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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
Trátame mal...
En el dormitorio, sobre la cama, ya desnuda, observo cómo te quitas la ropa... intento parecer indiferente, pero estaba deseando tenerte a mi lado y ser tuya otra vez.
Tumbada boca abajo, quiero provocarte... te recuestas a mi lado y comienzas a acariciarme... te pegas a mí, buscando con tu boca la mía y yo no me dejo... hoy tendrás que obligarme, quiero que me obligues a todo, me tendrás, pero hoy las directrices las marco yo, aunque tú creas que lo haces tú, como siempre... te obligaré a obligarme, a que creas que me haces tuya casi por la fuerza... lo quiero así hoy.

Me rió cuando intentas darme la vuelta y ponerme boca arriba... "No",-digo, quejándome, como una niña caprichosa... tus manos buscan mi culo, enorme, duro, redondo y espléndido, esperándote, y se pierden entre los muslos buscando mi sexo, mi humedad. No me dejo. Siempre dices que me abro de piernas para tí con mucha facilidad, hoy no. Fastidiate.
Al final, tras un leve forcejeo (no quiero que me hagas daño) me dejo llevar un ratito, me doy la vuelta, abro mis piernas y te dejo alcanzar mi mojado sexo... uf, como me excitas cuando te pones en plan bruto, ni te lo imaginas, de verdad, porque no es sólo la humedad y las sensaciones de mi cuerpo, es lo que provocas en mi mente... desearía ser tuya para siempre, entregarme a tí en cuerpo y alma, pero no mereces tanto, por eso sólo tienes mi cuerpo y, tan sólo en parte, nada más. Aunque imagino que para tí es suficiente, no necesitas en realidad más... qué triste, qué pena, lo que podrías tener y no lo tomas...

Mi boca te acepta tras varios intentos por tu parte de besarme. Con el juego al final me haces daño, me has mordido fuerte, no lo puedes evitar, te provoco, saco de tí tu lado más animal y te cuesta controlarte, lo sé... hazme daño, hoy, hazme daño.

Te tumbas sobre mí entre mis piernas, me agarras de las muñecas, no sin pelea por mi parte, y me preguntas: "¿Qué quieres ahora?". Respondo, fría y a la vez ardiendo: "Fóllame".

Clavas tu sexo en mi interior con dureza, quieres que se note que tú mandas... qué más quisieras cielo... aquí mando yo, aunque tú no lo sepas y ahí está el encanto. El dominador dominado.
Me follas porque quiero y como yo quiero, me besas porque me apetece, me tocas porque yo deseo que lo hagas y como yo necesito sentirte hoy. Si quisiera algo más dulce, lo conseguiría también, lo sé.
Y ahora tus embestidas son profundas y duras, porque yo quiero sentirlo así... casi forzándome.

Me excita ver tu rostro... esa mezcla de placer e indiferencia que demuestras. Paras un momento... me miras. "Quiero que te corras",-me dices. Y de nuevo tus empujones, tus manos en mis pechos, apretándolos; mis manos que buscan tu cuerpo... no quieres que te toque, las apartas y las sujetas a ambos lados de mi cara... quieres seguir dominando, sintiéndo que me obligas. "Quiero follarte, pegarte, atarte, violarte...",-estás trementamente excitado, se te nota. Está donde yo quería tenerte.
Te dejo hacer, porque hoy necesito sentir eso... y tú sabes cómo hacer que lo sienta de verdad. "A cuatro patas",-me ordenas. Y me hago la remolona y vuelves a ordenarlo y yo, sigo tumbada, y entonces me agarras de los brazos con fuerza y pegas tu cara a la mia y me "amenazas" con un buen bofetón de esos que odio (salvo cuando estoy muy excitada) si no cambio de postura inmediatamente.
Y lo hago entonces poniendo cara de cachorrita y colocas un par de pinzas en los labios de mi coño sujetas por una cadenita y entras en mí de nuevo, con ímpetu, y yo disfruto saliéndome con la mía... tiras de la cadena que une las pinzas y azotas mis nalgas con tus manos y me caliento todavía más y tiras de mi cabello echando mi cabeza hacia atrás y ahora deseo más, quiero tenerte en mi culo, ese lugar que sabes está prohibido... quiero tentarte, provocarte para que me pidas permiso... mis manos dejan de sujetarme y apoyo el pecho y la cabeza contra la almohada, pasando a acariciar mi trasero, abriéndolo como quien no quiere la cosa, mostrándote la otra entrada a mi interior, a mis entrañas, lo prohibido... no tardas en acercar tus dedos a mi ano y a juguetear inocentemente con él... un dedo.... dos... tres dedos en mi interior y me deshago. Me muevo adelante y atrás, muevo mis caderas, estoy desatada y me quedo de repente quieta cuando noto tu polla salir de mi sexo y buscar más arriba... el otro agujero hambriento de tí.
Y casi grito cuando te noto entrar, echándote sobre mí cuando clavas tu sexo entero en mis entrañas. Tus embestidas aquí son más suaves, te deleitas, tus manos abren los cachetes de mi culo y veo como miras tu polla entrar y salir así de mi culo. Y eso me excita aún más y mis dedos se deslizan hasta mi clítoris, masajeándolo a la vez que tú me invades. No tardo en alcanzar el primer e intenso orgasmo, un orgasmo escandaloso, deseado. Tú, en tu línea, sigues aguantando y a mi me encanta...
Sales de mi interior y me dejas descansar, recuperar el aliento y retiras el condón de tu sexo. Te tumbas a mi lado y me invitas a hacer...

