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COSAS POR HACER EN INGLATERRA
Antes era experta en hacer planes. Ahora, en echarlos a perder.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. La que escribía listas de cosas por hacer en libretas viejas hasta que la tecnología vino a socorrerla (o no). Quienes me leyeran en el anterior blog sabrán que me iba a Australia. En pocas semanas, ese viaje se convirtió en algo que ahora parece la vida de otra persona. Lo único que tengo ahora mismo es una carrera acabada y la capacidad individual de elegir por qué camino de cabras tirar.
Sindicación
 
Dos piedras.
Una piedra en el camino
me enseñó que mi destino
era rodar y rodar....
...
-rodaaar y rodaaaaaarrrrr....



Hay cosas de mí que mi Sra. Madre me ha contado veintinueve veces.
Es decir, cada cumpleaños de aquí menda, Sra. Madre se regala en todo lujo de detalles sobre mis defectos que, según ella, eran los mismos al nacer que ahora. Vamos, que si quisiera sacar conclusiones, diría que no he evolucionado en absoluto desde que nací. Pero no, no quiero sacar conclusiones. Sacar conclusiones sobre las sentencias maternas me llevaría a hacerle caso más a menudo, ergo faltar a mis principios de manera un tanto drástica.
Bien, la historia es que al parecer no gateé nunca. Lo mío fue un ir directamente de foetus mucosus a cacahuetus erectus, pero nunca a cuatro patas. Así, al empezar a caminar, en cuanto me encontraba con algún obstáculo o me caía, ni sabía rodearlo ni tenía luces suficientes como para ponerme a cuatro patas y levantarme. Yo lo llamo “tener demasiada clase como para X”, ella corrige: “padecer de tremendo y torpe aturullamiento y carencia total de percepción del espacio físico”. (¿He comentado que es educadora? ¿Noooo? ¿En serioooo?)
En fin, algo de razón tiene, la mujer. Veintinueve años después y sean cuales sean las dimensiones, la forma, el color o la sustancia de la que se compone “la piedra en el camino” de turno, sigo quedándome plantada ahí como un pasmarote, con unas ganas de llorar de esas de P3 (con el pucherillo hiperventilante) y rián de rián de talento ni apañamiento alguno para rodear/saltar/superar/aniquilar el obstáculo.

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. Mantra idealizado y concebido antes de entrevista con el propósito de salir con éxito de ésta, i.e., “I feel pretty”, sustituido por nuevo mantra, de igual modo inspirado en canción, pero no perteneciente a musical de Broadway tipo West Side Story, sino a celebérrimo Paco Clavel: “El gato se muerde la cola, se muerde la cola, se muerde la cola y no sabe que es suya”. La historia, la de siempre: buscan gente de diecinueve años con treinta años de experiencia. Me pregunto qué tipo de matemáticas les enseñan a los ingleses en el colegio, que hasta yo, que soy nula en matemáticas, sé hacer números y darme cuenta de que hay algo que no casa.

2. Entrevista de ayer muy satisfactoria. No para menda, lamentablemente, sino para las farmacéuticas productoras de Ibuprofeno del país. Me tuvieron dos horas de reloj apedreándome a preguntas cual barbudo con turbante al que acaban de encontrar con paquete de nitroglicerina subido a la Cibeles. Ganas me dieron de seguir el consejo de Wilheim y ponerme a cantar villancicos en gallego, Peteneras Reloaded, oigan. Namás llegar el paraguas se me tira al suelo, y al ir a recogerlo (venga, hoooombre, que esto es una entrevista, no un atraaaco, estos paraguas modernoooossss, ande vamos a ir a parar), al ir a recogerlo hago virtud de todo aquello que decía mi Sra. Madre al principio del post y racatacrac, chán, chán, chimpun, allá que van los contenidos del bolsón también, macro-llavero del Osito Winnie (tamaño vaca, no osito) incluído.
Menda: I FEEEEELLLL PRETTYYYYYY
(sólo espero haber cantado para mis adentros, al menos, aunque no estoy segura ni de eso).
Después de aquellas dos horas que duraron cada una cinco años y medio, el jefe jefoso me acompaña hasta la puerta y me dice que me llamarán, con el mismo tono de voz con el que me lo dijo una vez un capullo al que conocí en una discoteca, como si a una hiciera falta dorarle la píldora, a estas alturas. Needless to say, aún no me han llamado. (Lo del aún iba con sorna). Creo que lo del osito Winnie no encajó muy bien con el entorno.

