Rosquillas de anís
Medio vaso de aceite y otro tanto
de azúcar, dos huevos y levadura,
una copita de anís que, sin duda,
le da el aroma de sueño evocado.
Y la harina se añade poco a poco
para lograr una masa compacta
que formaremos a modo de roscos
para dorar después en varias tandas.
Una vez frita se escurre la masa
y se coloca en bandeja de plata
donde las rosquillas serán servidas.
Sin un baño de azúcar y canela
mermaría su inigualable esencia,
digna para obsequiar a las visitas.
de azúcar, dos huevos y levadura,
una copita de anís que, sin duda,
le da el aroma de sueño evocado.
Y la harina se añade poco a poco
para lograr una masa compacta
que formaremos a modo de roscos
para dorar después en varias tandas.
Una vez frita se escurre la masa
y se coloca en bandeja de plata
donde las rosquillas serán servidas.
Sin un baño de azúcar y canela
mermaría su inigualable esencia,
digna para obsequiar a las visitas.





