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El vuelo de la mariposa
Acerca de
No te echaré de menos por lo que hacemos, sino por lo que somos juntos.
Sindicación
 
Carta de amor
Querido admirado y secreto amor,

Hoy, tres años después de haberte conocido, me decido a confesarte mis temores, las pequeñas emociones que provocas en mí. Me parece cercano aquel día lluvioso y triste de otoño, como si ayer mismo hubieras entrado en mi vida, arrebatándome la poca seguridad que en mi mismo pudiera conservar.

Somos, desde entonces, dos buenos amigos, casi a buen seguro, los mejores amigos. Pero mi corazón se estremece cuando intento contarte mi mayor secreto, cuando decido dar el paso y contarte mi oscura verdad; mas no puedo hacerlo. De repente, cuando muevo los labios para iniciar la conversación, se me silencian las palabras, se pierden en el contexto más absurdo que puedas imaginar Y no te digo lo que deseaba decir.

Así que he llegado a la conclusión de que pudiera ser más fácil exponerlo en un papel, y luego ya veré si te lo mando vía postal o, al final, me armo de valor -tras ver mis sentimientos escritos, como si fueran de otro- y te lo cuento. Para empezar quisiera remitirme al día en que fuimos presentados, no pude dejar de mirarte, de observar tus musculosos brazos, tu sonrisa gentil y sincera, el verde aguamarina de tus almendrados ojos, ese culito perfecto y respingón, en fin, ¿qué no resaltaré de tu cuerpo, si todo es lo que tanto me gusta?

No faltó más que congeniáramos desde el principio, que nuestros caracteres fueran tan afines como el oasis que dejaría de existir si no fuera por el extenso desierto que lo rodea. Y me enamoré. No pude -ni quise- evitarlo. Para mí, la oscuridad desapareció, se convirtió en constante luz, el bello despertar de los amantes tras una intensa noche de amor... Lo que ocurre es complicado de explicar. Creí que era sencillo, pero ahora me doy cuenta que hablar de los sentimientos propios no es como contarle un cuento a un niño, no se trata tan sólo de plantar las ideas y soltar la moraleja al final, requiere una ardua tarea de interiorización, de concienciarse de la propia situación.

Cuando estoy a tu lado, no soy yo, sino el muchacho rubio e inocente que se refugia en tu experiencia, que te escucha y trata de aprender cada día una nueva forma de sobrevivir. Y soy feliz, porque estoy a tu lado, porque el día se hace grande y eterno, dispuesto a expirar su tiempo junto a ti. Pero no soy del todo yo. Cuando llega la noche, y tu presencia se pierde en el horizonte, entonces dirijo mis pasos al local donde trabajo de noche, me gusta cantar y bailar, actúo ante cientos de personas que disfrutan del espectáculo. Entonces sí que soy yo, no Luis, sino Lyss.

Cuando Luis entra en el camerino, y se viste, se sienta a maquillarse, lenta y pausadamente, se extiende la crema, y se empolva el rostro con cierta melancolía -pensando en ti, siempre en ti-, se da color en las mejillas, en los párpados, en los labios. Llega, por fin, el gran momento, el instante más sublime e intenso del proceso, cuando se aplica la máscara de pestañas; y, como por arte de magia, se convierte en la radiante Lyss.

Es entonces cuando más te quiero, cuando te adoro como la mujer apasionada y atenta que soy. Ahora soy libre de amarte, de desearte y soñarte. Este es nuestro momento, donde nadie tiene posición parea criticarnos, ni atreverse a opinar de nuestro amor, donde nada se entromete en nuestras tristes vidas. Ahora soy libre y dueñ@ de mis actos y pasiones. Pero, como nada es perfecto, me faltas tú.

Por fin lo he dicho, te quiero y te extraño, te adoro y me escapo. ¿Dónde mora la felicidad?, ¿dónde nace la ilusión y duerme la esperanza? Cuando llegue nuestro tiempo, estaré allí, esperándote.

Un beso,

Lyss.
 
Comentario:
Querida amiga: Te felicito por tu página y tengo el honor de inaugurar los comentarios, como quien dice le robo la virginidad a tus anotaciones y ese es un acto que, como en el amor, no se olvida jamás. Felicidades y muchos éxitos. Bella carta de amor.
Chente.
No