"La Húngara" no es nombre de tonaillera.
Es triste experimentar cómo unas horas en que tu vida podría parecerse al capítulo más alegre (y superficial) de Los Serrano, en cosa de veinte minutos acaba en película de Buñuel.
Necesito nietos pero que ya, que se me están acumulando las batallitas.
(Ya, bueno, sí… tendría que empezar por sentar la cabeza y tener hijos que, como todo el mundo sabe, vienen de apoyar cabeza sobre silla, sillón, butaca o similar, no de París, ni de la cigüeña.)
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Desatado y descontrolado. La semana pasada, horas después de la negativa telefónica más triste de la vida de aquí la menda lerenda, empecé las clases de español en la escuela de idiomas. Tengo dos grupos de adultos: uno de principiantes y otro de nivel intermedio. Aquí la menda lleva años dando clases, así que no contó con que quizá dar clases a gente que ni habla tu idioma, ni tiene pajolera idea de tu cultura (más allá de la peieiya y el flameikou) es historia harto más complicada. En fin, con dos pares, como dicen en mi pueblo (y el corazón roto, laboralmente hablando) que me planté en el sitio dispuesta a empezar a enseñarles español al primer grupo desde cero.
Empezamos con el “Me llamo P, tengo X años y soy de YZ”, seguimos con el alfabeto, y a medio recuento de los números del cero al cien se abre la puerta y aparece una tipa de dos metros cuadrados que si no hubiera visto nunca un partido de pelota vasca, aquí la que suscribe habría pegado un berrido que me habrían oído desde Bilbao.
-Good afternoon – dice el dire (mi jefe) asomando de detrás de la über-tía, como quien asoma de detrás del Kilimanjaro. –This is Potÿncza; she is from Hungary and she is joining the beginners class.
Arrea, pienso yo. Miá que hay padres que tienen mala leche. No sólo la hacen más fea que cagarse en Dios en medio del Vaticano, sino que además lo acaban de arreglar ya con el nombre. Contrólate, querida, no se te vaya a escapar alguna, que nos conocemos. Contrólate, que es el primer día y hay que causar buena impresión.
-Hola, Potingue..czá- le digo, señalándole una silla vacía. –Estábamos viendo los números.
-Yo ya me los sé. De hecho ya tengo nociones de español, no hace falta que empiece de cero. – me muge la tipa. Me dan ganas de decirle aquello de “Excuse me: when, exactly, did I give you the impression that I gave a fuck about your life?” Y no es por el mero hecho de interrumpir la clase el primer día llegando tarde y encima explicarnos su vida sin haberle preguntado, sino el tono en que habla. Habla con un tono de voz que se diría que la tía viene derechita de la Real Academia de la Lengua Española sólo para asegurare que no me olvido de escribir “dieciséis” con acento en la e. En fin, retomo el hilo de los números, luchando contra mi propia mente, que se empeña en hacer un esfuerzo intelectual sobrehumano para recordar por qué carajo dejamos entrar a Hungría en la Unión Europea y encontrar y ejecutar al/a la imbécil a quien se le ocurrió semejante idea.
Cuando faltan siete minutos exactos par acabar la clase y tres o cuatro segundos para que a la menda le salga el megavenazo español y le empiece a gritar improperios y salvajadas a la Húngara, que se ha pasado la clase entera interrumpiendo y haciendo gala de una impertinencia rozando la ilegalidad… hacemos un último repaso fugaz de lo visto, cierro carpeta y les empiezo a preguntar si escuchan música, si les gusta el cine, si conocen algo del panorama artístico de la lengua hispana, etc. Para mi gran sorpresa, hay tres o cuatro mens cogitans que no sólo me dan un feedback estupendo, sino que además son unos auténticos fans del cine español. Hacemos una lista de pelis en la pizarra para que se bajen de internet (intentad encontrar subtítulos en inglés, es bueno ir acostumbrando el oído, bla bla) y comento que Tiovivo me parece muy interesante, ya que es un retrato bastante realista de la sociedad española de la dictadura, que aún influye (tristemente) nuestra sociedad actu…. Plaf. La Húngara otra vez:
-No es por ofender, pero no veo por qué a mí me tiene que interesar nada de esto. No me importa para nada todo esto de la cultura, ni he venido a que me des un seminario.
