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COSAS POR HACER EN INGLATERRA
Antes era experta en hacer planes. Ahora, en echarlos a perder.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. La que escribía listas de cosas por hacer en libretas viejas hasta que la tecnología vino a socorrerla (o no). Quienes me leyeran en el anterior blog sabrán que me iba a Australia. En pocas semanas, ese viaje se convirtió en algo que ahora parece la vida de otra persona. Lo único que tengo ahora mismo es una carrera acabada y la capacidad individual de elegir por qué camino de cabras tirar.
Sindicación
 
Cosas por hacer en Hertfordshire.... (cuando eres neurótica y gallega pero aún no has descubierto por qué orden)
Es curiosa, la manera que tiene alguna gente de complicarse la vida. El caso es casi típico, dentro de las excentricidades: cuando te crees que tienes toda la vida enfocada, resuelta y encaminada (te vienen muchos más adjetivos de esos que utilizan las madres, pero no te quieres ir por las ramas) un día te despiertas y te das cuenta de que esa vida no era la tuya. ¿Qué leches estabas pensando? Probablemente lo mismo que cuando te metiste en derecho (y tuviste que dejarlo, porque no lo soportabas), lo mismo que cuando te apuntaste a aquel gimnasio (y no fuiste más de dos veces porque te sentías como un hámster, tanta ruedita y tanta historia), lo mismo que cuando decidiste dejar los estudios para empezar arte dramático (y a tu madre casi se la tienen que llevar en ambulancia, del ataque de nervios)... y bueno, quizá lo mismo en que pensabas en todos y cada uno de los momentos de tu vida en que, como se denomina terminológicamente en psicología, la has cagado.

PRINCIPALES DATOS DE INTERÉS RELACIONADOS CON EL GRAN FRACASO:

1. Casarse con el que no toca y no contarle al gran amor de tu vida lo que sentías por él, por miedo a perder su amistad. (Típico caso de mujer que deja al marido y se larga con mejor amigo... de ella, no de él).

2. Luchar por visado a Australia para reunirse con futuro-exmarido sin pararse a pensar si será buena idea o no.

3. Llamar a futuro ex-marido a Australia nada más recibir visado y decirle que no sólo no vas, sino que tampoco quieres que venga él. Que le quieres, pero no como le querría una esposa. Que el roce hace el cariño, pero que para amar se necesitan armas muy diferentes. Armas con las que no cuentas, para él.

4. Sentarte un día rodeada de cajas de mudanza y no saber adónde llevártelas.

5. Aguantar chaparrón de familia ultra-conservadora, que lleva peor la historia de la primera separación conyugal de todas las generaiones de ambos apellidos que el propio marido ultrajado-abandonado.

6. Aguantar chaparrones varios de gente que se cree con derecho a juzgarte y a inmiscuirse en tu vida y tus decisiones.

7. Llorar todo lo que hay que llorar por ser la mala de la película.

8. Llorar todo lo que hay que llorar por haber echado todo a perder: marido, proyectos de futuro, vida en Australia, ilusiones de padres, etcétera.

9. Dejar de llorar y darte cuenta de que no te puedes quedar en Barcelona: la pena es demasiado grande, los recuerdos demasiado numerosos, las recriminaciones, demasiado frecuentes y las caras de "esta cría está loca" que te dedica todo el mundo, demasiado evidentes.

10. Pensar, como buena gallega, que llorar para toda la vida no ser buen plan de vida. Pensar en sitio donde las chapuzas emocionales sean pan de cada día y nadie juzgue a nadie ya por ellas. Pensar en lugar extranjero no católico con posibilidades de futuro.

11. Dar con país perfecto, a modo de piedra filosofal, que convertirá toda la mierda que cargas en la espalda en oro (o porexpan, a las malas, que al menos no pesa tanto): Inglaterra.

12. Llegar con una maleta grande, un bolso pesadísimo, una guitarra, reliquia del matrimonio roto, y un portátil que será tu mejor amigo, porque sin duda, estás en uno de esos momentos de la vida en que lo único que merece la pena es contarlo.

Y bien... día tras día, te dedicas a tejer horas que se convierten en una lista de cosas por hacer en Hertfordshire cuando eres gallega y neurótica y fumadora compulsiva y no tienes ni idea de lo que va a pasar mañana.
En Galicia non se chora: emígrase.
Y es precisamente ahí, justo ahí, donde colocas tu banderita con un gran cero en el medio: cero como resultado obtenido hasta la fecha, y cero como símbolo del comienzo de tu vida (que no la de ninguna otra persona).
Lo curioso del caso es que ni te imaginas lo que está por llegar.
 
Comentario:
ostia !!!!! voy a tenerme que poner al dia.

besos
 
Comentario:
¿Son iguales todas las rupturas? Porque por más que leo sobre ello, más similares me parecen todas...
Me alegró mucho recibir tu comentario, porque la verdad es que hacia tiempo que no escribía, pero me has dado un empujón para ello. Por cierto tu te vas a Inglaterra y yo huyo durante un tiempo de mi círculo hacia tu tierra, nunca he estado y espero que la experiencia me resulte gratificante. Un beso
No