Excitación
El día anterior fueron a comprar la prenda que llevaría puesta María.
Muy ilusionados entraron en la tienda y Leo fue eligiendo los modelos. María se los probó todos. Se decidío por uno super sexi. Sabía que él se volvería loco al verselo puesto en su cuerpo. Un corsé con trasparencias en negro y unos detalles en rojo, tanga negro y medias con liguero a juego. Se sentía muy excitada solo de probarse aquel conjunto y pensar en lo bien que iban a pasarlo.
Salieron de la tienda cojidos de la mano y sonriendo como dos enamorados perdidos en la gran ciudad. Cenaron en un conocido restaurante y fueron de copas. Toda la noche imaginaron lo que tenían pensado hacer al día siguiente. Les excitaba la idea. El guión estaba listo.
Esa mañana se despertarón tarde. La resaca del día anterior golpeaba sus cabezas. No tenían prisa pero si estaban impacientes por vivir todo aquello como algo excitante y divertido.
María se ducho y tomo un cáfe. Leo se quedo en la cama oyendo la ducha e imaginando el cuerpo de ella mojado. La excitación le salía por todos los poros de su piel. Esa noche no hicieron el amor. Así lo decidieron. Esa espera hizó que sus cuerpos vibraran mucho más qué de costumbre. Había en ellos una quimica salvaje y desmesurada que hacía que sus cuerpos siempre estuvieran dispuestos para follar. Nunca se cansaban. Se amaban y deseaban. Varias veces al día y siempre se quedaban con ganas de más. Ninguno de los dos había tenido una historia con tanto deseo. Se sentían felices y radiantes.
Leo se levanto y preparo algo de comer. María sensual se sentó a su lado. Cruzó las piernas provovando a Leo. . Con complicidad se miraban sin decir nada. María podía adivinar el grosor de la polla de Leo y él olía el coño humedo de ella sentada enfrente.
Entre risas y deseo, empezaron.
Leo preparó la camara y la pantalla para poder ver como se iban grabando las escenas. Ambientó la habitación dandole un toque de romanticismo perfecto. Y la esperó con impaciencia.
María se puso su conjunto. Estaba deliciosamente sexi. Se puso las medias negras deslizandolas por su largas piernas con sumo cuidado. Se maquilló la cara como actriz de Holliwood dispuesta a triunfar. Sé sentia la mujer más deseada del planeta.
El guión era simple como cualquier pelicula erótica. Lo importante sería la cantidad de deseo que habría en aquella habitación.
La camara empezó a grabar.
Como habían planeado, María se tumbó en la cama. Cojio el telefono y llamó al servicio de habitacíones para que le mandaran una botella de Moet. Al instante entró , vestido como un apuesto camarero, llevando la botella en una bandeja con dos copas. Al abrir la puerta, la miró con deseo. Ella se sintió atraida y sin mediar palabra bajo hasta sus pantalones, le desabrochó la cremallera y le chupo la polla con cuidado. La lamió, la besó, le recorrio con la lengua todos los rincones. El camarero, como pudo, dejó la bandeja sobre una mesita que había cerca, sintiendo a la vez la lengua de aquella apuesta mujer en su polla. Le cojió de las manos y subío su boca hasta la suya. Se besaron salvajemente. El, como un potro indomable, la tiró sobre la cama. Ella se dejo llevar.
Y la camara seguia grabando. Leo y María miraban las escenas de sus propios cuerpos en la pantalla del televisor. Era morboso, excitante, divertido, maravilloso............. Como se reian a la vez que se excitaban.
El camarero chupó su coño chorreando de placer. La mujer quisó correrse en ese momento pero el paró de golpe. Ella le rogó que la follará, que ya no podía más y necesitaba explotar. Pero así estaba escrito en el guión. No correse hasta terminar.
Le dío media vuelta y a cuatro patas sobre la cama, la folló con pasión. La camara puesta bajo ellos. Los planos eran increibles. La polla entraba y salía sin parar. El coño completamente abierto y excitado. Ella grito de placer y se corrió como nunca. El sacó su polla y mirando la pantalla víeron los dos como su semen salía de su cuerpo con gran bravura deslizandose sobre la espalda morena de la mujer.
Calleron rendidos en la cama. Los dos abrazados. Se besarón y se quedaron un buen rato charlando.
Al día siguiente prepararían la cinta, cortando, pegando y doblando y como no, haciendo el amor nuevamente, excitados de ver sus propias escenas de pasión y lujuría.

Muy ilusionados entraron en la tienda y Leo fue eligiendo los modelos. María se los probó todos. Se decidío por uno super sexi. Sabía que él se volvería loco al verselo puesto en su cuerpo. Un corsé con trasparencias en negro y unos detalles en rojo, tanga negro y medias con liguero a juego. Se sentía muy excitada solo de probarse aquel conjunto y pensar en lo bien que iban a pasarlo.
