A tres bandas (extracto. 1)
Las dos permanecían de pie, Rosa, prácticamente desnuda, se deshacía de la ropa que cubría el cuerpo de la joven, despacio, besando y lamiendo cada trozo de piel que quedaba al descubierto mientras su marido, Juan, observaba la escena sentado en un lado de la cama.
Ella, inexperta en ese tipo de contiendas, nerviosa y excitada, se dejaba llevar... Rosa la besó y ella respondiendo abriendo la boca, jugando con su lengua, lamiendo sus labios carnosos y sus manos algo temblorosas buscaron sus pechos, colocándose sobre ellos, sintiendo la piel, el calor que desprendía; sus pechos eran menudos, sus pezones estaban duros, tiesos... estaba tan excitada como ella o más y eso hizo que la humedad de su sexo aumentase. Mientras, miró a Juan que sonreía observándolas en silencio, apartado pero presente, sentado contra el respaldo de la cama, todavía con ropa.
Cuando ella quedó con la ropa interior nada más, Rosa hizo que se tumbase en la cama, junto a Juan, que comenzó a acariciar su cabellera negra extendida sobre las sábanas. Y Rosa arrodillada entre sus piernas hacía que sintiese la excitación crecer en el interior de su vientre cuando deslizaba los dedos por la piel de sus muslos, postrándose sobre ella para acariciar con sus labios sus pechos aún cubiertos por el sujetador negro. Ella acariciaba la espalda de Rosa, sus brazos, su rostro, su pelo, toda la piel que quedaba a su alcance y... sentía... y aún sobre ella, Rosa comenzó a acariciar a su marido haciéndole participe directo de la situación desde ese momento.
Notaba sus bragas mojadas y verla acariciando a Juan contribuyó a mojarla aún más. Y entonces Rosa la invitó a desnudarle y ella se puso se rodillas sobre la cama cuando él se incorporó, quedando a su alcance mientras seguía recibiendo las caricias de la mujer, que se pegó contra ella, haciéndola sentir el calor de su cuerpo. Desabrochó los botones de la camisa despacio, mirándole a los ojos y sonriendo. El susurraba en su oído cuánto le gustaba tenerla allí con ellos y cuánto le había gustado a su mujer desde que su amigo común, Fran, les había enseñado una inocente foto suya en el parque. Desde ese momento habían querido conocerla y por fin estaba allí, disfrutando con ellos. Mientras, terminó de desnudarse, alejándose y poniéndose de pie un momento para quitarse los pantalones y la ropa interior.
La besó, agarrándola y atrayéndola contra él, haciendo que se apretasen sus pechos contra su torso desnudo mientras Rosa le bajaba las bragas, y sintió los dedos de ella indagar y resbalar en su sexo, haciéndola gemir mientras besaba a Juan con intensidad. Su mano derecha se deslizó hasta tener la polla entre sus dedos y le acarició, jugueteando con la carne dura y caliente y volvió a sentir su coño estremecerse, rezumar excitación, mojando los dedos de Rosa que continuaban tocándola, acariciándola por dentro.
Entre los dos hicieron que se tumbase de nuevo, pudiendo ella entonces ver cómo se tocaban, se besaban... él pasó junto a su cabeza y comenzó a masturbarle entonces con la mano mientras Rosa se colocaba entre su piernas hundiendo la cabeza entre ellas, lamiendo sus labios, su clítoris, metiendo la punta de la lengua y sus dedos dentro de ella, haciendo que se estremeciese. Abrió la boca para recibir a Juan, degustándolo entre los gemidos que le provocaban las caricias de Rosa.
Ella, inexperta en ese tipo de contiendas, nerviosa y excitada, se dejaba llevar... Rosa la besó y ella respondiendo abriendo la boca, jugando con su lengua, lamiendo sus labios carnosos y sus manos algo temblorosas buscaron sus pechos, colocándose sobre ellos, sintiendo la piel, el calor que desprendía; sus pechos eran menudos, sus pezones estaban duros, tiesos... estaba tan excitada como ella o más y eso hizo que la humedad de su sexo aumentase. Mientras, miró a Juan que sonreía observándolas en silencio, apartado pero presente, sentado contra el respaldo de la cama, todavía con ropa.
