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Mensaje 1
"Ni te imaginas las ganas q tengo d agarrarme a tus caderas y follarte fuerte y duro,llenarme la polla d tu flujo y volver a empezar mmm t deseo nena"
Desde G 19:37 29/7/06
Msjs bandeja salida
"Ya qda menos...comprobaras si llevo bragas cuando suba al coche?".
Estado mensaje: Enviado 29/7/06 22:12
"Ni te imaginas las ganas q tengo d agarrarme a tus caderas y follarte fuerte y duro,llenarme la polla d tu flujo y volver a empezar mmm t deseo nena"
Desde G 19:37 29/7/06
Msjs bandeja salida
"Ya qda menos...comprobaras si llevo bragas cuando suba al coche?".
Estado mensaje: Enviado 29/7/06 22:12
Hoy (para ir abriendo boca)
Me esperas en ese hotel, sobre las 20 h. Quieres que vaya sin ropa interior, con zapatos de tacón...
Entraré en la habitación y no podré verte, dejaré mis cosas y me sentaré en la cama, cerraré los ojos y me dejaré llevar.
No sé quien eres, no sé cómo eres, no sé qué pasara...
Estoy nerviosa
Excitada.
Frase del día
Como sigas poniendo esa cara de zorra
vas a hacer que me corra...
vas a hacer que me corra...
Kitarosem me tiene...
Ese día llegaba cansado después de un árduo día de trabajo, después de abrir la puerta entré con la idea fija de darme una buena ducha. Cuándo abrí la puerta me encontré con Sirena, estaba quitándose el maquillaje, su culo parado detrás de las enaguas se exibía pomposo, el colaless se perdía entre sus nalgas morenas.- Hola, como te fué - preguntó sin dejar de hacer lo que hacía.
- Bien, estoy algo cansado.....
Me desvestí siguiendo la idea que traía del trabajo, una ducha, al pasar entre el WC y Sirena mi piel se rozó con la suya, ella sin moverse, replicó.
- Huy...que llegaste atropellador....
Me quedé congelado, su piel suave y cálida me invitaba a tocarla, me puse tras de ella, y como las manos de un pulpo acaricié su suave piel, sus nalgas rebozaban deseo, cálidas y lánguidas se dejaban tocar, mi verga entrando en ebullición se detenía entre esos dos hermosos pedazos de carne, ubicándose sobre sus glúteos, descansando en su ano ardiente y resbaloso por las cremas que en su cuerpo untaba...
- huuuummm , qué rico está, me gusta cuando se endurece entre mis nalgas.-
No había tiempo para una ducha, ya había entrado en trance sexual, mi cuerpo se remecía al roce de su piel, carnosa y atrapante, resbalosa como la crema misma. Me hacerqué aún más apretando con mis manos sus nalgas, y apunté groseramente hacia su ano, oscuro y rosado, y dejé resbalar mi pene a sus anchas sobre sus carnes, el jugetéo hizo que por abajo de su enagua se dibujaran sus pezones, los que ergidos clamaban por ser tomados.
Mis manos abiertas los cubrieron con sensualidad, dejando resbalar los tirantes sobre sus hombros, los que aunque anchos, no lograron detener la caída, aflorando un bello par de senos de pezones ergidos, los que se fascinaban al roce sútil de mis manos, besé su cuello llamándo a su piel a deseos carnales, que vivos relucían sobre su piel erizada.
Sirena gemía con sus labios apretados, haciendo rechinar sus dientes, los que se clavaban en sus labios inchados de placer, cada caricia hacía que sus dientes se enterraran en la delicada piel, la que ante las arremetidas de mi cuerpo los hacían sangrar, volteó su cuello buscando mis labios, dulces como la miel su sangre enrojecía mis labios.