(Pos menos mal que no era por ofender, reina, que si llega a ser por ofender, me sacas una foto de mi madre y la quemas encima del pupitre al grito de “¡arde, puta!”, ya puestas).
El segundo que siguió fue de conmoción general. El resto del grupo se giró en pleno a mirarla, y acto seguido se volvió a girar en pleno para mirarme a mí. Por un instante hasta pensé que iba a entrar el dire con una carretilla de barro. Se podía masticar la tensión. El universo se paró en seco y de repente tuve una visión de la Swank en Million Dollar Baby… visión que se disipó tan rápido como llegó, al calcular las posibilidades que tenía la menda contra semejante tiparraca, que aquello te da con una teta en la cara sin querer y te revienta el cráneo íntegramente, vamos.
Después de ese segundo de pausa incomodísima en que me dio tiempo de ir de la Swank al Eastwood, y del Eastwood a Harry el Sucio, respondí:
-No pretendo dar ningún seminario de cultura, sólo material adicional para que practiquéis en casa. Como es lógico, un idioma no es un fín de por sí, sino una herramienta de comunicación y, en tanto que tal, creo que es muy interesante que os acerquéis al máximo a las comunidades que utilizan esa lengua, ya que viajar no siempre es posible.
Aquí estaba todo el mundo asintiendo, yes, of course, yes, yes, absolutely, y la Húngara que pilla aire y rebuzna:
-Pues no. Para mí, ni es herramienta ni nada, yo sólo quiero aprender la lengua, y para saber de cultura me conecto a internet.
(Perdona, que igual te has equivocao. Aquí damos español, no latín. Lenguas muertas creo que es en el piso de abajo, flor.)
Yo: -Es que a eso iba. No os voy a poner la película aquí, os estoy dando títulos para que las veáis en casa, si queréis y tenéis tiempo.
(¡Cling, cling, cling! ¡Final del tercer round y Finita de Ourense parece que recupera, pero no tiene posibilidades ante tremendo armatoste humano leidis an llentelman, la cosa está muy reñida, muy reñida; parece que La Húngara se dispone a recobrar fuerzas y contra-atacar por la espalda! ¿Lo hará? ¿se dará por vencida?)
Durante estos minutos miré continuamente todas y cada una de las caras de los presentes, buscando aprobación o reprobación. Era mi primer día y no quería causar mala impresión, pero tampoco que venga el producto de cinco minutos de torpe e insatisfactorio fornicio entre el Yeti y la prima hermana de Drácula, y que me dicte, faltaría más, cómo tengo que dar mis clases. Así que rematé, intentando no entrar a juego:
-Como ya habréis visto el programa, ya sabréis los temas que vamos a tratar. Utilizaré todas las herramientas posibles para que os hagáis una idea de la sociedad española, de su cultura, de aspectos de las culturas latinoamericanas, y quizá de algunos capítulos de historia, si vienen a cuento. Os veo el miércoles que viene. Good evening.
(dingdangdoooong, dingdangdoooong) Se ruega a la ballen...estooo... la estudiante de dimensiones húngaras que deje cualquiera que sea el tipo de medicación al que está sometida, que provoc que razone fuera del recipiente con una frecuencia preocupante.
(Algún día se me abrirá la boca en medio de un pensamiento satánico de estos que me dan tan a menudo, y me va a caer la de San Dios)
Llega a ser toro en vez de vaca, e igual me llevo las dos orejas y el rabo. (Aunque quizá… en fin, nada de sarcasmos baratos.)
La gente se fue contenta, a pesar de los minutos de mal rollo causados por la ya famosa protagonista de “Cariño, he agrandado a la Novia de Chuky”, y yo seguí hasta las nueve (p.m.) con el grupo de nivel intermedio. Todo muy bien.