Cuando ella quedó con la ropa interior nada más, Rosa hizo que se tumbase en la cama, junto a Juan, que comenzó a acariciar su cabellera negra extendida sobre las sábanas. Y Rosa arrodillada entre sus piernas hacía que sintiese la excitación crecer en el interior de su vientre cuando deslizaba los dedos por la piel de sus muslos, postrándose sobre ella para acariciar con sus labios sus pechos aún cubiertos por el sujetador negro. Ella acariciaba la espalda de Rosa, sus brazos, su rostro, su pelo, toda la piel que quedaba a su alcance y... sentía... y aún sobre ella, Rosa comenzó a acariciar a su marido haciéndole participe directo de la situación desde ese momento.
Notaba sus bragas mojadas y verla acariciando a Juan contribuyó a mojarla aún más. Y entonces Rosa la invitó a desnudarle y ella se puso se rodillas sobre la cama cuando él se incorporó, quedando a su alcance mientras seguía recibiendo las caricias de la mujer, que se pegó contra ella, haciéndola sentir el calor de su cuerpo. Desabrochó los botones de la camisa despacio, mirándole a los ojos y sonriendo. El susurraba en su oído cuánto le gustaba tenerla allí con ellos y cuánto le había gustado a su mujer desde que su amigo común, Fran, les había enseñado una inocente foto suya en el parque. Desde ese momento habían querido conocerla y por fin estaba allí, disfrutando con ellos. Mientras, terminó de desnudarse, alejándose y poniéndose de pie un momento para quitarse los pantalones y la ropa interior.
La besó, agarrándola y atrayéndola contra él, haciendo que se apretasen sus pechos contra su torso desnudo mientras Rosa le bajaba las bragas, y sintió los dedos de ella indagar y resbalar en su sexo, haciéndola gemir mientras besaba a Juan con intensidad. Su mano derecha se deslizó hasta tener la polla entre sus dedos y le acarició, jugueteando con la carne dura y caliente y volvió a sentir su coño estremecerse, rezumar excitación, mojando los dedos de Rosa que continuaban tocándola, acariciándola por dentro.
Entre los dos hicieron que se tumbase de nuevo, pudiendo ella entonces ver cómo se tocaban, se besaban... él pasó junto a su cabeza y comenzó a masturbarle entonces con la mano mientras Rosa se colocaba entre su piernas hundiendo la cabeza entre ellas, lamiendo sus labios, su clítoris, metiendo la punta de la lengua y sus dedos dentro de ella, haciendo que se estremeciese. Abrió la boca para recibir a Juan, degustándolo entre los gemidos que le provocaban las caricias de Rosa.
Y si me lo propongo...?
Si es que no puede ser... hoy me he superado... ¿cómo he podido flirtear descaradamente en medio de una reunión de vecinos?...
Vale, sí, soy un zorrón... no, soy un zorrón en celo, que es peor.
No iba a bajar pero me he dicho "y si baja tu vecino del 4º..." y entonces la reunión me ha parecido sumamente importante y he bajado al portal y allí estaba con el resto... vaqueros ceñidos, camiseta marcando levemente un cuerpo más que apetecible (pero eso ya lo sabía de antes...)... estaba en la escalera, apoyado en la pared y me ha sonreido como siempre hace cuando me ha visto. Y me he quedado a su ladito, bien cerca.
Le he pegado un repaso de arriba a abajo como hacía mucho que no lo hacía con nadie... madre mía! hasta me he quedado mirando su paquete! Y entonces me he sentado en la escalera y mi cabeza quedaba junto a esa altura y yo notaba que me iba calentando y calentando... y cuando me he dado cuenta le estaba enseñando más que el borde del sujetador por el escote de la camiseta verde pistacho que llevaba hoy... y yo, tan estupenda, en vez de colocarme para ocultarlo voy y cruzo los brazos sacando mas pecho... y el coño se me iba inundando cuando le miraba y él me miraba sonriéndome, con esos ojos color miel tan increibles y esa boca que dan ganas de morderla y me imaginaba sin soltarle el paquete mientras le tenía acorralado contra la pared y le comía la boca y sentía sus manos en mi culo, agarrándolo y atrayéndome contra él... sigo mojándome...
