Susurros y secretos...
El: "¿Sabes lo qué hacían las personas en el pasado, cuando tenían secretos que no deseaban compartir?
Subían a una montaña, buscaban un árbol y tallaban un agujero en él. Luego, susurraban el secreto en el agujero y lo recubrían con barro, de ese modo nadie de entre las personas afines a él descubriría su secreto".
Ella (androide): "Yo seré tu árbol, dímelo y nadie se enterará jamás".
(de la película 2046, de Wong Han Wai).
Quiero ser tu árbol,
que susurres
cerca de mi boca
tus más secretas fantasías...
las que jamás revelarías a nadie,
sólo a mí y después
tapa mi boca con la tuya
para que no pueda escapar
"tu secreto"...
Subían a una montaña, buscaban un árbol y tallaban un agujero en él. Luego, susurraban el secreto en el agujero y lo recubrían con barro, de ese modo nadie de entre las personas afines a él descubriría su secreto".
Ella (androide): "Yo seré tu árbol, dímelo y nadie se enterará jamás".
(de la película 2046, de Wong Han Wai).
Quiero ser tu árbol,que susurres
cerca de mi boca
tus más secretas fantasías...
las que jamás revelarías a nadie,
sólo a mí y después
tapa mi boca con la tuya
para que no pueda escapar
"tu secreto"...
Verdades
Miéntemey dime que no me deseas,
que tu imaginación y tu fantasía
no vuelan
cuando piensas en mí
Miénteme
y dime que jamás has querido
poseerme en cuerpo y alma,
sentirme tuya
al menos por una vez
Miénteme
y dime que no anhelas los gemidos
de mi cuerpo vibrando bajo el tuyo,
estallando de placer
si estuvieras dentro de mí
Oscuras intenciones (4)
Me muevo a tu lado, despacio, perezosa, hasta ponerme a cuatro patas y ofrecerte mi coño mojado otra vez... me agarro a las barras del cabecero de la cama cuando me embistes y te noto como una barra ardiendo en mi interior... 
-"Eres una auténtica zorra",-me espetas mientras me la metes y yo gimo con fuerza,-"Ya no puedes calentarme más... ".
-"Venga, fóllame",-gimo. -"Quiero correrme otra vez". Y lo hago enseguida, con fuerza, dejándome extasiada unos minutos.
Y tu mientras, te masturbas en esa postura, teniendome frente a ti, de espaldas, el culo aún algo levantado, desafiante. Y noto tu mano acariciar mi trasero mientras con la otra sigues meneándotela.
Miro cómo lo haces, cómo cierras los ojos. Y me muevo hasta estar bajo tus testículos y mientras sigues masturbándote, los lamo, los succiono, estiro de ellos con los dientes y me invitas a lamer al punta de tu polla, que arde, y la lleno de saliva para que así te la frotes mejor... y te corres gimiendo tan fuerte como nunca te había oido, salpicando mi cara, mis pechos...
Y quieres lo que tú llamas "la revancha"... ya veremos.

-"Eres una auténtica zorra",-me espetas mientras me la metes y yo gimo con fuerza,-"Ya no puedes calentarme más... ".
-"Venga, fóllame",-gimo. -"Quiero correrme otra vez". Y lo hago enseguida, con fuerza, dejándome extasiada unos minutos.
Y tu mientras, te masturbas en esa postura, teniendome frente a ti, de espaldas, el culo aún algo levantado, desafiante. Y noto tu mano acariciar mi trasero mientras con la otra sigues meneándotela.
Miro cómo lo haces, cómo cierras los ojos. Y me muevo hasta estar bajo tus testículos y mientras sigues masturbándote, los lamo, los succiono, estiro de ellos con los dientes y me invitas a lamer al punta de tu polla, que arde, y la lleno de saliva para que así te la frotes mejor... y te corres gimiendo tan fuerte como nunca te había oido, salpicando mi cara, mis pechos...
Y quieres lo que tú llamas "la revancha"... ya veremos.