Al acabar, voy a la sala de profesores y me encuentro con el dire, que pone cara de circunstancias y me dice que la Húngara entró sacando humo por todos los conductos encefálicos y le dijo gritando que no volvía al sitio mientras yo fuera profesora.
Cojonudo. Tenía que pasar esto el primer día, ¿no? Claro.
Por suerte, el dire ya sabía de qué herradura calzaba el tremendo Animal de Monte y me ha dado, tácitamente, una segunda oportunidad.
COSAS POR HACER:
1. Contactar con Tribunal Europeo y pedir re-exclusión de Hungría, o expatriación de la versión húngara de la Ofelia de Mortadelo y Filemón, que se vaya por donde vino. Que aquí una también es inmigrante y se adapta, oigan. Con chulerías a la menda, que se ha visto todas las pelis de Torrente… Psé.
2. Configurar lista de buenos propósitos para el año nuevo.
3. No olvidar cita con los del Inland Revenue para la entrevista para que me den el número (fijo) de la Nacional Insurance esa. Que cualquier día me disloco el peroné haciendo albóndigas y a ver quién me paga la baja.
4. Buscar en Wikipedia paradero exacto del peroné.
5. Continuar proceso de tuneado de Currículum Vitae.
6. (vid. anterior): acabarlo de una puñetera vez.
Necesito nietos pero que ya, que se me están acumulando las batallitas.
(Ya, bueno, sí… tendría que empezar por sentar la cabeza y tener hijos que, como todo el mundo sabe, vienen de apoyar cabeza sobre silla, sillón, butaca o similar, no de París, ni de la cigüeña.)
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Desatado y descontrolado. La semana pasada, horas después de la negativa telefónica más triste de la vida de aquí la menda lerenda, empecé las clases de español en la escuela de idiomas. Tengo dos grupos de adultos: uno de principiantes y otro de nivel intermedio. Aquí la menda lleva años dando clases, así que no contó con que quizá dar clases a gente que ni habla tu idioma, ni tiene pajolera idea de tu cultura (más allá de la peieiya y el flameikou) es historia harto más complicada. En fin, con dos pares, como dicen en mi pueblo (y el corazón roto, laboralmente hablando) que me planté en el sitio dispuesta a empezar a enseñarles español al primer grupo desde cero.
Empezamos con el “Me llamo P, tengo X años y soy de YZ”, seguimos con el alfabeto, y a medio recuento de los números del cero al cien se abre la puerta y aparece una tipa de dos metros cuadrados que si no hubiera visto nunca un partido de pelota vasca, aquí la que suscribe habría pegado un berrido que me habrían oído desde Bilbao.
-Good afternoon – dice el dire (mi jefe) asomando de detrás de la über-tía, como quien asoma de detrás del Kilimanjaro. –This is Potÿncza; she is from Hungary and she is joining the beginners class.
Arrea, pienso yo. Miá que hay padres que tienen mala leche. No sólo la hacen más fea que cagarse en Dios en medio del Vaticano, sino que además lo acaban de arreglar ya con el nombre. Contrólate, querida, no se te vaya a escapar alguna, que nos conocemos. Contrólate, que es el primer día y hay que causar buena impresión.
-Hola, Potingue..czá- le digo, señalándole una silla vacía. –Estábamos viendo los números.
-Yo ya me los sé. De hecho ya tengo nociones de español, no hace falta que empiece de cero. – me muge la tipa. Me dan ganas de decirle aquello de “Excuse me: when, exactly, did I give you the impression that I gave a fuck about your life?” Y no es por el mero hecho de interrumpir la clase el primer día llegando tarde y encima explicarnos su vida sin haberle preguntado, sino el tono en que habla. Habla con un tono de voz que se diría que la tía viene derechita de la Real Academia de la Lengua Española sólo para asegurare que no me olvido de escribir “dieciséis” con acento en la e. En fin, retomo el hilo de los números, luchando contra mi propia mente, que se empeña en hacer un esfuerzo intelectual sobrehumano para recordar por qué carajo dejamos entrar a Hungría en la Unión Europea y encontrar y ejecutar al/a la imbécil a quien se le ocurrió semejante idea.
