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COSAS POR HACER EN INGLATERRA
Antes era experta en hacer planes. Ahora, en echarlos a perder.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. La que escribía listas de cosas por hacer en libretas viejas hasta que la tecnología vino a socorrerla (o no). Quienes me leyeran en el anterior blog sabrán que me iba a Australia. En pocas semanas, ese viaje se convirtió en algo que ahora parece la vida de otra persona. Lo único que tengo ahora mismo es una carrera acabada y la capacidad individual de elegir por qué camino de cabras tirar.
Sindicación
 
Del día en que Tía Winnie y menda se encontraron con Finito de las Antípodas.
Después de setecientos recados que nos llevaron a setecientas aventuras (un minuto con esta mujer no tiene desperdicio alguno), la Tía Winnie y menda llegamos al pub nuevo, y Catherine está hablando con abogados inamovibles, señores de la inmóvil inmobiliaria y otro tío que se movía por el sitio por todos ellos, mirando por aquí, escudriñando por allá. Aunt Winnie y yo nos sentamos donde nos dicen y nos esperamos donde nos dicen, hasta que se nos quedan cuadraos (que viene a ser, por aproximación, los que sentenció la buena mujer: "My balls are going square from sittin' here doin' fuck all. Let's go have a fag.") Así que nos vamos al beer garden (jardín-terracita), porque el pub nuevo, manque está como si le hubiera pasao una estampida de hinchas del Arsenal hasta el culo de cerveza, es übermegapijo, y no se puede fumar.
El beer garden estaba... Ozú, cómojtabarbeer garden. A aquello, no le habían pasao una escoba desde antes de los V1 de los nazis. Por lo menos.
Colillas por todas partes, telarañas, las mesas y las sillas que se caían de mierda... en fin, un escenario de película gore que para qué contarles.
Y mariposas.
Dioses, cómo llego a odiar las mariposas. Incontrolable, e inexplicable, pero lo pasé bastante mal a causa de mi fobia, en aquél dichoso jardín. Empecé a hacer grandes aspavientos para apartar a los bichos demoníacos aquellos (que además deben de tenerme cariño, porque me vienen todas a mí, las muy rejodías)
La miro (a Aunt Winnie) y la descubro sonriéndome, con esa sonrisa que ha re-estrenado para mí y que rara vez le dedica a nadie más.
-Wha'? -pregunto yo, con gesto of da getto. (estilo "neng", pa entendernos.)
-You hate butterflies too?
-With all my heart, Aunt Winnie -le digo yo. Esta mujer y menda nos parecemos tanto que da miedo.
Aunt Winnie y yo, que además compartimos en secreto esa complicidad que une a las mujeres que vamos de emancipadas pero tenemos un fondomaruja que no podemos con él, nos miramos y nos levantamos las dos a la vez del bordillo de la jardinera donde nos habíamos espatarrao. Instintivamente, pilamos a Catherine por banda y le anunciamos que no nos esperamos más y que vamos a proceder al refregao y restauración del cochambrosísimo beer garden. O nos morimos de cáncer de pulmón de esperarnos fumando allí sentadas.
Pillamos escobas, palas, manguera, tijeras de podar, rastrillo, trapos, jabones y demás artículos previamente adquiridos en el ya archiconocido Tesco y nos ponemos a ello, bajo un sol achicharrante que ya me gustaría ver a muchos albañiles aguantando el tipo, ya.
Cuando llevábamos casi cuatro horas de trabajos forzados, interrumpidos sólo para encender cigarros (que pa fumarlos no necesitamos las manos, ni ella ni servidora, como pude comprobar), y estamos allá sentadas, otra vez en el reborde de la jardinera, con una pintagitanas que metía miedo, aparece una silueta entre el sol y nuestros ojos. Las dos nos ponemos una mano en la frente, de visera, a la vez, para ver quién osa interrumpir nuestro momento de máximo silencio y concentración nicotínica, y descubrimos al resultado genético de mezclar al cantante suicida de INXS con el Lunni de los rizos azules.
Sapristi. Y este qué quiere, ahora.
-El moñas este es el que va a hacer de manager del pub -me susurra Aunt Winnie, que lo había visto el día anterior.
Lo miro mejor: cara de estar encantado de conocerse, melena de rizos negros al viento, que sacude para atrás con la mano (ese machorrooooo...), barriga cervecera, camiseta de tirantes (sí, de esas de ver el fúmbol rascandote dondenodaelsol, tirao en el sofá) y boardies. (shorts de surfero)