Oscuras intenciones (3)
Y lo intentas, te mueves, se nota que quisieras estar desatado en ese momento y empujarme contra la cama y follarme... estás loco por clavar tu polla en este delicioso agujero... y por un momento noto la punta casi deslizándose en mi interior, pero pierdes la postura... te hago sufrir así y me gusta.
Finalmente, "te ayudo" colocándome para facilitarte las cosas, pero lo hago porque quiero ver cómo reaccionas al follarte con la polla atada... y es increible cuando te dejo entrar en mi y tu cara de sorpresa, placer, dolor, excitacion... todo en uno.
Y me muevo arriba y abajo, y te duele, pero no quieres que pare, como durante toda la noche... te duele y te gusta tanto que quieres que continue.
Tras unos minutos de jugueteo, bajo hasta tu pubis y lamo tu polla, la meto en mi boca... descubro mi sabor y tu sabor mezclados en ella... desato tu polla, y entonces te cabalgo sin contemplaciones... subo y bajo, me muevo en círculos... y te follo como nunca antes habia hecho contigo y tus gemidos son más fuertes de lo que nunca habían sido, te vuelves loco por momento y quieres tocarme, clavar tus dedos en mis caderas, pero sigues atado y entonces te desato, me levanto de encima de ti y me tumbo a tu lado: "Fóllame". Y tu cuerpo sobre el mio, follándome con fuerza, queriendo invadirme por completo... y cuando te digo que voy a correrme las embestidas son bestiales, parece que quieres romperme, como a mí me gustan.
Tras la tensión de mi orgasmo, me relajo unos segundos mientras, tú tan excitado como antes de follarme, me miras sonriendo. Entonces, me descubro ordenandote ponerte a cuatro patas sobre la cama... y lo haces. Y te cubro los ojos con un pañuelo. Y no dices nada. Te dejas llevar y eso me excita de nuevo.
Y allí te tengo, a cuatro patas, esperando... y comienzo a azotar tus nalgas con una especie de palmeta de madera... y te gusta. Veo tu polla ponerse tiesa al máximo, enrojecida, dura, de nuevo. La acaricio un momento mientras te susurro al oido cuánto me gusta hacerte sufrir... la reacción es inmediata, vas a estallar.
Sigo azotando tu culo y empieza ponerse colorado. Entonces es cuando empieza a doler más... y en uno de los últimos azotes, te revuelves y te apartas... Entonces, me acerco a tu oido de nuevo y pregunto si quieres parar... te quedas callado y vuelvo a preguntarlo...
-"Es tu noche",-me repites la frase de antes.
-"No he preguntado eso... no es la respuesta adecuada, contesta ¿quieres que pare?,-insisto, dominante.
-"No, quiero seguir",-respondes finalmente.
Entonces, vuelvo a tu trasero y golpeándolo una vez más con fuerza te digo con firmeza: "Pues vuelve a tu posición correcta"
Un par de azotes más y te dejo descansar un par de minutos tumbado, a mi lado, mientras acaricio tu polla y tus pezones con suavidad...
(...)
Finalmente, "te ayudo" colocándome para facilitarte las cosas, pero lo hago porque quiero ver cómo reaccionas al follarte con la polla atada... y es increible cuando te dejo entrar en mi y tu cara de sorpresa, placer, dolor, excitacion... todo en uno.
Y me muevo arriba y abajo, y te duele, pero no quieres que pare, como durante toda la noche... te duele y te gusta tanto que quieres que continue.
Tras unos minutos de jugueteo, bajo hasta tu pubis y lamo tu polla, la meto en mi boca... descubro mi sabor y tu sabor mezclados en ella... desato tu polla, y entonces te cabalgo sin contemplaciones... subo y bajo, me muevo en círculos... y te follo como nunca antes habia hecho contigo y tus gemidos son más fuertes de lo que nunca habían sido, te vuelves loco por momento y quieres tocarme, clavar tus dedos en mis caderas, pero sigues atado y entonces te desato, me levanto de encima de ti y me tumbo a tu lado: "Fóllame". Y tu cuerpo sobre el mio, follándome con fuerza, queriendo invadirme por completo... y cuando te digo que voy a correrme las embestidas son bestiales, parece que quieres romperme, como a mí me gustan.