Sigo jugando, me hago la desentendida otra vez y tu mano coge la mia y la conduce hasta tu polla, tiesa, dura, roja... la masajeo durante unos minutos... te encanta cómo lo hago. Mientras, mi boca juguetea con tus orejas, tu rostro es lamido por mi lengua, tu boca es mía durante un rato... tus pezones son mordidos, lamidos, succionados por mi boca y de repente, me coloco entre tus piernas y tu polla desaparece en mi boca, hasta mi garganta, lo que hace que emitas un gemido intenso y allí la mantengo. Cuando suelto mi presa, la saliva resbala por mi boca y cuelga de ella... te miro... te excita ver eso.
Lamo, muerdo, estiro, succiono... me deleito jugando con mi boca y mis dedos con tu sexo. Y te escucho gemir, llamarme zorra, decirme que mi boca es tan increíble como mi coño... y me excitas.
"Quiero que te corras en mi cara",-te digo y no pararé hasta conseguirlo.
Y lo consigo.
Y siento tu semen resbalar por mis mejillas y mis manos escurren tu polla hasta la última gota.
 
Ella...
Ella es sensual... tremendamente erótica... me lo pareció el primer día que la ví. Su estilo, sus maneras... la clase de mujer que podría gustarme, que, de hecho, me gusta. Mi Venus particular... pero real.

Me he imaginado perdiendome en su piel, que imagino suave, tersa... acariciando su rostro, su cabello, sus labios carnosos... su cuello, sus hombros, parándome en la curva de sus senos, tomándolos entre mis manos y apretándolos dulcemente. Acercando mi boca a sus rosados pezones y degustarlos, lamiéndolos, mordisquéandolos con mucho cuidado. Aprentando mi cuerpo contra el suyo, sintiendo sus manos buscándome, sus labios saboreándome... cierro los ojos y me parece sentirla.

Me he imaginado con ella, en su cama, entre sus sábanas, las dos desnudas con sólo nuestra piel como vestimenta, acariciándonos, lamiéndonos... todo muy suave, muy despacio, sin prisas, con todo el tiempo del mundo. Nuestros dedos descubriéndo el cuerpo de la otra, semejantes y a la vez tan distintos... he imaginado mi boca hambrienta de ella por todo su cuerpo, la suya devorándome igualmente. Nuestros dedos abrirse paso en los pliegues de nuestros sexos y jugar hasta deshacernos en las manos...
 
Piensas
Tú piensas…
tú crees que el hecho de que me toques
sólo basta para que me humedezca,
pero lo que no sabes
lo que no piensas…
es que sólo tu presencia hace que mis sentidos se estremezcan
con tan solo recordarte…

Que es tu voz la que enciende mis sentidos
que es el olor que recuerdo de ti,
son tus manos…
Y no sé por que mi cuerpo se entrega
cuando me miras,
cuando me hablas,
con tus silencios incluso…
sólo con tu imagen en mi cabeza.