logotipo

img_google
El vuelo de la mariposa
Acerca de
No te echaré de menos por lo que hacemos, sino por lo que somos juntos.
Sindicación
 
Despedida
Mírate… Ahí tendido, con el semblante tranquilo y sereno, irradiando una paz malsonante y aburrida, tan aburrida como la vida que tuvimos juntos. Sí, Federico, es la verdad de mis dolidos pensamientos; la verdad que aflora de este espíritu cansado de cumplir los objetivos de él esperados, tanta cautela y buenas maneras, una actitud siempre cariñosa hacia un hombre que jamás me manifestó su afecto, era obvio tú amor hacia mí –creo que es así porque siempre percibí la presencia de algo que decidí llamar amor, pero nunca lo demostraste, y pudiste haberlo hecho al menos en nuestra estricta intimidad…
Intento recordar los bellos instantes y me cuesta hallarlos de tan escondidos que se encuentran entre tanta angustia y palabras silenciadas para no herir la moralidad impuesta para una señorita primero, señora después, señora siempre, pero perdida en un mundo propio resentido, herido por la ausencia de alguna demostración de tu cariño.
¿Tan complicado podría haberte sido decirme alguna vez tan sólo dos palabras, te quiero, te amo, te deseo; o tal vez más palabras, eres lo que siempre he deseado en la vida, qué feliz soy teniéndote a mi lado; o quizás cuatro líneas escritas de modo tonto y sensiblero que a buen seguro habrían invadido mi interior de mariposas volando inquietas; o qué se yo, pero algo…?
Te miro y te siento lejano, como siempre te sentí en los momentos importantes. Te veo y estás ausente. Yo misma me reconozco ajena a 25 años de vida en común.
No sé bien lo que digo, pero necesito liberarme del dolor de tu pérdida que, sin duda, me absorbe y me transporta hacia caminos insospechados. Descansa, mi amor, mi Federico querido, descansa y cuida de mi nuevo despertar.
No quiero despedirme, pero debo hacerlo y volar. Nunca te olvidaré, así que en cierto modo permanecerás eternamente unido a mi existencia, hasta que yo misma deje de existir… Aunque, ¿quién sabe?. Tal vez sea cierto eso de que las almas afines vuelven a encontrarse donde quiera que se vaya cuando uno abandona el mundo terrenal. Y quizás entonces me digas eso que siempre he deseado.
No