Cuando faltan siete minutos exactos par acabar la clase y tres o cuatro segundos para que a la menda le salga el megavenazo español y le empiece a gritar improperios y salvajadas a la Húngara, que se ha pasado la clase entera interrumpiendo y haciendo gala de una impertinencia rozando la ilegalidad… hacemos un último repaso fugaz de lo visto, cierro carpeta y les empiezo a preguntar si escuchan música, si les gusta el cine, si conocen algo del panorama artístico de la lengua hispana, etc. Para mi gran sorpresa, hay tres o cuatro mens cogitans que no sólo me dan un feedback estupendo, sino que además son unos auténticos fans del cine español. Hacemos una lista de pelis en la pizarra para que se bajen de internet (intentad encontrar subtítulos en inglés, es bueno ir acostumbrando el oído, bla bla) y comento que Tiovivo me parece muy interesante, ya que es un retrato bastante realista de la sociedad española de la dictadura, que aún influye (tristemente) nuestra sociedad actu…. Plaf. La Húngara otra vez:
-No es por ofender, pero no veo por qué a mí me tiene que interesar nada de esto. No me importa para nada todo esto de la cultura, ni he venido a que me des un seminario.
(Pos menos mal que no era por ofender, reina, que si llega a ser por ofender, me sacas una foto de mi madre y la quemas encima del pupitre al grito de “¡arde, puta!”, ya puestas).
El segundo que siguió fue de conmoción general. El resto del grupo se giró en pleno a mirarla, y acto seguido se volvió a girar en pleno para mirarme a mí. Por un instante hasta pensé que iba a entrar el dire con una carretilla de barro. Se podía masticar la tensión. El universo se paró en seco y de repente tuve una visión de la Swank en Million Dollar Baby… visión que se disipó tan rápido como llegó, al calcular las posibilidades que tenía la menda contra semejante tiparraca, que aquello te da con una teta en la cara sin querer y te revienta el cráneo íntegramente, vamos.
Después de ese segundo de pausa incomodísima en que me dio tiempo de ir de la Swank al Eastwood, y del Eastwood a Harry el Sucio, respondí:
-No pretendo dar ningún seminario de cultura, sólo material adicional para que practiquéis en casa. Como es lógico, un idioma no es un fín de por sí, sino una herramienta de comunicación y, en tanto que tal, creo que es muy interesante que os acerquéis al máximo a las comunidades que utilizan esa lengua, ya que viajar no siempre es posible.
Aquí estaba todo el mundo asintiendo, yes, of course, yes, yes, absolutely, y la Húngara que pilla aire y rebuzna:
-Pues no. Para mí, ni es herramienta ni nada, yo sólo quiero aprender la lengua, y para saber de cultura me conecto a internet.
(Perdona, que igual te has equivocao. Aquí damos español, no latín. Lenguas muertas creo que es en el piso de abajo, flor.)
Yo: -Es que a eso iba. No os voy a poner la película aquí, os estoy dando títulos para que las veáis en casa, si queréis y tenéis tiempo.
(¡Cling, cling, cling! ¡Final del tercer round y Finita de Ourense parece que recupera, pero no tiene posibilidades ante tremendo armatoste humano leidis an llentelman, la cosa está muy reñida, muy reñida; parece que La Húngara se dispone a recobrar fuerzas y contra-atacar por la espalda! ¿Lo hará? ¿se dará por vencida?)
Durante estos minutos miré continuamente todas y cada una de las caras de los presentes, buscando aprobación o reprobación. Era mi primer día y no quería causar mala impresión, pero tampoco que venga el producto de cinco minutos de torpe e insatisfactorio fornicio entre el Yeti y la prima hermana de Drácula, y que me dicte, faltaría más, cómo tengo que dar mis clases. Así que rematé, intentando no entrar a juego:
-Como ya habréis visto el programa, ya sabréis los temas que vamos a tratar. Utilizaré todas las herramientas posibles para que os hagáis una idea de la sociedad española, de su cultura, de aspectos de las culturas latinoamericanas, y quizá de algunos capítulos de historia, si vienen a cuento. Os veo el miércoles que viene. Good evening.