Salieron de la tienda cojidos de la mano y sonriendo como dos enamorados perdidos en la gran ciudad. Cenaron en un conocido restaurante y fueron de copas. Toda la noche imaginaron lo que tenían pensado hacer al día siguiente. Les excitaba la idea. El guión estaba listo.
Esa mañana se despertarón tarde. La resaca del día anterior golpeaba sus cabezas. No tenían prisa pero si estaban impacientes por vivir todo aquello como algo excitante y divertido.
María se ducho y tomo un cáfe. Leo se quedo en la cama oyendo la ducha e imaginando el cuerpo de ella mojado. La excitación le salía por todos los poros de su piel. Esa noche no hicieron el amor. Así lo decidieron. Esa espera hizó que sus cuerpos vibraran mucho más qué de costumbre. Había en ellos una quimica salvaje y desmesurada que hacía que sus cuerpos siempre estuvieran dispuestos para follar. Nunca se cansaban. Se amaban y deseaban. Varias veces al día y siempre se quedaban con ganas de más. Ninguno de los dos había tenido una historia con tanto deseo. Se sentían felices y radiantes.
Leo se levanto y preparo algo de comer. María sensual se sentó a su lado. Cruzó las piernas provovando a Leo. . Con complicidad se miraban sin decir nada. María podía adivinar el grosor de la polla de Leo y él olía el coño humedo de ella sentada enfrente.
Entre risas y deseo, empezaron.
Leo preparó la camara y la pantalla para poder ver como se iban grabando las escenas. Ambientó la habitación dandole un toque de romanticismo perfecto. Y la esperó con impaciencia.
María se puso su conjunto. Estaba deliciosamente sexi. Se puso las medias negras deslizandolas por su largas piernas con sumo cuidado. Se maquilló la cara como actriz de Holliwood dispuesta a triunfar. Sé sentia la mujer más deseada del planeta.
El guión era simple como cualquier pelicula erótica. Lo importante sería la cantidad de deseo que habría en aquella habitación.
La camara empezó a grabar.
Como habían planeado, María se tumbó en la cama. Cojio el telefono y llamó al servicio de habitacíones para que le mandaran una botella de Moet. Al instante entró , vestido como un apuesto camarero, llevando la botella en una bandeja con dos copas. Al abrir la puerta, la miró con deseo. Ella se sintió atraida y sin mediar palabra bajo hasta sus pantalones, le desabrochó la cremallera y le chupo la polla con cuidado. La lamió, la besó, le recorrio con la lengua todos los rincones. El camarero, como pudo, dejó la bandeja sobre una mesita que había cerca, sintiendo a la vez la lengua de aquella apuesta mujer en su polla. Le cojió de las manos y subío su boca hasta la suya. Se besaron salvajemente. El, como un potro indomable, la tiró sobre la cama. Ella se dejo llevar.
Y la camara seguia grabando. Leo y María miraban las escenas de sus propios cuerpos en la pantalla del televisor. Era morboso, excitante, divertido, maravilloso............. Como se reian a la vez que se excitaban.
El camarero chupó su coño chorreando de placer. La mujer quisó correrse en ese momento pero el paró de golpe. Ella le rogó que la follará, que ya no podía más y necesitaba explotar. Pero así estaba escrito en el guión. No correse hasta terminar.
Le dío media vuelta y a cuatro patas sobre la cama, la folló con pasión. La camara puesta bajo ellos. Los planos eran increibles. La polla entraba y salía sin parar. El coño completamente abierto y excitado. Ella grito de placer y se corrió como nunca. El sacó su polla y mirando la pantalla víeron los dos como su semen salía de su cuerpo con gran bravura deslizandose sobre la espalda morena de la mujer.
Calleron rendidos en la cama. Los dos abrazados. Se besarón y se quedaron un buen rato charlando.
Al día siguiente prepararían la cinta, cortando, pegando y doblando y como no, haciendo el amor nuevamente, excitados de ver sus propias escenas de pasión y lujuría.

Carla y Lucía
Carla llamó a Lucía para pasar un día en la playa.. Tomarían el sol, se contarían sus chismes y estarían explendidas por la noche para salir a tomar copas.
Lucia dijo que por ella estupendo. Que le apetecía mucho.
Eran las doce de la mañana. Se encontraron en un bar cercano. Se tomarón dos cañas y unas tapas y se fueron hacía la orilla.