Tras la tensión de mi orgasmo, me relajo unos segundos mientras, tú tan excitado como antes de follarme, me miras sonriendo. Entonces, me descubro ordenandote ponerte a cuatro patas sobre la cama... y lo haces. Y te cubro los ojos con un pañuelo. Y no dices nada. Te dejas llevar y eso me excita de nuevo.
Y allí te tengo, a cuatro patas, esperando... y comienzo a azotar tus nalgas con una especie de palmeta de madera... y te gusta. Veo tu polla ponerse tiesa al máximo, enrojecida, dura, de nuevo. La acaricio un momento mientras te susurro al oido cuánto me gusta hacerte sufrir... la reacción es inmediata, vas a estallar.
Sigo azotando tu culo y empieza ponerse colorado. Entonces es cuando empieza a doler más... y en uno de los últimos azotes, te revuelves y te apartas... Entonces, me acerco a tu oido de nuevo y pregunto si quieres parar... te quedas callado y vuelvo a preguntarlo...
-"Es tu noche",-me repites la frase de antes.
-"No he preguntado eso... no es la respuesta adecuada, contesta ¿quieres que pare?,-insisto, dominante.
-"No, quiero seguir",-respondes finalmente.
Entonces, vuelvo a tu trasero y golpeándolo una vez más con fuerza te digo con firmeza: "Pues vuelve a tu posición correcta"
Un par de azotes más y te dejo descansar un par de minutos tumbado, a mi lado, mientras acaricio tu polla y tus pezones con suavidad...
(...)
Oscuras intenciones (2)
Estás tremendamente excitado, como yo y sigo con tu "tortura"... Tiro de la pinza de tu pezón y la retuerzo. Observo tu reacción, no quiero pasarme. Y te gusta, te vuelve loco y no quieres que pare cuando te doy la opción de hacerlo.
Cojo con los diente el cordoncito del extremo de la pinza y te lo acerco hasta la boca, haciendo que tú mismo lo sujetes y te hago tirar de él, que tú mismo estires tu pezón. Y lo haces. Y mientras, sentada sobre tí, mi sexo se pega al tuyo, caliente y mojado, y me restriego por él mojándote con mi humedad.
Acto seguido, de la bolsita cojo un par de pinzas y mirándote mientras sujetas aún el cordón de la que llevas puesta, estiro mis pezones y coloco una pinza en cada uno. Tus ojos se abren como platos, te he vuelto a sorprender. Y me pego a tu cuerpo y me restriego, sientiendo las pinzas clavarse en mis pezones y me gusta. Y te gusta verlo.
Y tus caderas se mueven... noto tu polla rozarme, restregándose por mi sexo caliente. Tu boca libera el cordón que sujeta la pinza de tu pezón cuando gimes.
-¿Qué buscas?,- pregunto. ¿Follarme?.-No respondes. Y tiro de la pinza que aprisiona tu pezón y gimes,. la retuerzo y te revuelves... pregunto si quieres que pare. Dices que no. Así que vuelvo a buscar algo en la bolsa y esta vez, voy más allá... una vela y cerillas. Un velón violeta, grueso, que enciendo y coloco sobre ti, sujetándolo con una mano mientras con la otra te acaricio y "te pido permiso"...
-"Es tu noche...",-me dices. Y entonces, vierto la cera sobre tu pezón, aprisionado aún por la pinza metálica. Y ver tu cara, mezcla de dolor y placer me excita, quiero follarte, pero aún no... tengo que contenerme un poco más... y vuelvo a dejar caer la líquida y caliente cera sobre tus pezones. Y me muevo, quitándome de encima de tí, y derramo cera sobre tu pubis e inmediatamente sobre tus testículos, pinzados todavía... y te gusta. Y me excito aún más, como tú, y deseo cabalgarte como nunca, dejarte agotado, extasiado, perder el control los dos...
