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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
Juegas?
Se acerca la Navidad...

Has pensado ya qué le vas a pedir a los Reyes?

Te apetece una consola de esas... mira... juegas conmigo?

Qué juego eliges hoy?



 
Cuchillas...
Me desperté.
Estaba sola en su cama, las sábanas, en su lado, ya frías. Debía hacer rato que se había levantado. Así que me puse mi chaqueta de lana sobre la piel desnuda y fui a buscarle.
Le encontré en el baño, iba a afeitarse.

-"Buenos días...",-dije, con voz de niña buena.
Me abracé a él y me correspondió, tomándome entre sus brazos y besándome.
-"Hay café en la cocina",-me dijo, conociéndo mi gusto por un buen café con leche recién levantada, apartándose de mí y volviendo a su tarea.
Me quedé mirándole mientras apretaba el tapón del bote de espuma de afeitar y lo repartía por su cara.

-"¿Me dejas?",-dije y aparté sus manos para extender yo misma la crema por su rostro, suavemente, con mimo. Cogió la cuchilla y se la intenté quitar de la mano. -¿Te fías de mí, me enseñas?,-pregunté.

Sonrió y me cedió la cuchilla de afeitar. Me enseñó cómo hacerlo y comencé a pasar la maquinilla por su rostro, descubriendo la piel afeitada. Me imponía un poco de respeto poder cortarle, pero seguí con cuidado. El pegó su cuerpo al mío, la chaqueta de lana se había abierto y notaba su calor junto a mi cuerpo. Noté la humedad de mi sexo aumentar al sentirle cerca de mí otra vez.
No tardé mucho en terminar y quitarle los restos de crema de afeitar.

-Ese café...,-dije dándome la vuelta para dirigirme a la cocina cuando él me tomó del brazo y me hizo volverme hacia él.
-No, no pequeña... me toca a mí,-dijo. Le miré extrañada y entonces sentí sus dedos tirando del vello de mi pubis. Sonreí. Me quité la chaqueta y me quedé desnuda frente a él. Me hizo sentarme en el borde del wc y poner una pierna en el borde de la bañera y otra en un taburete pequeño que tenía allí.
Así me encontré, abierta, expuesta, esperando...

Le ví extender la crema de afeitar en sus dedos y agacharse frente a mí para al instante, ponerla sobre mi pubis, mis labios... mi coño abierto se estremeció al sentir la suavidad de la crema y la caricia de sus dedos. Gemí. No pude evitarlo. La situación me excitaba mucho.

Cuando posó la cuchilla sobre mi pubis me dió algo de miedo. Le pedí que tuviese cuidado. Siempre lo había hecho yo misma, y nunca me había quitado todo el vello del pubis.

Resbalaba la cuchilla por mi pubis y me resultaba tremendamente erótico verle allí, agachado, cuchilla en mano, rasurándome. Me excitaba mucho, cada minuto estaba más mojada, más abierta y me costaba no moverme de aquella posición.
Notar la cuchilla pasar por los labios, deslizarse por mi sexo... gemí de nuevo, me gustaba. Paró un instante. Nos miramos a la cara, su excitación era tan importante como la mía, podía ver su abultado sexo bajo el pantalón del pijama.

-"Termina ya... ",-pedí, excitada. Lo hizo enseguida, limpiando con una toalla los restos del rasurado. Me puse de pie y me colocó contra el lavabo, sin más preliminares, le vi detrás de mí en el espejo, follándome. Me ví a mi misma gimiendo, pidiéndo más, vi nuestros rostros al corrernos...