Dioses. De repente lo veo claro. Sólo hay una comunidad capaz de llevar los boardies como los lleva este tío. Este tío es...
-Heyagoooen' ! -nos escupe a lo Leticia Sabater, plantado de pie delante de nosotras a una distancia que se diría, de buenas a primeras, que tenemos que mamársela y nadie nos ha avisao. (Recuerden que estábamos sentadas en una jardinera).
Es australiano.
Joder. Monto un circo y me crecen los enanos.
Destroza tu vida entera, rásgala en añicos para largarte en sentido directamente opuesto a Australia por no vivir con un australiano, pa que te toque vivir con otro que al contrario que aquél al que dejaste, es de una imbecilidad irreversible y se nota a todas luces que nadie le ha dicho aún que no es Dios.
-Tú debes de ser la chef -me dice, tendíendome la mano e intentando darme importancia para caerme bien. Odio a este tipo de gente. Una, porque les ves el plumero a siete días de camino de distancia, y dos, porque me hacen sentir tan incómoda que acabo saliendo por peteneras.
-Y tú quién eres -le digo yo, fregándome la mano (llena de barro y mierda de todo tipo) contra la camiseta (encharcada de sudor y mierda de todo tipo) antes de apretar la suya como si llegara el Fin de los Días. Ya no sonríe. Se nota que quiere salir disparado al primer fregadero que encuentre y lavarse las manos con amoníaco hasta dejarlas en carne viva.
Por el rabillo del ojo veo que Aunt Winnie está haciendo un esfuerzo tan inhumano por no partirse de risa que en cualquier momento puede que se mee encima, la pobre mujer.
-¿Qué? ¿Que nunca te has ensuciao las manos limpiando, tú, o qué? -le suelta. Les juro que esta mujer es oro puro. Ya sé que me repito, pero no puedo evitarlo.
Finito de las Antípodas, el Chulo que Castiga, se echa otra vez el pelo patrás, ignorando el comentario tan acertado de Aunt Winnie, y me dice:
-I'm your manager - como quien dice: "Luke, I'm your father"- and I'm Australian.
-No shit, really.... -respondo yo. No es que me importara una mierda de dónde fuera el susodicho esperpento, pero encima restregármelo por la cara....
En aquél momento empecé a creer en Dios otra vez. No en el Dios protestante bueno que perdona y te acoge en su seno y esas cosas, no. En el Dios de la Santa Inquisición que, tarde o temprano (y en este caso, en menos de lo que se tarda en decir "koala") te da tu merecido.
No querías pan, toma tres barras.
-I'm sorry, child -me dice Aunt Winnie cuando Finito de las Antípodas y su pelo Pantene ProV han desaparecido de nuestro escenario. Aunt Winnie conoce mi situación, obviamente, porque hemos hablado un total de trescientos y pico tés y cafés (y otros tantos cigarros) durante esos días, y sabe que me va a tocar vivir en el piso de arriba con el cabezalmendrón ese.
-I'll survive -le digo yo. Al parecer, Aunt Winnie nunca pensó que Catherine pillaría al tío ese, de entre todos los managers que se habían presentado a las entrevistas. Y obviamente, Catherine no le había dicho nada porque sabía que Aunt Winnie se comería con patatas al tío y a ella.
Y me pasa el brazo por la espalda, y me aprieta contra ella en un gesto maternal que me deshizo por completo, y me dice, con una dulzura inospechable y esa sonrisa exclusiva:
-But of course you'll survive, child. Of course you will.
 
Comentario:
Mira, lo que me faltaba: si hay un bicho en ésta tierra que odie con tanta visceralidad, es a las polillas. y Dios sabe que por extensión a las malditas y espantosas mariposas. Desde quinto de EGB (añitos van, añitos vienen) que me da ascazo hasta dibujarlas....

Oiga, al mazinguer Z beer boy/man (nótese el toque de ligeramente cáustica ironía en la /) es al clásico que aquí útilizaría míticos tales como: nena, diosa, princesa etc.

Un gustazo, as usual. Rellena leerte.

Nota: Amo a Tía Winnie
 
Comentario:
Quelle drôle de relation tu entretiens avec les papillions et les australiens... voir "How to pin a butterfly"
 
Comentario:
Tu fobia hacia las mariposas me resulta muy familiar... Respecto de los australianos, no he tenido ocasión de formarme una opinión (¿afortunadamente?)
 
Comentario:
Ehmmmm... Paletada: ¿dónde está HERTFORDSHIRE?... Es para situarte...

Un beso. Y Felices Fiestas, ¿no? ;-)
 
Comentario:
Just your luck!

I have no doubt you will survive.
No