Apago la vela y empiezo a quitar las pinzas con cuidado... sigues atado y ahora saco una cuerda de la bolsa... y ato la base de tu polla y tus testículos, no apretando demasiado. Y tu erección ya es increible, más duro no puedes estar. Y me coloco sobre ti, rozando de nuevo mi sexo tu polla y "amenazo" con follarte así, atados tus testiculos y tu pene. Y me suplicas que lo haga, moviendo tus caderas, buscando la entrada a mi coño.
-Sigue buscando, si lo encuentras, premio, te dejaré entrar.
(...)
Cojo con los diente el cordoncito del extremo de la pinza y te lo acerco hasta la boca, haciendo que tú mismo lo sujetes y te hago tirar de él, que tú mismo estires tu pezón. Y lo haces. Y mientras, sentada sobre tí, mi sexo se pega al tuyo, caliente y mojado, y me restriego por él mojándote con mi humedad.Acto seguido, de la bolsita cojo un par de pinzas y mirándote mientras sujetas aún el cordón de la que llevas puesta, estiro mis pezones y coloco una pinza en cada uno. Tus ojos se abren como platos, te he vuelto a sorprender. Y me pego a tu cuerpo y me restriego, sientiendo las pinzas clavarse en mis pezones y me gusta. Y te gusta verlo.
Y tus caderas se mueven... noto tu polla rozarme, restregándose por mi sexo caliente. Tu boca libera el cordón que sujeta la pinza de tu pezón cuando gimes.
-¿Qué buscas?,- pregunto. ¿Follarme?.-No respondes. Y tiro de la pinza que aprisiona tu pezón y gimes,. la retuerzo y te revuelves... pregunto si quieres que pare. Dices que no. Así que vuelvo a buscar algo en la bolsa y esta vez, voy más allá... una vela y cerillas. Un velón violeta, grueso, que enciendo y coloco sobre ti, sujetándolo con una mano mientras con la otra te acaricio y "te pido permiso"...
-"Es tu noche...",-me dices. Y entonces, vierto la cera sobre tu pezón, aprisionado aún por la pinza metálica. Y ver tu cara, mezcla de dolor y placer me excita, quiero follarte, pero aún no... tengo que contenerme un poco más... y vuelvo a dejar caer la líquida y caliente cera sobre tus pezones. Y me muevo, quitándome de encima de tí, y derramo cera sobre tu pubis e inmediatamente sobre tus testículos, pinzados todavía... y te gusta. Y me excito aún más, como tú, y deseo cabalgarte como nunca, dejarte agotado, extasiado, perder el control los dos...
Apago la vela y empiezo a quitar las pinzas con cuidado... sigues atado y ahora saco una cuerda de la bolsa... y ato la base de tu polla y tus testículos, no apretando demasiado. Y tu erección ya es increible, más duro no puedes estar. Y me coloco sobre ti, rozando de nuevo mi sexo tu polla y "amenazo" con follarte así, atados tus testiculos y tu pene. Y me suplicas que lo haga, moviendo tus caderas, buscando la entrada a mi coño.
-Sigue buscando, si lo encuentras, premio, te dejaré entrar.
(...)
Oscuras intenciones (1)
Estamos en la cama en ropa interior... bueno, en realidad yo hace rato que me quité las bragas y sólo llevo el sujetador y una batita de raso tipo kimono, rosa fucsia. La película que estamos viendo me aburre increiblemente, pero no creo que sea culpa de la película en realidad, es que no me apetece ver nada de la tele, quiero sexo.
Así que me empiezo a excitar más cuando tu mano comienza a acariciarme suavemente por encima del raso, cuando tu mano busca la mía y juguetea con mis dedos, así que me pongo "tonta" y empiezo a "buscarte". Ya paso de película.