Lucía llevaba un bikini minúsculo que apenas tapaba su exuberante pecho y su púbis. Realmente estaba preciosa, observo Carla sin hacer mucho caso a sus pensamientos. Su largo pelo caía sobre sus hombros bronceados y dorados. Un ombligo perfecto sobre un vientre plano y delicado. Sus largas piernas reposaban sobre la arena. Era morbosa. Nunca antes le había parecido tan hermosa.
Sus conversaciones giraban en torno a sus amantes. Las dos estaban pasando por delicados momentos con sus respectivos amantes. Decidieron que esa noche lo iban a pasar estupendamente sin ellos. Iban decididas a conocer a dos maravillosos hombres y olvidar de una vez a esos dos energumenos sin corazón. Ya les habían hecho bastante daño.
Los ojos de Carla volvieron al cuerpo de Lucía sin darse cuenta. Algo le estaba pasando. Se sentía muy atraída por ella sin saber el porque, ya que nunca antes se había sentido así.
Mientras, Lucía, ajena a los pensamientos de Carla, recibía los rayos del sol en su magnifico cuerpo, que poco a poco se estaba bronceando.
Carla se tumbó y cerró los ojos dispuesta a seguir bronceandose. Y , empezó a imaginar escenas éroticas con Lucía. Sintiendo la serenidad de esos momentos, se dejo llevar.
Y así pasarón toda la mañana. Sobre las dos de la tarde se levantaron y se fueron a casa de Lucía
Sus cuerpos sudorosos y con restos de arena pedían una ducha fria.
Al meterse en el agua Lucía se despojo de su ropa con naturalidad,ajena a los pensamientos de su amiga, como otras tantas veces lo había hecho las dos.
Pero está vez sería distinto.
Carla cojío el jabón y lo puso en sus manos para calentarlo. Luego enjabonó el cuerpo de Lucía con dulzura. Está no dijo nada. Le gustó lo que sentía. Recorrio sus pechos, pellizcando sus pezones con suavidad. La espuma los hacía más excitantes y hermosos. Contrastaba el moreno de su piel con el blanco espumoso. Su piel tersa y suave hizó resbalar las manos de Carla hacía su coño. Abierto, como un molusco dilatado y sabroso. Era como una llama de mil olores tostados. Y lo acarició, y lo beso con autentica excitación. Subió con cuidado hasta su boca. Se besarón y sus lenguas juguetonas formaron un maravilloso afrodisiaco.
Fueron miles de caricias salvajes. Vaivenes de pupilas despertadas y ansiedad de deseo. Revuelo de pasiónes.
El cuerpo de Lucía rebosaba de placer y llevando la mano de Carla nuevamente a su coño, le ordeno que la masturbará. Obediente, así lo hizó. La sujeción amorosa de los roces, una lenta convulsión de sus caderas y una tímida humedad de deseos provocó el estallido. Y besó sus labios encendidos.

Lucia dijo que por ella estupendo. Que le apetecía mucho.
Eran las doce de la mañana. Se encontraron en un bar cercano. Se tomarón dos cañas y unas tapas y se fueron hacía la orilla.
Lucía llevaba un bikini minúsculo que apenas tapaba su exuberante pecho y su púbis. Realmente estaba preciosa, observo Carla sin hacer mucho caso a sus pensamientos. Su largo pelo caía sobre sus hombros bronceados y dorados. Un ombligo perfecto sobre un vientre plano y delicado. Sus largas piernas reposaban sobre la arena. Era morbosa. Nunca antes le había parecido tan hermosa.
Sus conversaciones giraban en torno a sus amantes. Las dos estaban pasando por delicados momentos con sus respectivos amantes. Decidieron que esa noche lo iban a pasar estupendamente sin ellos. Iban decididas a conocer a dos maravillosos hombres y olvidar de una vez a esos dos energumenos sin corazón. Ya les habían hecho bastante daño.
Los ojos de Carla volvieron al cuerpo de Lucía sin darse cuenta. Algo le estaba pasando. Se sentía muy atraída por ella sin saber el porque, ya que nunca antes se había sentido así.
Mientras, Lucía, ajena a los pensamientos de Carla, recibía los rayos del sol en su magnifico cuerpo, que poco a poco se estaba bronceando.
Carla se tumbó y cerró los ojos dispuesta a seguir bronceandose. Y , empezó a imaginar escenas éroticas con Lucía. Sintiendo la serenidad de esos momentos, se dejo llevar.
Y así pasarón toda la mañana. Sobre las dos de la tarde se levantaron y se fueron a casa de Lucía
Sus cuerpos sudorosos y con restos de arena pedían una ducha fria.
Al meterse en el agua Lucía se despojo de su ropa con naturalidad,ajena a los pensamientos de su amiga, como otras tantas veces lo había hecho las dos.
Pero está vez sería distinto.
