Cuentos del Bosque de los Cien Acres.
Están el Osito Winnie y su amigo Porquete, una tarde de verano radiante, sentados en una valla, justo a la entrada del Bosque de los Cien Acres.

Porquete mira hacia la derecha, luego hacia la izquierda, y tras esto, le dedica una mirada cómplice a Winnie, se hurga en los bolsillos y produce de uno de ellos un paquete de Gauloises (rojo) y del otro un mechero que pone “Tapas Bar Loli”. La expresión de Winnie se convierte en una mueca de pasmo.
-¿ Pero qué haces, animal? –le pregunta Winnie -¿Y si te ve algún crío?
-‘Enga, nen, que los críos ya no son lo que eran. Que ahora seguro que ni nos conocen, ya, tanta consola y tanta hostia.
-Joer, macho, pues a ti bien que te gusta, la consola. Que llevas un vicio… Anda, pásate uno.
-Pero si lo habías dejao, nen –replica Porquete, que odia a los gorrones de tabaco.
-Bah, por uno… venga, no seas agarrao, joer… que si no me lo das, le explico a tu parienta del globo que llevabas en la despedida de solteros del búho.
-Cabrón chantajista de mierda cagontusmuertos -refunfuña el cerdito Porquete entre dientes, tendiéndole un cigarro al osito.
En éstas que asoman Trige y el burrito Eeyore por la carretera. Trige habla por el móvil con grandes aspavientos.
-Que no, joder, que no sé cuántas veces tengo que decirlo. Que me importa un carajo estar sin curro, que paso del anuncio de Colgate, joder ya. Que uno tiene un caché, ¿no? -…
-Pos eso, Juanma, tío, que me busques otra cosilla más, no sé…. Que tú ya sabes que yo, currar, como un mulo y lo que sea –se gira un segundo hacia Eeyore – perdona, nen, que no quería ofender –luego de nuevo al móvil –pero que Juanma, que lo del anuncio de Colgate es pasarse, ya. Qué quieres, ¿Qué me acaben comparando con el Hasselhoff ese, o qué?
-…. …. ….
-Que sí, joder, que sí. Que sigo yendo a las reuniones, que ya hace casi un mes que me he quitao del todo. Tranquilo, colega. Tú tranqui por eso, ¿ok? Que tú ya sabes que yo soy buena gente, es que soy muy nervioso, y cuando me agarra el pronto, pero que ná.
-...
-Que no, joder, que no me cabreo, que lo del otro día fue un pronto, que ya te lo he dicho. Tú pelea como un campeón y me buscas algo decente, que pa eso te pago, coño.
Al colgar, ya han llegado junto a Winnie y Porquete.
-¿Alguien tiene costo? –pregunta Trige.
-No –dice Winnie, sacudiendo la cabeza.
-Que ya sabes que yo no fumo de eso –responde Porquete.
-Yo me he acabado la última piedra viniendo de camino –confiesa el burrito Eeyore -, que tuve movida con mi vieja y su novio y me fui a casa de unos colegas y entre la Play y las birritas…
-Joder, tío, pero qué vicio llevas, la madre que te parió. Luego vas como vas toldía, so amuermao –le reprende Trige. Los otros asienten, y el burrito baja la cabeza, tras una mirada lánguida de arrepentimiento y debilidad.
Los cuatro, sentados en la valla, se quedan en silencio un buen rato.
-¿Os han dicho algo de la entrevista aquella? –le pregunta Trige a Winnie y Porquete.
-Qué dices, nen. Tú no sabes lo que era aquello. Aquello era para una peli porno, que el aquí el menda fue engañao al sitio. Que luego no sabía ni qué explicarle a mi parienta, joder -.
Carcajadas desganadas. Luego, más minutos de silencio.
-Esto ya no es lo que era – suspira Winnie -. ¿Os acordáis de cuando éramos chavales? Joer, qué tiempos aquellos, ¿eh? -. Los otros asienten con fervor.
-Hemos perdido todos los sueños. El sol que alumbraba este bosque, las aventuras con Christopher Robin, las tardes interminables de verano… qué lejos queda todo aquello. Ahora somos unos pringaos en paro –dice Eeyore, en estado semi-catatónico, causado probablemente por el abuso de hachís.
-Eh, pringao lo serás tú, que te bebes y te fumas lo que ganas de derechos del merchandising. Que yo me he comprao un chalet en Murcia y un A4.
-‘Enga, nen, que la esperanza es lo último que se pierde –salta Porquete, intentando animar la conversación.
-No, no y no. De eso nada. Lo último que se pierde es la dignidad. Mientras tengas dignidad, te queda suficiente cabezonería para no querer reconocer que estás perdiendo la esperanza.

Todos levantan la cabeza, a ver quién ha dicho eso. Y todos se topan de cara con… conmigo? ¿Qué hago yo allí? El humo del cigarro de Porquete dispara la alarma de incendios del Bosque de los Cien Acres, ti-tiiii, ti-tiiiii, ti-tiiiiii, ti-ti-tiiii, ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-tiiiiiiiiiiiii….
Ti-ti-tiiiiiiii: Las ocho en punto de la mañana (Una hora más en el continente). Suerte que es domingo. Esta semana ya estaba durando demasiado.