Vuelvo mi cuerpo hacia el tuyo y comienzo a juguetear con mis dedos en tu boca, los lames y entonces, yo tomo tus pezones y los aprieto un poco, los pellizo, los retuerzo y tú te haces el despistado, sigues viendo la película, pero yo veo en tu cara (y en tu abultado calzoncillo) que no eres indiferente. Pero no sabes que yo he dejado algunas cosas preparadas por si me apetecía jugar con ellas, en la mesita al lado de la cama, y tú no te has dado cuenta de que estaban allí y desde luego, no te lo esperas. Así que cuando la pinza de plástico se engancha en tu pezón me miras y sonríes. Y jugueteo con ella, estirando tu carne rosada, retorciéndola suavemente.
Cielo, esto no va a acabar aquí, porque veo que te gusta... La dejo puesta y sigo mirando la película y entonces tu mano busca mis pechos por debajo de la tela y los aprietas, pellizcas y estiras mis pezones y yo ya estoy mojada y muy caliente... y ya no quiero parar y tú ya has perdido el interés en el resto de la película y te colocas sobre mí, besándome, lamiéndome, apretando mis pechos, sacándolos del sujetador, y entonces te digo que te quites.
Y lo haces, te tumbas a mi lado de nuevo y me coloco sobre ti, me quito la bata de raso y pego mi sexo al tuyo, aún cubierto por tu calzoncillo. Y me muevo sobre él, mis caderas se retuercen frotándose contra tí y te noto crecer bajo la tela.
Aprieto tus pezones, los retuerzo, lamo tu cara, tus orejas, tu cuello, tu pecho...
-"¿Me dejas ser mala hoy?"
-"Sí, claro, lo que tú quieras",-respondes. Sonrío y me levanto de encima de ti para deshacerme de tu calzoncillo... estás excitado y te tomo entre mis manos y te acaricio, lamo la punta de tu polla y está salada, la lleno de saliva sigo acariciándola, meneándola como a tí te gusta, excitándote, poniéndote a cien.
Vuelvo a mi anterior posición, sobre ti, me sexo pegado al tuyo y me contoneo sobre él, froto nuestros sexos y me notas mojada, caliente.
-"¿Lo notas? Empapado y caliente, para tí...",-te digo y asientes, me dices que estoy ardiendo y te encanta sentirlo asi.
Entonces cojo la bolsa de aseo en la que tengo metidas todas mis sorpresitas para hoy y vuelvo a preguntarte si me dejas ser mala. Y vuelves a decir que sí y en ese momento ato tus manos al cabecero de la cama, por encima de tu cabeza.
Y te acaricio asi, atado, confiando en mi, dejándome hacer... escojo un par de pinzas de madera de la bolsa... tomo tus pezones entre mis dedos estirando uno y luego otro, y las pinzas se clavan en ellos. Y cierras los ojos y gimes levemente. Y me excita ver que te eso te gusta... y me anima a más.
Otra pinza más en tu pezón izquierdo. Y las aprieto. Y estiro tus pezones tirando de ellas, hasta oirte gemir más fuerte. Entonces las suelto. Y gimes más aún. Y yo me excito cada vez más y quiero ir más allá. Busco en la bolsa esas pinzas… las metálicas, las que llaman “pinzas de castigo”… sé que estas son las más adecuadas para ti, porque provocan más dolor.
Te las muestro y tu cara refleja una mezcla de excitación y miedo…. Me gusta esa expresión en tu rostro. Te “ordeno” que abras la boca y saques la lengua para lamerlas antes de ponértelas y lo haces… y me deleito mirando cómo lo haces, como obedeces y como contienes la respiración cuando tomo entre mis dedos tu pezón izquierdo para colocar la pinza… que se cierra sobre tu carne y la aprisiona.
La otra, la coloco en la piel de tus testículos y tiro… te gusta… dios, que increíble sensación la de hacerte daño y que te provoque placer.
(...)
Así que me empiezo a excitar más cuando tu mano comienza a acariciarme suavemente por encima del raso, cuando tu mano busca la mía y juguetea con mis dedos, así que me pongo "tonta" y empiezo a "buscarte". Ya paso de película.