Aprovechando la crema que untaba en su cuerpo, empape mis manos de ella y la deslicé hacia sus glúteos ergidos hacia mi, untándolos hasta que mis dedos resbalaron al interior de su ano hambriento, introduciéndose creando ligeros jadeos de dolor y placer, luego mi verga buscó con esméro hasta lograr fijar su envestida en el oscuro y erógeno misterio, entre gemidos fuí abriendo sus carnes, notando como sus labios dejaban escapar sangre caliente entre sus plieges, hasta topar el fondo, que al llegar, dejó que resbalara suavemente, sin oponer ninguna resistencia, mi cuerpo mojado de excitación calentaba mi alma, las enbestidas fueron cada vez más furiosas, entre gritos y agradecimientos, ella se sometía al máximo placer supremo, sus carnes entregadas, dibujaban mi verga en su interior, a cada embestida ella se aferraba al lavamanos empujando con brío hacia mi, permaneciendo enterrada por mi, hasta que en un grito furioso dejó escapar lágrimas de placer mientras yo me debatía entre espásmos de placer hasta llenar la oscura caverna, que agitada, no dejaba de empujar, mi semen caliente brotaba entre sus carnes, dibujándose como gotas de crema batida, que a reflujos intermitentes no dejaba de correr. hasta caer de rodillas por el dolor y la fricción de sus nalgas, ardiendo por en entrar y salir, hasta abandonar el interior de su cuerpo y dedicarme a observar como el chorro cremoso se deslizaba entre sus nalgas, un panorama desolador, dos, carnudas nalgas desfallecían entre gemidos y susurros.
Después de observar sus carnes, me metí en la ducha, con un gran ardor, pero satisfecho por haber cumplido mi misión, ella terminó de desvestirse y me acompaño en un baño revasado de placeres y besos de satisfacción, dejando correr el agua libre por nuestros cuerpos.
-Delicioso baño eh Sirena?....
Kitarosem....... humedeciendo tus sueños.
http://www.kitarosem.blogspot.com/
En la cocina (2)
Lo hace... bebe el dorado liquido mezclado con mis flujos. Vuelvo a dejar la copa en la encima y le miro, entre mis piernas. Quiero que me folle ya, dejarnos de preámbulos, estoy demasiado caliente.
Pero no, él no tiene eso pensado y me hace levantarme, colocándome contra la mesa de la cocina, doblada sobre ella, desde el lateral y me pide que permanezca así y no me mueva.
Espero. Permanezco en la misma postura, en angulo recto sobre la mesa y mi mano se abre paso por debajo de mi cuerpo hasta llegar a mi clitoris y comienzo a jugar con él, ese trocito de carne endurecido y tremendamente caliente que tanto me hace disfrutar. Lo froto, despacio, mojando los dedos en mi humedad, disfrutando de esos minutos de espera.
Regresa. Mi mano continúa acariciándome.
-¿No puedes aguantarte? ¿Tan salida estás?,-comenta mientras retiro la mano y la acerco a mi boca, degustando mi sabor, oliéndome. Sonrío, me encanta ser tan zorra...
-Te vas y me dejas aquí, sola...,-digo, -me aburría...
- Ahora dejarás de aburrite, te lo aseguro... ,-suena amenazadoramente placentero su comentario.
Coloca un pañuelo cubriendo mis ojos. Me encanta, me excita sobremanera.
Tengo la cabeza apoyada sobre mesa, que ya no está fría debido al contacto con mi pìel caliente y me ordena subirla y abrir la boca. Lo hago. Un consolador de un interesante tamaño invade mi boca. Lo coloca de manera que está apoyado de pie sobre la mesa y yo lo tengo metido en la boca, sin poder deshacerme de él, aunque lo sacase de mi boca completamente, quedaría pegado a mi cara.
-Lame,-dice. Y lo hago. Como si fuese su polla, ansiosa, glotona, mis labios lo rodean, lo ensalivan, arriba y abajo... arriba y abajo... él debe estar viendo el espectáculo porque no me toca, no hace nada. -Cómetelo entero, hasta la base... ,-y empuja mi cabeza y trago, con algo de dificultad, todo lo que puedo, hasta que llega a mi garganta y allí lo intento aguantar hasta que llega una arcada y tengo que subir... repetimos la operación otra vez. Ahora me dice que lo mantenga en la boca.
Me agarra del tobillo izquierdo y noto como lo ata pegado a la pata de la mesa. Lo mismo con el izquierdo. Mis manos quedan atadas al momento por encima de la mesa, a las otras patas. Me tiene a su disposición, no puedo escapar, atada y con un consolador en la boca, el coño y el culo expuestos... noto los espasmos de excitación contínua en mi coño. El roce de las ataduras en la piel, notar la leve presión en la carne hace salir mi lado más animal.