Porquete mira hacia la derecha, luego hacia la izquierda, y tras esto, le dedica una mirada cómplice a Winnie, se hurga en los bolsillos y produce de uno de ellos un paquete de Gauloises (rojo) y del otro un mechero que pone “Tapas Bar Loli”. La expresión de Winnie se convierte en una mueca de pasmo.
-¿ Pero qué haces, animal? –le pregunta Winnie -¿Y si te ve algún crío?
-‘Enga, nen, que los críos ya no son lo que eran. Que ahora seguro que ni nos conocen, ya, tanta consola y tanta hostia.
-Joer, macho, pues a ti bien que te gusta, la consola. Que llevas un vicio… Anda, pásate uno.
-Pero si lo habías dejao, nen –replica Porquete, que odia a los gorrones de tabaco.
-Bah, por uno… venga, no seas agarrao, joer… que si no me lo das, le explico a tu parienta del globo que llevabas en la despedida de solteros del búho.

-Cabrón chantajista de mierda cagontusmuertos -refunfuña el cerdito Porquete entre dientes, tendiéndole un cigarro al osito.
En éstas que asoman Trige y el burrito Eeyore por la carretera. Trige habla por el móvil con grandes aspavientos.

-Que no, joder, que no sé cuántas veces tengo que decirlo. Que me importa un carajo estar sin curro, que paso del anuncio de Colgate, joder ya. Que uno tiene un caché, ¿no? -…
-Pos eso, Juanma, tío, que me busques otra cosilla más, no sé…. Que tú ya sabes que yo, currar, como un mulo y lo que sea –se gira un segundo hacia Eeyore – perdona, nen, que no quería ofender –luego de nuevo al móvil –pero que Juanma, que lo del anuncio de Colgate es pasarse, ya. Qué quieres, ¿Qué me acaben comparando con el Hasselhoff ese, o qué?
-…. …. ….
-Que sí, joder, que sí. Que sigo yendo a las reuniones, que ya hace casi un mes que me he quitao del todo. Tranquilo, colega. Tú tranqui por eso, ¿ok? Que tú ya sabes que yo soy buena gente, es que soy muy nervioso, y cuando me agarra el pronto, pero que ná.
-...
-Que no, joder, que no me cabreo, que lo del otro día fue un pronto, que ya te lo he dicho. Tú pelea como un campeón y me buscas algo decente, que pa eso te pago, coño.
Al colgar, ya han llegado junto a Winnie y Porquete.
-¿Alguien tiene costo? –pregunta Trige.
-No –dice Winnie, sacudiendo la cabeza.
-Que ya sabes que yo no fumo de eso –responde Porquete.
-Yo me he acabado la última piedra viniendo de camino –confiesa el burrito Eeyore -, que tuve movida con mi vieja y su novio y me fui a casa de unos colegas y entre la Play y las birritas…
-Joder, tío, pero qué vicio llevas, la madre que te parió. Luego vas como vas toldía, so amuermao –le reprende Trige. Los otros asienten, y el burrito baja la cabeza, tras una mirada lánguida de arrepentimiento y debilidad.
Los cuatro, sentados en la valla, se quedan en silencio un buen rato.
-¿Os han dicho algo de la entrevista aquella? –le pregunta Trige a Winnie y Porquete.
-Qué dices, nen. Tú no sabes lo que era aquello. Aquello era para una peli porno, que el aquí el menda fue engañao al sitio. Que luego no sabía ni qué explicarle a mi parienta, joder -.
Carcajadas desganadas. Luego, más minutos de silencio.
-Esto ya no es lo que era – suspira Winnie -. ¿Os acordáis de cuando éramos chavales? Joer, qué tiempos aquellos, ¿eh? -. Los otros asienten con fervor.
-Hemos perdido todos los sueños. El sol que alumbraba este bosque, las aventuras con Christopher Robin, las tardes interminables de verano… qué lejos queda todo aquello. Ahora somos unos pringaos en paro –dice Eeyore, en estado semi-catatónico, causado probablemente por el abuso de hachís.
-Eh, pringao lo serás tú, que te bebes y te fumas lo que ganas de derechos del merchandising. Que yo me he comprao un chalet en Murcia y un A4.
-‘Enga, nen, que la esperanza es lo último que se pierde –salta Porquete, intentando animar la conversación.
-No, no y no. De eso nada. Lo último que se pierde es la dignidad. Mientras tengas dignidad, te queda suficiente cabezonería para no querer reconocer que estás perdiendo la esperanza.

Todos levantan la cabeza, a ver quién ha dicho eso. Y todos se topan de cara con… conmigo? ¿Qué hago yo allí? El humo del cigarro de Porquete dispara la alarma de incendios del Bosque de los Cien Acres, ti-tiiii, ti-tiiiii, ti-tiiiiii, ti-ti-tiiii, ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-tiiiiiiiiiiiii….
Ti-ti-tiiiiiiii: Las ocho en punto de la mañana (Una hora más en el continente). Suerte que es domingo. Esta semana ya estaba durando demasiado.
Comentario:
Joder ya estaba yo pensando, que los guionistas del winie habían fumado demasiado....
Menudo sueños!!
Pd: Suerte para la segunda entrevista!!
Menudo sueños!!
Pd: Suerte para la segunda entrevista!!
Comentario:
No si ya decía yo que esos desayunos continentales de huevos con bacon y mongetas y tomates y revoltillo de champiñones con cebolla y que si pan y que si leche y café y azúcar y tabaco... arf arf... que ya decía yo que algún efecto secundario debería tener.