Vuelvo mi cuerpo hacia el tuyo y comienzo a juguetear con mis dedos en tu boca, los lames y entonces, yo tomo tus pezones y los aprieto un poco, los pellizo, los retuerzo y tú te haces el despistado, sigues viendo la película, pero yo veo en tu cara (y en tu abultado calzoncillo) que no eres indiferente. Pero no sabes que yo he dejado algunas cosas preparadas por si me apetecía jugar con ellas, en la mesita al lado de la cama, y tú no te has dado cuenta de que estaban allí y desde luego, no te lo esperas. Así que cuando la pinza de plástico se engancha en tu pezón me miras y sonríes. Y jugueteo con ella, estirando tu carne rosada, retorciéndola suavemente.
Cielo, esto no va a acabar aquí, porque veo que te gusta... La dejo puesta y sigo mirando la película y entonces tu mano busca mis pechos por debajo de la tela y los aprietas, pellizcas y estiras mis pezones y yo ya estoy mojada y muy caliente... y ya no quiero parar y tú ya has perdido el interés en el resto de la película y te colocas sobre mí, besándome, lamiéndome, apretando mis pechos, sacándolos del sujetador, y entonces te digo que te quites.
Y lo haces, te tumbas a mi lado de nuevo y me coloco sobre ti, me quito la bata de raso y pego mi sexo al tuyo, aún cubierto por tu calzoncillo. Y me muevo sobre él, mis caderas se retuercen frotándose contra tí y te noto crecer bajo la tela.
Aprieto tus pezones, los retuerzo, lamo tu cara, tus orejas, tu cuello, tu pecho...
-"¿Me dejas ser mala hoy?"
-"Sí, claro, lo que tú quieras",-respondes. Sonrío y me levanto de encima de ti para deshacerme de tu calzoncillo... estás excitado y te tomo entre mis manos y te acaricio, lamo la punta de tu polla y está salada, la lleno de saliva sigo acariciándola, meneándola como a tí te gusta, excitándote, poniéndote a cien.
Vuelvo a mi anterior posición, sobre ti, me sexo pegado al tuyo y me contoneo sobre él, froto nuestros sexos y me notas mojada, caliente.
-"¿Lo notas? Empapado y caliente, para tí...",-te digo y asientes, me dices que estoy ardiendo y te encanta sentirlo asi.
Entonces cojo la bolsa de aseo en la que tengo metidas todas mis sorpresitas para hoy y vuelvo a preguntarte si me dejas ser mala. Y vuelves a decir que sí y en ese momento ato tus manos al cabecero de la cama, por encima de tu cabeza.
Y te acaricio asi, atado, confiando en mi, dejándome hacer... escojo un par de pinzas de madera de la bolsa... tomo tus pezones entre mis dedos estirando uno y luego otro, y las pinzas se clavan en ellos. Y cierras los ojos y gimes levemente. Y me excita ver que te eso te gusta... y me anima a más.
Otra pinza más en tu pezón izquierdo. Y las aprieto. Y estiro tus pezones tirando de ellas, hasta oirte gemir más fuerte. Entonces las suelto. Y gimes más aún. Y yo me excito cada vez más y quiero ir más allá. Busco en la bolsa esas pinzas… las metálicas, las que llaman “pinzas de castigo”… sé que estas son las más adecuadas para ti, porque provocan más dolor.
Te las muestro y tu cara refleja una mezcla de excitación y miedo…. Me gusta esa expresión en tu rostro. Te “ordeno” que abras la boca y saques la lengua para lamerlas antes de ponértelas y lo haces… y me deleito mirando cómo lo haces, como obedeces y como contienes la respiración cuando tomo entre mis dedos tu pezón izquierdo para colocar la pinza… que se cierra sobre tu carne y la aprisiona.
La otra, la coloco en la piel de tus testículos y tiro… te gusta… dios, que increíble sensación la de hacerte daño y que te provoque placer.
(...)
Sin aliento
(nota: por un error de ya.com, este post no subió entero... este es el bueno...)