3. De pelillos a la bañera. (es que mar aquí no tenemos. Pero una se depila con asiduidad, para evitar parecer Capitán Cavernícola e Hijo juntos, como la media de señoras de este país Dejaode-blá).
En fin, que al llegar a casa me puse otra vez delante del ordenador, cenicero a un lao (para infundir ánimos) y vaso de vino al otro (para apaciguar despecho) y continué buscando.
Busca que te busca que buscarás (no, si va a ser verdad que caso más con Winnie the Pooh que con ninguna consultoría de ná de ná) encontré una vacante como organizadora de eventos y conferencias en Londres. (Buaaah, síiiiii, tacones, Armani, casa, piano, caribe, ziritione y la luuuunaaaaaa) (No voy a aprender nunca. No señor. La subnormalidad es lo último que se pierde)

4. Veinticuatro horas más tarde (eso nos lleva al momento presente) he realizado y superado un total de cuatro pruebas pre-entrevista más largas que un día sin tabaco, que si informática, que si traducción, que si transcripción y no sé cuántas leches más, y la chica que se ha ocupado de mí (un ángel como he conocido pocos) y menda somos casi de la familia.
5. Estoy escarallada, como dicen en mi pueblo. Tengo la cabeza como si me la acabaran de centrifugar en la lavadora junto a un botijo.
Es mucho más trabajoso buscar trabajo que trabajarlo. Aunque sé que no digo nada nuevo.

COSAS POR HACER:

1. Satisfacer necesidad imperiosa de aprovisionamiento de nevera con víveres saludables. (id est, ir al súpe a comprá, que me sa quedao más vacía la nevera que la cabeza, entre ayer y hoy)

2. Dejar de fumar (tanto. Dejar de fumar tanto, y fumar otro tanto. Que digo yo que si no es el mismo tanto, no puede ser tan mismo, ¿no?)

3. Cambiar llavero Winnie the Pooh por otro más conforme a mi edad y nivel intelectual. Hum… sin duda llavero de Coyote de Correcaminos será mucho más adulto, en comparación, que el osito Winnie? ¿Es que llavero de menda va a determinar, acaso, madurez mental? Si total, tengo el libro de Winnie the Pooh y me leo un capítulo cada noche, y eso no lo va a saber nadie que me haga una entrevista de todas maneras, ¿no? Pues eso, me rebota y te explota, y el que lo dice lo es, el mundo al revés. Y no saco la lengua porque no tengo webcam.

4. Dejar (de una vez por todas, para todo lo que me queda de existencia, in secula seculorum, amén) de decir gilipolleces.

5. Alternativamente, decirlas bajito o para adentros, pero en ningún caso publicarlas por internet.

6. Confeccionar lista de resoluciones de año nuevo, para poner orden a cosas pendientes de ejecución inmediata o semi-inmediata –o no.
 
Comentario:
No dejes de decir lo que te de la requetegana y lo que te requetapetezca!!! faltaría más!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Además, de qué si no me van a rodar las lágrimas por las mejillas de la panzá reir que tienes???

Besazos desde el cálido sur.

 
Comentario:
y ayyyyyyyyy rodarrrrrrrrrrrrrr...


snif, que recuerdos...
 
Comentario:
Feliz año, Aldara !!!!!
No