Me estaba poniendo cachonda a más no poder y en vez de parar, pues me he puesto a hacerle preguntas y él a contestarme casi susurrándome en el oido y preguntándome si vivía sola en el piso y... me han dado ganas de decirle "sí y cuando quieras pegar un polvo de los que te vas a acordar toda tu vida bajas que te pienso recibir con los brazos y más cosas abiertos"... vale, estoy en celo, en plan vulgar y más, estoy salida... definitivamente... notaba mi coño palpitar, literalmente... ay, la culpa la tiene él que empezó a sonreirme hace meses cuando coincidíamos en un bus (sin saber que eramos vecinos) y por eso me fijé en él...
Cuando ha dicho que ya tenía que irse y ha subido un par de escalones por encima de mí (antes de volver a girarse a hablar de nuevo conmigo...) y he visto ese culo... me lo he imaginado entre mis piernas, follándome con furia y suavidad a la vez... me lo imagino así, llenandome el coño, siendo de esos que mezclan rudeza y cariñitos... sé que me haría gritar... lo sé... es más, ¡quiero que lo haga!
P.D. no me pregunte nadie de qué iba la reunión porque no me he enterado de nada...
Vale, sí, soy un zorrón... no, soy un zorrón en celo, que es peor.
No iba a bajar pero me he dicho "y si baja tu vecino del 4º..." y entonces la reunión me ha parecido sumamente importante y he bajado al portal y allí estaba con el resto... vaqueros ceñidos, camiseta marcando levemente un cuerpo más que apetecible (pero eso ya lo sabía de antes...)... estaba en la escalera, apoyado en la pared y me ha sonreido como siempre hace cuando me ha visto. Y me he quedado a su ladito, bien cerca.
Le he pegado un repaso de arriba a abajo como hacía mucho que no lo hacía con nadie... madre mía! hasta me he quedado mirando su paquete! Y entonces me he sentado en la escalera y mi cabeza quedaba junto a esa altura y yo notaba que me iba calentando y calentando... y cuando me he dado cuenta le estaba enseñando más que el borde del sujetador por el escote de la camiseta verde pistacho que llevaba hoy... y yo, tan estupenda, en vez de colocarme para ocultarlo voy y cruzo los brazos sacando mas pecho... y el coño se me iba inundando cuando le miraba y él me miraba sonriéndome, con esos ojos color miel tan increibles y esa boca que dan ganas de morderla y me imaginaba sin soltarle el paquete mientras le tenía acorralado contra la pared y le comía la boca y sentía sus manos en mi culo, agarrándolo y atrayéndome contra él... sigo mojándome...
Me estaba poniendo cachonda a más no poder y en vez de parar, pues me he puesto a hacerle preguntas y él a contestarme casi susurrándome en el oido y preguntándome si vivía sola en el piso y... me han dado ganas de decirle "sí y cuando quieras pegar un polvo de los que te vas a acordar toda tu vida bajas que te pienso recibir con los brazos y más cosas abiertos"... vale, estoy en celo, en plan vulgar y más, estoy salida... definitivamente... notaba mi coño palpitar, literalmente... ay, la culpa la tiene él que empezó a sonreirme hace meses cuando coincidíamos en un bus (sin saber que eramos vecinos) y por eso me fijé en él... Cuando ha dicho que ya tenía que irse y ha subido un par de escalones por encima de mí (antes de volver a girarse a hablar de nuevo conmigo...) y he visto ese culo... me lo he imaginado entre mis piernas, follándome con furia y suavidad a la vez... me lo imagino así, llenandome el coño, siendo de esos que mezclan rudeza y cariñitos... sé que me haría gritar... lo sé... es más, ¡quiero que lo haga!
P.D. no me pregunte nadie de qué iba la reunión porque no me he enterado de nada...
El cine
El sabía que era una fantasía sin cumplir y quiso regalarmela... después de cenar, me dijo que iba a llevarme a un sitio distinto y hasta que aparcó delante del cine X no me di cuenta... y entonces empecé a mojarme.
Entramos cogidos de la mano… era la primera vez que entraba a una Sala X. Me sorprendió encontrar un mini sex-shop en la primera habitación, antes de la sala de proyección y una barra de bar pequeña. Al parecer, el negocio no era sólo el cine.
Entramos. En la pantalla una película que parecía bastante antigua y sin doblar al castellano….