Calor... desnuda sobre la cama y tú aún vestido, el ventilador a los pies no era suficiente ya una vez los dos estábamos en plena actividad... caricias, besos, lametones, mordiscos, tu mano perdida entre mis piernas, acariciando mi sexo, abriéndolo, estirando los labios y haciéndome gemir.
Me tapas los ojos con la otra mano mientras sigues masturbándome y tu boca succionas mis pezones, los mordisqueas... me rindo y me dejo hacer, abro mi boca cuando la requieres, te dejo tomarme a tu antojo... me tienes empapada y entonces, te dejas caer a mi lado y yo me incorporo y me coloco junto a tí... acaricio tu cuerpo por encima de la tela de tu ropa y tu abultada entrepierna te delata, me dice que tu sexo me espera. Me gusta mirarte a los ojos mientras me hago con tu cuerpo y cuando tú te haces con el mío.
Mordisqueo y lamo tus labios, tu rostro, tu lengua, mis manos buscan tu pecho y jugueteo con tus pezones, los pellizco, los estiro, los retuerzo... los muerdo. Te gusta cuando lo hago, te gusta ese dolor, y a mí me excita oirte gemir cuando te hago daño.
Me deshago de tu ropa y me coloco entre tus piernas tomando tu polla entre mis manos, mirándote a los ojos, desafiante, cuando mis labios rodean la punta.
-"Cómo me pones con esa cara de vicio...",-dices. Y te trago entero, sin decir nada, mi boca hace desaparecer tu sexo dentro de ella.
Mi boca continua degustando tu polla mientras mis manos buscan de nuevo tus pezones, y los retuerzo, clavo mis uñas en ellos y tú ya estás tremendamente excitado.
-"Fóllame",-me dices entre gemidos. Me separo un momento de tí y te miro, sentada sobre mis talones. -"¿Qué?",-preguntas.
-"Pídemelo otra vez",-respongo serena.
."Quiero que me folles, que te la metas de una vez y hasta el fondo".-Y lo hago y sobre tí me muevo, me dejo dirigir por tus manos en mis caderas, cabalgo sobre tí, siento tus azotes en mis nalgas y apoyo las manos en tu pecho y de repente, sin darme cuenta ni pensarlo, me encuentro rodeando tu cuello con mis manos y aprieto... aprieto... y me dejas hacer y aprieto más fuerte y mi excitación aumenta cuando noto que la tuya crece en mi interior. Me siento poderosa. Y te suelto. Y sigo moviéndome sobre tí y vuelvo a agarrar tu cuello y apretarlo y esta vez nos miramos a los ojos mientras lo hago y te llevo al límite, lo veo, tu rostro se enrojece y no haces nada para que te suelte... un par de segundos más... suelto... estás tremendamente excitado y yo también.
-"Zorra sádica",-me espetas tomando aire. Me levanto y me acuesto a tu lado entonces.
-"Clávamela",-y abro las piernas para recibirte en mi interior de manera brutal, animal, sin contemplaciones y te tomas la revancha.
Cubres mis ojos con una mano y con la otra tapas mi boca y mi nariz como puedes... unos instantes... luego, tus manos se deslizan suavemente y toman mi cuello y aprietan y me falta el aire, y miro tu cara mientras lo haces, y tu rostro refleja una mezcla de excitación, de violencia y perversión... mientras entras y sales de mi interior y me sueltas para que respire unos instantes y vuelves a atrapar mi cuello cuando te digo que estoy a punto de correrme... no puedo respirar y noto el calor invadiendo mi rostro, congestionándose ante la falta de aire y el orgasmo llega, fuerte, intenso y entonces aprieto tu cuello mientras me corro para al acabar, soltarte y dejarme caer rendida bajo tu cuerpo, ya libre de tus manos en mi cuello. Necesito recuperar el aliento. Tú, mientras, me susurras al oido: "eres una auténtica..."
Hoy tengo el cuello dolorido, algunas marcas de los dedos en él, difíciles de explicar cuando preguntan, pero... me mantienen en un cierto grado de excitación contínua, me gusta estar mojada así...