Me tiene ansiosa, expectante, tremendamente caliente y sus manos me acarician ahora, recorren mis anchas caderas, mi enorme trasero, mis muslos... Quiero que me folle, ya, lo deseo tanto...¿porqué se demora, porque me hace esperar?
Pero no, él no tiene eso pensado y me hace levantarme, colocándome contra la mesa de la cocina, doblada sobre ella, desde el lateral y me pide que permanezca así y no me mueva.
Espero. Permanezco en la misma postura, en angulo recto sobre la mesa y mi mano se abre paso por debajo de mi cuerpo hasta llegar a mi clitoris y comienzo a jugar con él, ese trocito de carne endurecido y tremendamente caliente que tanto me hace disfrutar. Lo froto, despacio, mojando los dedos en mi humedad, disfrutando de esos minutos de espera.Regresa. Mi mano continúa acariciándome.
-¿No puedes aguantarte? ¿Tan salida estás?,-comenta mientras retiro la mano y la acerco a mi boca, degustando mi sabor, oliéndome. Sonrío, me encanta ser tan zorra...
-Te vas y me dejas aquí, sola...,-digo, -me aburría...
- Ahora dejarás de aburrite, te lo aseguro... ,-suena amenazadoramente placentero su comentario.
Coloca un pañuelo cubriendo mis ojos. Me encanta, me excita sobremanera.
Tengo la cabeza apoyada sobre mesa, que ya no está fría debido al contacto con mi pìel caliente y me ordena subirla y abrir la boca. Lo hago. Un consolador de un interesante tamaño invade mi boca. Lo coloca de manera que está apoyado de pie sobre la mesa y yo lo tengo metido en la boca, sin poder deshacerme de él, aunque lo sacase de mi boca completamente, quedaría pegado a mi cara.
-Lame,-dice. Y lo hago. Como si fuese su polla, ansiosa, glotona, mis labios lo rodean, lo ensalivan, arriba y abajo... arriba y abajo... él debe estar viendo el espectáculo porque no me toca, no hace nada. -Cómetelo entero, hasta la base... ,-y empuja mi cabeza y trago, con algo de dificultad, todo lo que puedo, hasta que llega a mi garganta y allí lo intento aguantar hasta que llega una arcada y tengo que subir... repetimos la operación otra vez. Ahora me dice que lo mantenga en la boca.
Me agarra del tobillo izquierdo y noto como lo ata pegado a la pata de la mesa. Lo mismo con el izquierdo. Mis manos quedan atadas al momento por encima de la mesa, a las otras patas. Me tiene a su disposición, no puedo escapar, atada y con un consolador en la boca, el coño y el culo expuestos... noto los espasmos de excitación contínua en mi coño. El roce de las ataduras en la piel, notar la leve presión en la carne hace salir mi lado más animal.
Me tiene ansiosa, expectante, tremendamente caliente y sus manos me acarician ahora, recorren mis anchas caderas, mi enorme trasero, mis muslos... Quiero que me folle, ya, lo deseo tanto...¿porqué se demora, porque me hace esperar?
En la cocina (1)
Acompaño a Ivan a la cocina y me apoyo en la pared mientras él saca la botella de cava del frigorífico y sirve 2 copas, tendiéndome una y brindando en silencio. Me mira con esos dos profundos abismos negros que tiene por ojos y mantengo la mirada, desafiante, retándole, aunque no sin esfuerzo, me intimida un poco.
Bebo mientras me mira, me estudia de arriba a abajo, me observa detenidamente. Sonrío nerviosa, dejando la copa a su lado, sobre la encima azul de la cocina, donde Ivan está apoyado.
-"Desnúdate",-me dice. Miro al suelo algo cortada y me sonrío. Comienza el juego...
-"Desnúdame tú...",-le digo, con naturalidad, volviendo a coger mi copa, rozándole con mi cuerpo. Sin dejarme volver a mi posición me agarra por la muñeca de la mano libre y la lleva hasta su entrepierna. La acaricio suavemente.
-"¿Quieres esto? Pues empieza a portarte bien... sé buena y desnúdate, ahora... Agarro con fuerza su paquete, que noto caliente y ya endurecido. Aprieto. Bebo un sorbo de mi copa. Acerco mi boca a su labios,- "¿Vas a obligarme?",-le reto.