Pocos y separados los espectadores permanecían en silencio, todos hombres… mi amante observó la sala un minuto y me indicó dónde nos sentaríamos... estaba cortada pero a la vez muy excitada. Nos sentamos junto al pasillo en el extremo opuesto a la puerta de la sala, en la parte de detrás. Me quité el abrigo y lo dejé doblado en el asiento de delante. Mi falda al sentarme, se había subido un poco y él puso su mano sobre mi muslo...
-"¿Te apetecía probar, no?",-dijo sonriendo pícaro.
-"Sabes que sí, pero me da un poco de corte,-admití. Acarició mi muslo y me dejé hacer. Se inclinó sobre mí y acercó su boca a mi cuello y lo besó despacio, lamiendo la piel; jugueteó con su lengua en mi lóbulo provocándome escalofríos... mientras alguien bajó un asiento un par más allá del mío … Miré de reojo… un hombre ocupaba el asiento.
Una música realmente horrible acompañaba los gemidos de los protagonistas...la sala no estaba tan oscura como me hubiese gustado (o tal vez me excitaba más así...) me pregunté a mí misma qué narices hacía allí, si no sería meternos en un lío. Pero allí estaba y allí seguiría.
Entreabrí mis piernas instintivamente invitándolo a seguir explorando…. de reojo, observé al tipo que se había sentado cerca de mí... se tocaba por encima del pantalón mirándonos descaradamente. Mi amante alcanzó mis bragas separándolas y accediendo a mi coño mojado y sin más, metio un par de dedos en él, haciéndome gemir. Abrí la boca y busqué la suya, entrelazamos las lenguas, jugando, calentándonos.
-"Se ha sentado un tío cerca...",-susurré en su oído mientras jugueteaba con su oreja.
-"Le he visto... un tío normal... unos 40..Tú tranquila...",-me dijo mientras me follaba con los dedos.
Los gemidos de la película se mezclaban con mi respiración…. Agarró mi mano y la llevó hacia su paquete… se asomaba su pene erecto ... Comencé a tocarle: el glande… los huevos, estaba duro, caliente y yo muy excitada.
Caricias rítmicas subían y bajaban estimulando mi clítoris que se había hinchado... La película seguía mostrando cómo gozaban los protagonistas... Abrí algunos botones de mi blusa y comencé a toquetearme… Nuestro "amigo" seguía alli, mirando, masturbándose despacio, deleitándose en el espectáculo que le ofrecía aquella noche la sala ajeno a la proyección.
Mis pezones sintieron pronto la humedad de su boca y la presión de sus dientes… Entonces miré al desconocido descarada. Mis pechos eran lamidos por la lengua de mi amante, caliente, húmeda, sabia… mi sexo latía bajo esos dedos fuertes que lo presionaba… quería que siguiera más y más… que no dejara de frotarme y que no apartara su boca de mis pezones…. Mientras tanto con mi mano apretaba su pene sediento... Me incorporé lentamente y me quite las bragas, empapadas… me puse frente a él, entre sus piernas, como si fuese a salir de la sala, pero no hice eso, sino que me senté sobre él… sintiéndole hasta el fondo, dentro de mí…. Sentía cómo me llenaba… cómo acariciaba las paredes de mi sexo cada vez que subía y bajaba…
Mis gemidos se mezclaban con los de la película que ya no miraba… como tampoco la miraban un par de tipos que se habían acercado con disimulo… nos observaban mientras se tocaban sin ningún pudor. Sonreí. Seguí cabalgando mientras él me acariciaba las caderas, clavaba sus uñas, dirigía mi ritmo… y yo miraba a aquel tío que no conocía de nada y con el que estaba compartiendo nuestra intimidad.
Un calor profundo comenzó a recorrer mi cuerpo y los espasmos del orgasmo hacían que mi sexo palpitara apretando el tronco de su polla... me corrí ahogando mis gemidos mordiendo mi labio inferior...volví a levantarme. Me puse de rodillas frente a él... Y comencé a lamerle sintiendo mi propio sabor… cuanto me excita saborearme…
Podía escuchar los largos gemidos que a mi espalda provocaban los protagonistas…. Y nuestro mirón particular. Su respiración se hizo entrecortada… estaba a punto de estallar. Mi lengua lamía, apretaba, mis labios tomaban su polla como si fuese a escaparse. Me dijo que iba a correrse y entonces continué con la mano, abriendo la boca delante de él... ofreciéndole mi cara... Un chorro caliente y pegajoso salpicó y yo… sonriente…. me tomó de la mano y la besó… sacó un pañuelo y limpió mi rostro de su esencia… me vistió y guardó las bragas en su bolsillo… me dijo que le mirase… sus ojos… la mirada de deseo de mi amante.