(dingdangdoooong, dingdangdoooong) Se ruega a la ballen...estooo... la estudiante de dimensiones húngaras que deje cualquiera que sea el tipo de medicación al que está sometida, que provoc que razone fuera del recipiente con una frecuencia preocupante.
(Algún día se me abrirá la boca en medio de un pensamiento satánico de estos que me dan tan a menudo, y me va a caer la de San Dios)
Llega a ser toro en vez de vaca, e igual me llevo las dos orejas y el rabo. (Aunque quizá… en fin, nada de sarcasmos baratos.)
La gente se fue contenta, a pesar de los minutos de mal rollo causados por la ya famosa protagonista de “Cariño, he agrandado a la Novia de Chuky”, y yo seguí hasta las nueve (p.m.) con el grupo de nivel intermedio. Todo muy bien.
Al acabar, voy a la sala de profesores y me encuentro con el dire, que pone cara de circunstancias y me dice que la Húngara entró sacando humo por todos los conductos encefálicos y le dijo gritando que no volvía al sitio mientras yo fuera profesora.
Cojonudo. Tenía que pasar esto el primer día, ¿no? Claro.
Por suerte, el dire ya sabía de qué herradura calzaba el tremendo Animal de Monte y me ha dado, tácitamente, una segunda oportunidad.
COSAS POR HACER:
1. Contactar con Tribunal Europeo y pedir re-exclusión de Hungría, o expatriación de la versión húngara de la Ofelia de Mortadelo y Filemón, que se vaya por donde vino. Que aquí una también es inmigrante y se adapta, oigan. Con chulerías a la menda, que se ha visto todas las pelis de Torrente… Psé.
2. Configurar lista de buenos propósitos para el año nuevo.
3. No olvidar cita con los del Inland Revenue para la entrevista para que me den el número (fijo) de la Nacional Insurance esa. Que cualquier día me disloco el peroné haciendo albóndigas y a ver quién me paga la baja.
4. Buscar en Wikipedia paradero exacto del peroné.
5. Continuar proceso de tuneado de Currículum Vitae.
6. (vid. anterior): acabarlo de una puñetera vez.
Comentario:
Ay, mequivocao, quería contestarte en el siguiente post, se má ido la ruedecilla del ratón hasta la húngara otra vez... en fin. Pos ná, así se queda... bueno, venga, te lo copio y lo pego en el otro, jejejejjejej. Besos.
Comentario:
No hay que renegar de ningún momento vivido, porque todos nos enriquecen de alguna u otra manera. Todos esos momentos nos han traído hasta donde nos encontramos ahora, y permitirán que aparezcamos en algún punto en el futuro. Son necesarios para ser quienes seremos.
Besazos desde el cálido sur.
Y nena... recuerda que tú vales mucho.
Besazos desde el cálido sur.
Y nena... recuerda que tú vales mucho.
Comentario:
Mi madre lo que me he reído, tú sigue contando todo lo malo que te pase así, y habrás dado los primeros pasos para no desquiciarte, que hay que reirse de lo bueno, pero de lo malo hay que reirse el triple. Y la húngara, tocada y hundida, menudo favor te ha hecho no tragándote, así no tendrás que verla más (y fíjate tú, que por lo mismo te dejará ver a los demás, que supongo que los tapaba con su "personalidad").
Besotes desde el cálido sur.
Besotes desde el cálido sur.
Comentario:
i strated to worry...
heeey teruel existe and me too
lol
my old french teacher is so deaf that she cant hear my oh-look-im-pseudo-parisien french
te vas a comer a la hungara
cuidate!
xxx
heeey teruel existe and me too
lol
my old french teacher is so deaf that she cant hear my oh-look-im-pseudo-parisien french
te vas a comer a la hungara
cuidate!
xxx
Comentario:
sinceramente... me lo salto todo y me leo solo el resumen... fantastico!!!
besos
besos
Comentario:
plus de mal au pays de her majesty...ce ne sont pas des peanuts!