Calor... desnuda sobre la cama y tú aún vestido, el ventilador a los pies no era suficiente ya una vez los dos estábamos en plena actividad... caricias, besos, lametones, mordiscos, tu mano perdida entre mis piernas, acariciando mi sexo, abriéndolo, estirando los labios y haciéndome gemir.
Me tapas los ojos con la otra mano mientras sigues masturbándome y tu boca succionas mis pezones, los mordisqueas... me rindo y me dejo hacer, abro mi boca cuando la requieres, te dejo tomarme a tu antojo... me tienes empapada y entonces, te dejas caer a mi lado y yo me incorporo y me coloco junto a tí... acaricio tu cuerpo por encima de la tela de tu ropa y tu abultada entrepierna te delata, me dice que tu sexo me espera. Me gusta mirarte a los ojos mientras me hago con tu cuerpo y cuando tú te haces con el mío.
Mordisqueo y lamo tus labios, tu rostro, tu lengua, mis manos buscan tu pecho y jugueteo con tus pezones, los pellizco, los estiro, los retuerzo... los muerdo. Te gusta cuando lo hago, te gusta ese dolor, y a mí me excita oirte gemir cuando te hago daño.
Me deshago de tu ropa y me coloco entre tus piernas tomando tu polla entre mis manos, mirándote a los ojos, desafiante, cuando mis labios rodean la punta.
-"Cómo me pones con esa cara de vicio...",-dices. Y te trago entero, sin decir nada, mi boca hace desaparecer tu sexo dentro de ella.
Mi boca continua degustando tu polla mientras mis manos buscan de nuevo tus pezones, y los retuerzo, clavo mis uñas en ellos y tú ya estás tremendamente excitado.
-"Fóllame",-me dices entre gemidos. Me separo un momento de tí y te miro, sentada sobre mis talones. -"¿Qué?",-preguntas.
-"Pídemelo otra vez",-respongo serena.
."Quiero que me folles, que te la metas de una vez y hasta el fondo".-Y lo hago y sobre tí me muevo, me dejo dirigir por tus manos en mis caderas, cabalgo sobre tí, siento tus azotes en mis nalgas y apoyo las manos en tu pecho y de repente, sin darme cuenta ni pensarlo, me encuentro rodeando tu cuello con mis manos y aprieto... aprieto... y me dejas hacer y aprieto más fuerte y mi excitación aumenta cuando noto que la tuya crece en mi interior. Me siento poderosa. Y te suelto. Y sigo moviéndome sobre tí y vuelvo a agarrar tu cuello y apretarlo y esta vez nos miramos a los ojos mientras lo hago y te llevo al límite, lo veo, tu rostro se enrojece y no haces nada para que te suelte... un par de segundos más... suelto... estás tremendamente excitado y yo también.
-"Zorra sádica",-me espetas tomando aire. Me levanto y me acuesto a tu lado entonces.
-"Clávamela",-y abro las piernas para recibirte en mi interior de manera brutal, animal, sin contemplaciones y te tomas la revancha.
Cubres mis ojos con una mano y con la otra tapas mi boca y mi nariz como puedes... unos instantes... luego, tus manos se deslizan suavemente y toman mi cuello y aprietan y me falta el aire, y miro tu cara mientras lo haces, y tu rostro refleja una mezcla de excitación, de violencia y perversión... mientras entras y sales de mi interior y me sueltas para que respire unos instantes y vuelves a atrapar mi cuello cuando te digo que estoy a punto de correrme... no puedo respirar y noto el calor invadiendo mi rostro, congestionándose ante la falta de aire y el orgasmo llega, fuerte, intenso y entonces aprieto tu cuello mientras me corro para al acabar, soltarte y dejarme caer rendida bajo tu cuerpo, ya libre de tus manos en mi cuello. Necesito recuperar el aliento. Tú, mientras, me susurras al oido: "eres una auténtica..."
Hoy tengo el cuello dolorido, algunas marcas de los dedos en él, difíciles de explicar cuando preguntan, pero... me mantienen en un cierto grado de excitación contínua, me gusta estar mojada así...