Suelta mi mano y entonces me agarra del cuello, llevándome contra la pared, brusco pero sin violencia. Mete su mano por debajo de la falda, busca las bragas,- "abre las piernas, puta",-me ordena. Lo hago, permaneciendo quieta, la mano de la copa algo levantada, sujetándola para no tirarla. Baja mis bragas de un tirón seco, hasta la mitad de los muslos, con un leve crujido, como si las hubiese desgarrado. -"Las zorras como tú no deberían llevar bragas, las mojas enseguida...",-me susurra mientras me gira, quitándome la copa de la mano y haciendo que me apoye contra la pared, con el culo algo hacia fuera. Y siento su mano en mi trasero en el primer golpe, y sigue un segundo azote, -"no hagas que me quite el cinturón Marta, sé que no te gusta". Tiene razón y los humos se me bajan un poquito... y ya estoy tremendamente excitada.
De nuevo me gira y entonces comienza a desabrochar mi camisa, deshaciéndose de ella y dejándola sobre la encimera. -"La falda y las bragas, fuera". Desabrocho el botón de mi falda. El, mientras, saca mis pechos de la tela del sujetador y acaricia los tímidos y rosados pezones, los pellizca, juguetea con ellos. Los mantiene agarrados en un pellizco suave y yo desabrocho la cremallera de la falda y la dejo caer hasta mis pies. Me quedo parada, tiene mis pezones agarrados y no puedo moverme así. Entonces, comienza a estirar de ellos hacia abajo, obligándome a agacharme. "¿Te he dicho que pares?",-me dice, tirando de ellos hasta que llego a la falda y consigo quitármela, así como las bragas. Los coge y los deja junto a la camisa en la encimera.
Sigo de pie, apoyada contra la pared, con los pezones doloridos y el coño mojado. Rellena la copa de cava y la acerca a mis pechos. Toma el derecho y moja el pezón en el cava fresco, que calma el dolorcillo. Repite la operación con el izquierdo y luego los lame. Después, acerca la copa a mis labios, dándome de beber como lo haría con una niña pequeña. Bebo y cuando levanta la copa hace que el cava caiga más deprisa y resbale por la comisura de mis labios, por mi cara, mi cuello, mis pechos... lo lame, lo bebe todo, seca mi piel con su lengua y sus labios. Se aparta de mí y se quita la camisa, dejándola amontonada con el resto de mi ropa. Me acerca a una silla, blanca y me dice que me siente con las piernas abiertas, mostrándole mi sexo.
Lo hago. Me siento sobre el frio asiento, casi en el borde, y abro las piernas. Mis manos abren los labios un momento, mostrándolo abierto. Luego las dejo sobre los muslos y le veo observarme... mi coño al aire, rezumando humedad, rosado, abierto... de repente me siento avergonzada y miro hacia otro lado. El se da cuenta. Y se agacha frente a mi y comienza a jugar con él... acaricia los labios, los estira, desliza los dedos por la humedad y pierde un par de ellos en mi interior, haciéndome gemir. Aprieta mi clítoris, lo toma entre sus dedos, lo estira. Y finalmente, hunde su cabeza entre mis muslos y lame, succiona, mordisquea, estira... tomo la copa y dejo caer el cava desde mi ombligo: "Bébeme",-le digo.
Bebo mientras me mira, me estudia de arriba a abajo, me observa detenidamente. Sonrío nerviosa, dejando la copa a su lado, sobre la encima azul de la cocina, donde Ivan está apoyado.
-"Desnúdate",-me dice. Miro al suelo algo cortada y me sonrío. Comienza el juego...
-"Desnúdame tú...",-le digo, con naturalidad, volviendo a coger mi copa, rozándole con mi cuerpo. Sin dejarme volver a mi posición me agarra por la muñeca de la mano libre y la lleva hasta su entrepierna. La acaricio suavemente.
-"¿Quieres esto? Pues empieza a portarte bien... sé buena y desnúdate, ahora... Agarro con fuerza su paquete, que noto caliente y ya endurecido. Aprieto. Bebo un sorbo de mi copa. Acerco mi boca a su labios,- "¿Vas a obligarme?",-le reto.