-"¿Quieres ayudarle a terminar?,-dijo lo suficientemente alto para que él nos oyese, refiriendose al mirón. Sonreí y asentí.
El desconocido sonrió sorprendido y nervioso y cuando me acerqué y me fijé en sus ojos me di cuenta de que estaba cortado... pensé que su erección se cortaría en ese preciso instante, pero aguantó... me puse entre sus piernas y agarré su polla entre mis manos.
Le acaricié, masajeando de arriba a abajo, acariciando sus huevos y estirando suavemente de la piel... me miraba a los ojos mientras y de vez en cuando los cerraba y gemía. Agarró mi mano para hacer que parase... -"Hazme un favor... ¿puedes... subirte la falda y ponerte contra el respaldo del asiento, enseñarme ese culo?",-me dijo... miré a mi amante, que estaba sentado al lado. Asintió y lo hice. Entonces ví que había algún tío más mirando pero ya no me importaba... apoyada así, contra el respaldo del asiento delantero, mi culo casi podía rozar su cara y él se masturbó así, mirándome y acariciándo mi culo y mi raja empapada de vez en cuando... hasta correrse
Recompusimos nuestra ropa y salimos del cine de la mano, dejando atrás a aquel desconocido y una fantasía más cumplida...
Entramos cogidos de la mano… era la primera vez que entraba a una Sala X. Me sorprendió encontrar un mini sex-shop en la primera habitación, antes de la sala de proyección y una barra de bar pequeña. Al parecer, el negocio no era sólo el cine.
Entramos. En la pantalla una película que parecía bastante antigua y sin doblar al castellano….
Pocos y separados los espectadores permanecían en silencio, todos hombres… mi amante observó la sala un minuto y me indicó dónde nos sentaríamos... estaba cortada pero a la vez muy excitada. Nos sentamos junto al pasillo en el extremo opuesto a la puerta de la sala, en la parte de detrás. Me quité el abrigo y lo dejé doblado en el asiento de delante. Mi falda al sentarme, se había subido un poco y él puso su mano sobre mi muslo...
-"¿Te apetecía probar, no?",-dijo sonriendo pícaro.
-"Sabes que sí, pero me da un poco de corte,-admití. Acarició mi muslo y me dejé hacer. Se inclinó sobre mí y acercó su boca a mi cuello y lo besó despacio, lamiendo la piel; jugueteó con su lengua en mi lóbulo provocándome escalofríos... mientras alguien bajó un asiento un par más allá del mío … Miré de reojo… un hombre ocupaba el asiento.
Una música realmente horrible acompañaba los gemidos de los protagonistas...la sala no estaba tan oscura como me hubiese gustado (o tal vez me excitaba más así...) me pregunté a mí misma qué narices hacía allí, si no sería meternos en un lío. Pero allí estaba y allí seguiría.
Entreabrí mis piernas instintivamente invitándolo a seguir explorando…. de reojo, observé al tipo que se había sentado cerca de mí... se tocaba por encima del pantalón mirándonos descaradamente. Mi amante alcanzó mis bragas separándolas y accediendo a mi coño mojado y sin más, metio un par de dedos en él, haciéndome gemir. Abrí la boca y busqué la suya, entrelazamos las lenguas, jugando, calentándonos.
-"Se ha sentado un tío cerca...",-susurré en su oído mientras jugueteaba con su oreja.
-"Le he visto... un tío normal... unos 40..Tú tranquila...",-me dijo mientras me follaba con los dedos.
