Y más cosas por hacer
¿Se acuerdan de cuando dije -hace un post- de la de cosas que tenía por hacer en Londres? Pues sí, en realidad aún las tengo... tendría.
Pasa que es que no me dan la gana, ya. Soy demasiado vieja y demasiado gruñona como para volverme más -both: vieja y gruñona- a velocidad de fast forward, que es lo que le ocurre a cualquiera después de demasiado tiempo aquí.
Ya he visto los museos -todos, varias veces-, ya he reflexionado, llorado y madurado lo que vine a reflexionar, llorar y madurar, y ya he mejorado mi inglés.
Me han ofrecido un trabajo imposible de rechazar. En realidad no es un trabajo cualquiera, sino EL trabajo. Para ponerlo de manera simple, no es un puesto de trabajo, sino una de esas oportunidades que sólo aparecen una vez en la vida.
Y hablando de vidas... sí, por fin conseguí tener una aquí en Londres. Por fin me he hecho un hueco, tengo un trabajo decente con sueldo decente y horarios decentes y todo eso.
Lo malo es lo inconformista que llego a ser. No me malinterpreten, creo que el incorformismo, en la mayoría de los casos, es una virtud.
En el mío no. En el mío, es causa de cambio de blog a frecuencias pasmosas.
No quiero adelantar acontecimientos porque aún no estoy segura de nada, pero mucho me da que voy a tener que empezar una lista completamente nueva de cosas por hacer.
Pasa que es que no me dan la gana, ya. Soy demasiado vieja y demasiado gruñona como para volverme más -both: vieja y gruñona- a velocidad de fast forward, que es lo que le ocurre a cualquiera después de demasiado tiempo aquí.
Ya he visto los museos -todos, varias veces-, ya he reflexionado, llorado y madurado lo que vine a reflexionar, llorar y madurar, y ya he mejorado mi inglés.
Me han ofrecido un trabajo imposible de rechazar. En realidad no es un trabajo cualquiera, sino EL trabajo. Para ponerlo de manera simple, no es un puesto de trabajo, sino una de esas oportunidades que sólo aparecen una vez en la vida.
Y hablando de vidas... sí, por fin conseguí tener una aquí en Londres. Por fin me he hecho un hueco, tengo un trabajo decente con sueldo decente y horarios decentes y todo eso.
Lo malo es lo inconformista que llego a ser. No me malinterpreten, creo que el incorformismo, en la mayoría de los casos, es una virtud.
En el mío no. En el mío, es causa de cambio de blog a frecuencias pasmosas.
No quiero adelantar acontecimientos porque aún no estoy segura de nada, pero mucho me da que voy a tener que empezar una lista completamente nueva de cosas por hacer.