Suelta mi mano y entonces me agarra del cuello, llevándome contra la pared, brusco pero sin violencia. Mete su mano por debajo de la falda, busca las bragas,- "abre las piernas, puta",-me ordena. Lo hago, permaneciendo quieta, la mano de la copa algo levantada, sujetándola para no tirarla. Baja mis bragas de un tirón seco, hasta la mitad de los muslos, con un leve crujido, como si las hubiese desgarrado. -"Las zorras como tú no deberían llevar bragas, las mojas enseguida...",-me susurra mientras me gira, quitándome la copa de la mano y haciendo que me apoye contra la pared, con el culo algo hacia fuera. Y siento su mano en mi trasero en el primer golpe, y sigue un segundo azote, -"no hagas que me quite el cinturón Marta, sé que no te gusta". Tiene razón y los humos se me bajan un poquito... y ya estoy tremendamente excitada.
De nuevo me gira y entonces comienza a desabrochar mi camisa, deshaciéndose de ella y dejándola sobre la encimera. -"La falda y las bragas, fuera". Desabrocho el botón de mi falda. El, mientras, saca mis pechos de la tela del sujetador y acaricia los tímidos y rosados pezones, los pellizca, juguetea con ellos. Los mantiene agarrados en un pellizco suave y yo desabrocho la cremallera de la falda y la dejo caer hasta mis pies. Me quedo parada, tiene mis pezones agarrados y no puedo moverme así. Entonces, comienza a estirar de ellos hacia abajo, obligándome a agacharme. "¿Te he dicho que pares?",-me dice, tirando de ellos hasta que llego a la falda y consigo quitármela, así como las bragas. Los coge y los deja junto a la camisa en la encimera.
Sigo de pie, apoyada contra la pared, con los pezones doloridos y el coño mojado. Rellena la copa de cava y la acerca a mis pechos. Toma el derecho y moja el pezón en el cava fresco, que calma el dolorcillo. Repite la operación con el izquierdo y luego los lame. Después, acerca la copa a mis labios, dándome de beber como lo haría con una niña pequeña. Bebo y cuando levanta la copa hace que el cava caiga más deprisa y resbale por la comisura de mis labios, por mi cara, mi cuello, mis pechos... lo lame, lo bebe todo, seca mi piel con su lengua y sus labios. Se aparta de mí y se quita la camisa, dejándola amontonada con el resto de mi ropa. Me acerca a una silla, blanca y me dice que me siente con las piernas abiertas, mostrándole mi sexo.
Lo hago. Me siento sobre el frio asiento, casi en el borde, y abro las piernas. Mis manos abren los labios un momento, mostrándolo abierto. Luego las dejo sobre los muslos y le veo observarme... mi coño al aire, rezumando humedad, rosado, abierto... de repente me siento avergonzada y miro hacia otro lado. El se da cuenta. Y se agacha frente a mi y comienza a jugar con él... acaricia los labios, los estira, desliza los dedos por la humedad y pierde un par de ellos en mi interior, haciéndome gemir. Aprieta mi clítoris, lo toma entre sus dedos, lo estira. Y finalmente, hunde su cabeza entre mis muslos y lame, succiona, mordisquea, estira... tomo la copa y dejo caer el cava desde mi ombligo: "Bébeme",-le digo.Yo también tengo gatos...
Pero los míos no "fastidian" la foto...


Hoy me apetece...

Cerrar los ojos,
sentir la venda sobre ellos...
perder el sentido de la vista por un tiempo.

Quedarme quieta, esperando
y entonces sentir las manos
recorrer toda la piel de mi cuerpo

Bocas...
labios, besos, lenguas, dientes,
saliva, mordiscos, succión, caricias...
Qué viene el Papa!!!!! Arrepentíos PECADORES

El hotelito
Después de cenar algo, tomar un helado y un par de copas en mi pub favorito (escondidos en mi rincón "especial" en el cual se había dedicado a meter disimuladamente la mano por debajo de mi falda y a masturbarme), fuimos a su hotel.
Y tenía un encanto especial, la típica habitación de motel norteamericana, enmoquetada, muebles antiguos, la lámpara... me sentí un poco como transportada al "Fetish Motel" y la situación me pareció aún más morbosa.
Víctor había dejado la ventana abierta y a pesar de todo, el calor seguía en la habitación así que me asomé apoyándome en el alfeizar.