Carla cojío el jabón y lo puso en sus manos para calentarlo. Luego enjabonó el cuerpo de Lucía con dulzura. Está no dijo nada. Le gustó lo que sentía. Recorrio sus pechos, pellizcando sus pezones con suavidad. La espuma los hacía más excitantes y hermosos. Contrastaba el moreno de su piel con el blanco espumoso. Su piel tersa y suave hizó resbalar las manos de Carla hacía su coño. Abierto, como un molusco dilatado y sabroso. Era como una llama de mil olores tostados. Y lo acarició, y lo beso con autentica excitación. Subió con cuidado hasta su boca. Se besarón y sus lenguas juguetonas formaron un maravilloso afrodisiaco.
Fueron miles de caricias salvajes. Vaivenes de pupilas despertadas y ansiedad de deseo. Revuelo de pasiónes.
El cuerpo de Lucía rebosaba de placer y llevando la mano de Carla nuevamente a su coño, le ordeno que la masturbará. Obediente, así lo hizó. La sujeción amorosa de los roces, una lenta convulsión de sus caderas y una tímida humedad de deseos provocó el estallido. Y besó sus labios encendidos.

Noviembre
Empezamos mes de noviembre.
Es el más triste del calendario. Dias cortos y poca luz. Dentro de nada empezaremos a ver anuncios navideños y demas chorradas. Este año se presenta bien. El año pasado fue tán horrible que cualquier cosa me parece mejor que nada. Me siento bien aunque más cansada de lo habitual. A mí la luz me da vida y este no es muy luminoso.
Intento verlo como que apetece estar calentitos en casa, que ya pasamos bastante calor en verano y apetece algo de frio.......... y todas esas cosas que nos lo hace más llevaderos. Pero no nos equivoquemos que como un buen día de sol no hay nada.
Apetece mucho menos salir por las noches. Da más pereza, a mí por lo menos.
Nos iremos unos dias a esquiar, cada año lo soporto menos. Lo único que me gusta son los dias llenos de sol en las altas montañas y las tardes. Una auténtica maravilla. Cojer los skies, los remontes, esperar en las grandes colas.............. ufffffff, me parece cada año más pesado. Si, me he vuelto muy comoda. Sin embargo, las tardes en la nieve son distintas. Relajadas y divertidas. Conversaciones con los amigos, una cena con un buen vino tinto y salida a algun lugar cerquita a tomar algunas copas. Y el cuerpo se calienta. jejejeje.
En esta época tambien nos toca pasar las navidades de los c...... Como cansan y que tristes son. Comidas y más comidas que acabas como un cerdo apunto de explotar. Al principio lo cojes con mucho gusto y terminas hasta los mismisimos de tanto comer.
Y las compras. Agobiante. A las personas se les ve stressadas en el trabajo, en casa y en la calle. En fin, las pasaremos como otros años. Echaremos de menos a los que faltan e intentaremos sobrellevarlas.
Ya tengo ganas que llegue la primavera y estamos empezando el invierno.
Animo a todos.
Es el más triste del calendario. Dias cortos y poca luz. Dentro de nada empezaremos a ver anuncios navideños y demas chorradas. Este año se presenta bien. El año pasado fue tán horrible que cualquier cosa me parece mejor que nada. Me siento bien aunque más cansada de lo habitual. A mí la luz me da vida y este no es muy luminoso.
Intento verlo como que apetece estar calentitos en casa, que ya pasamos bastante calor en verano y apetece algo de frio.......... y todas esas cosas que nos lo hace más llevaderos. Pero no nos equivoquemos que como un buen día de sol no hay nada.
Apetece mucho menos salir por las noches. Da más pereza, a mí por lo menos.
Nos iremos unos dias a esquiar, cada año lo soporto menos. Lo único que me gusta son los dias llenos de sol en las altas montañas y las tardes. Una auténtica maravilla. Cojer los skies, los remontes, esperar en las grandes colas.............. ufffffff, me parece cada año más pesado. Si, me he vuelto muy comoda. Sin embargo, las tardes en la nieve son distintas. Relajadas y divertidas. Conversaciones con los amigos, una cena con un buen vino tinto y salida a algun lugar cerquita a tomar algunas copas. Y el cuerpo se calienta. jejejeje.
En esta época tambien nos toca pasar las navidades de los c...... Como cansan y que tristes son. Comidas y más comidas que acabas como un cerdo apunto de explotar. Al principio lo cojes con mucho gusto y terminas hasta los mismisimos de tanto comer.
Y las compras. Agobiante. A las personas se les ve stressadas en el trabajo, en casa y en la calle. En fin, las pasaremos como otros años. Echaremos de menos a los que faltan e intentaremos sobrellevarlas.
Ya tengo ganas que llegue la primavera y estamos empezando el invierno.
Animo a todos.