Los gemidos de la película se mezclaban con mi respiración…. Agarró mi mano y la llevó hacia su paquete… se asomaba su pene erecto ... Comencé a tocarle: el glande… los huevos, estaba duro, caliente y yo muy excitada.Caricias rítmicas subían y bajaban estimulando mi clítoris que se había hinchado... La película seguía mostrando cómo gozaban los protagonistas... Abrí algunos botones de mi blusa y comencé a toquetearme… Nuestro "amigo" seguía alli, mirando, masturbándose despacio, deleitándose en el espectáculo que le ofrecía aquella noche la sala ajeno a la proyección.
Mis pezones sintieron pronto la humedad de su boca y la presión de sus dientes… Entonces miré al desconocido descarada. Mis pechos eran lamidos por la lengua de mi amante, caliente, húmeda, sabia… mi sexo latía bajo esos dedos fuertes que lo presionaba… quería que siguiera más y más… que no dejara de frotarme y que no apartara su boca de mis pezones…. Mientras tanto con mi mano apretaba su pene sediento... Me incorporé lentamente y me quite las bragas, empapadas… me puse frente a él, entre sus piernas, como si fuese a salir de la sala, pero no hice eso, sino que me senté sobre él… sintiéndole hasta el fondo, dentro de mí…. Sentía cómo me llenaba… cómo acariciaba las paredes de mi sexo cada vez que subía y bajaba…
Mis gemidos se mezclaban con los de la película que ya no miraba… como tampoco la miraban un par de tipos que se habían acercado con disimulo… nos observaban mientras se tocaban sin ningún pudor. Sonreí. Seguí cabalgando mientras él me acariciaba las caderas, clavaba sus uñas, dirigía mi ritmo… y yo miraba a aquel tío que no conocía de nada y con el que estaba compartiendo nuestra intimidad.
Un calor profundo comenzó a recorrer mi cuerpo y los espasmos del orgasmo hacían que mi sexo palpitara apretando el tronco de su polla... me corrí ahogando mis gemidos mordiendo mi labio inferior...volví a levantarme. Me puse de rodillas frente a él... Y comencé a lamerle sintiendo mi propio sabor… cuanto me excita saborearme…
Podía escuchar los largos gemidos que a mi espalda provocaban los protagonistas…. Y nuestro mirón particular. Su respiración se hizo entrecortada… estaba a punto de estallar. Mi lengua lamía, apretaba, mis labios tomaban su polla como si fuese a escaparse. Me dijo que iba a correrse y entonces continué con la mano, abriendo la boca delante de él... ofreciéndole mi cara... Un chorro caliente y pegajoso salpicó y yo… sonriente…. me tomó de la mano y la besó… sacó un pañuelo y limpió mi rostro de su esencia… me vistió y guardó las bragas en su bolsillo… me dijo que le mirase… sus ojos… la mirada de deseo de mi amante.
-"¿Quieres ayudarle a terminar?,-dijo lo suficientemente alto para que él nos oyese, refiriendose al mirón. Sonreí y asentí.
El desconocido sonrió sorprendido y nervioso y cuando me acerqué y me fijé en sus ojos me di cuenta de que estaba cortado... pensé que su erección se cortaría en ese preciso instante, pero aguantó... me puse entre sus piernas y agarré su polla entre mis manos.
Le acaricié, masajeando de arriba a abajo, acariciando sus huevos y estirando suavemente de la piel... me miraba a los ojos mientras y de vez en cuando los cerraba y gemía. Agarró mi mano para hacer que parase... -"Hazme un favor... ¿puedes... subirte la falda y ponerte contra el respaldo del asiento, enseñarme ese culo?",-me dijo... miré a mi amante, que estaba sentado al lado. Asintió y lo hice. Entonces ví que había algún tío más mirando pero ya no me importaba... apoyada así, contra el respaldo del asiento delantero, mi culo casi podía rozar su cara y él se masturbó así, mirándome y acariciándo mi culo y mi raja empapada de vez en cuando... hasta correrseRecompusimos nuestra ropa y salimos del cine de la mano, dejando atrás a aquel desconocido y una fantasía más cumplida...
Te estoy esperando...
Ven...
Acércate y traspasa el umbral...
No tengas miedo
Yo no temeré nada si estoy contigo...
Atrévete y descúbreme.
Abórdame.
Enciende mis sentidos y
disfrutemos de la piel...
del sabor en nuestras bocas...
mirándonos a través del deseo,
oler el ansiado perfume
de la excitación,
escuchar los gemidos que provoca
el placer...





