mi lado, para sentir tus manos cálidas acariciando mi piel desnuda y recorriendo imparables cada curva ansiosa por recibir tus besos. ¿Dónde están tus labios perdidos? Aquellos labios ausentes del amor que yo les entregaba con suaves mordiscos nacidos de una boca deseosa de poseerte, de escapar de la realidad absurda para sumergirse en un vaivén de pasiones encontradas, dispuestas a unirse hasta el fin de los tiempos, inmersas en la locura de una envoltura deliciosa, enfangadas sin miedo al después….
…y escucho mi alma hablándome lento y seguro en sus palabras. No me quiero derrumbar en este complejo mar de sensaciones que me ahogan. Quisiera que esa imagen se desdibujara de mi mente y descansar al fin de tanta angustia que me produce la letanía de los días que pasan silenciosos, que caminan en su transcurrir pesado que me engulle en un ciclón de recuerdos y ausencias por los que ya no puedo luchar. Me imagino un milagro extraño que me lleve hasta ti y nos acerque en algún mundo lejano. Tal vez el mundo de los sueños, tal vez otra realidad paralela, tal vez la nada y, en consecuencia, el todo absoluto…
…y pienso en la oscuridad de mis días, y sueño. No son nada más que sueños imposibles, falsas ilusiones que no llegan a ningún sitio digno de ser alcanzado. Sólo pido al cielo que te borre de mi mente y de mis noches para siempre. No conozco más que un camino para olvidar tanto dolor: no verte nunca, no oler tu fragancia de seda envuelta en jazmín, no sentir tus pasos vacilantes tratando de alcanzar mis metas. Yo le pido a dios que te aleje de mi vida, que se me olvide tu nombre. Yo le pido borrar de mi piel tus besos. Ojala te esfumes de mi vida, o ella se esfumará de mí. Quiero no llorarte más. Y si llueve, dejarme acariciar por la luna. Y si canta el sol, volar alto y desaparecer escondida entre las nubes…
…y escucho mi alma hablándome lento y seguro en sus palabras. No me quiero derrumbar en este complejo mar de sensaciones que me ahogan. Quisiera que esa imagen se desdibujara de mi mente y descansar al fin de tanta angustia que me produce la letanía de los días que pasan silenciosos, que caminan en su transcurrir pesado que me engulle en un ciclón de recuerdos y ausencias por los que ya no puedo luchar. Me imagino un milagro extraño que me lleve hasta ti y nos acerque en algún mundo lejano. Tal vez el mundo de los sueños, tal vez otra realidad paralela, tal vez la nada y, en consecuencia, el todo absoluto…
…y pienso en la oscuridad de mis días, y sueño. No son nada más que sueños imposibles, falsas ilusiones que no llegan a ningún sitio digno de ser alcanzado. Sólo pido al cielo que te borre de mi mente y de mis noches para siempre. No conozco más que un camino para olvidar tanto dolor: no verte nunca, no oler tu fragancia de seda envuelta en jazmín, no sentir tus pasos vacilantes tratando de alcanzar mis metas. Yo le pido a dios que te aleje de mi vida, que se me olvide tu nombre. Yo le pido borrar de mi piel tus besos. Ojala te esfumes de mi vida, o ella se esfumará de mí. Quiero no llorarte más. Y si llueve, dejarme acariciar por la luna. Y si canta el sol, volar alto y desaparecer escondida entre las nubes…
Por culpa de una oreja
Tengo un problema: me han puesto una multa por hablar por el móvil mientras conduzco, sólo que NO ESTABA HABLANDO POR EL MÓVIL, me arrascaba la oreja y un municipal interpretó lo que no era. Multa de 160€ y pérdida de 3 puntos. El agente 117 me denuncia y no hay modo de que reconozca su error. Bueno sí, podría demostrar mi inocencia con un extracto de las llamadas enviadas y recibidas a través de mi móvil en el momento del suceso, lo cual solicito a mi compañía telefónica (Movistar). ¿Qué ocurre? Pues nada, que sólo me pueden facilitar las enviadas (que no necesito realmente porque ya me aparecen en la factura que religiosamente pago todos los meses). Pero eso no es suficiente porque ¿cómo demuestro qué tampoco recibía ninguna? No es posible porque la compañía de teléfonos sólo me facilitaría esa información si tuviera el teléfono pinchado, es la única excepción –según me comunican- y, claro, aunque el administrativo de turno está viendo en la pantalla de su ordenador que, efectivamente, en la hora de la denuncia no hay señal alguna de llamadas en mi móvil, no tiene permiso de facilitarme por escrito esa información para poder probar que no hablaba por el móvil. Ahora, ¿qué puedo hacer? La multa es injusta, no diré que el agente 117 esté mintiendo, pero está equivocado en su percepción y no puedo demostrárselo porque no me cree que me picaba la oreja. Por eso y porque es su palabra contra la mía. Ah! y porque Movistar debe mantener no sé qué confidencialidad a no se quién. Y yo me pregunto si alguien podría solucionar este problema que obviamente no es sólo mío. Hoy me ha pasado a mí, pero mañana te puede pasar esta injusticia a ti. Claro que si eres el responsable de esa absurda restricción de una información que en realidad me pertenece (ya que el móvil es mío y yo hago y recibo las llamadas y, sobre todo, pago las facturas) o si eres el agente 117 de la policía de Bilbao y circulas por sus calles sobre tu galante moto (que también pago yo) con muy poca neutralidad a la hora de juzgar los hechos, no, entonces seguro que no te ocurrirá lo mismo. ¡Por cierto!, ¿dónde estabas cuando la semana anterior a estos hechos un argelino me robó el móvil?. En resumen, no tengo enchufe ni dinero; por tanto, ¿no tengo derechos? Yo pago mis impuestos, ¿sigo sin tener derechos? Considero esta situación un abuso de autoridad y un “compincheo” entre los grandes. Tendré que morirme de asco, pero no lo haré en silencio.