La vista era de un jardin junto a un aparcamiento. Subía del riego del césped y me sentí agusto. El andó por la habitación trasteando y yo seguí asomada allí, apoyada en la ventana esperando... se colocó detrás de mí, pegando su pelvis a mi culo y permanecí quieta, sonriéndome, esperando a ver qué iba a hacer.
Comenzó a tocarme suavemente, por encima de la falda negra, subiéndola poco a poco... hasta descubrir la piel desnuda de los muslos, acariciándolos, y se frotó contra mi cuerpo... sus manos no paraban: mi culo, mis caderas, mis pechos apartando la camiseta negra y apretándolos por encima del sujetador negro.
Yo, continué inmóvil y sin decir nada, pero no fría, mis bragas empezaban a mojarse. Pero no tardó en desahacerse de ellas.
Sus dedos buscaron mi sexo, se metieron en mi coño, resbalaron por la raja caliente y empecé a gemir, a moverme, a contonear las caderas de manera inconsciente y escuché la cremallera de su pantalón al bajar. Se apartó de mí, y seguí sin mirar, limitándome a inclinarme más aún sobre la ventana, poniendo mi culo desnudo en pompa, ofreciendo mi coño, sin mirarle, sin apartarme de la ventana.
La falda subida sobre mis riñones, la camiseta desabrochada y los pechos sobre el alfeizar y me penetró... me encanta follar medio vestida y me dio igual si nos oían, follando ahí en la ventana. Al contrario, me excitaba la idea de que alguien nos viese o nos escuchase.
.
Estaba tan caliente y mojada que notaba su polla perforar mi coñó con rapidez, resbalando rápida y fuermente, sus manos agarrando mis caderas, clavando los dedos... salió un momento y aproveché para moverme de la ventana dándome la vuelta y sonriéndole, apoyándome en la misma postura de nuevo pero en el mueble junto a la ventana, con una altura más cómoda para apoyarme y no tardé nada en correrme, diciéndoselo antes: "Voy correrme, a correrme, ya...",- y fue intenso, rápido, y él siguió follándome hasta al final, correrse encima de mi culo y noté su esperma caliente sobre mi piel y sonreí satisfecha.
Después, le pedí que me llevase a casa, no necesitaba dormir con él
Y tenía un encanto especial, la típica habitación de motel norteamericana, enmoquetada, muebles antiguos, la lámpara... me sentí un poco como transportada al "Fetish Motel" y la situación me pareció aún más morbosa.Víctor había dejado la ventana abierta y a pesar de todo, el calor seguía en la habitación así que me asomé apoyándome en el alfeizar.
La vista era de un jardin junto a un aparcamiento. Subía del riego del césped y me sentí agusto. El andó por la habitación trasteando y yo seguí asomada allí, apoyada en la ventana esperando... se colocó detrás de mí, pegando su pelvis a mi culo y permanecí quieta, sonriéndome, esperando a ver qué iba a hacer.
Comenzó a tocarme suavemente, por encima de la falda negra, subiéndola poco a poco... hasta descubrir la piel desnuda de los muslos, acariciándolos, y se frotó contra mi cuerpo... sus manos no paraban: mi culo, mis caderas, mis pechos apartando la camiseta negra y apretándolos por encima del sujetador negro.
Yo, continué inmóvil y sin decir nada, pero no fría, mis bragas empezaban a mojarse. Pero no tardó en desahacerse de ellas.
Sus dedos buscaron mi sexo, se metieron en mi coño, resbalaron por la raja caliente y empecé a gemir, a moverme, a contonear las caderas de manera inconsciente y escuché la cremallera de su pantalón al bajar. Se apartó de mí, y seguí sin mirar, limitándome a inclinarme más aún sobre la ventana, poniendo mi culo desnudo en pompa, ofreciendo mi coño, sin mirarle, sin apartarme de la ventana.
La falda subida sobre mis riñones, la camiseta desabrochada y los pechos sobre el alfeizar y me penetró... me encanta follar medio vestida y me dio igual si nos oían, follando ahí en la ventana. Al contrario, me excitaba la idea de que alguien nos viese o nos escuchase.
.
Estaba tan caliente y mojada que notaba su polla perforar mi coñó con rapidez, resbalando rápida y fuermente, sus manos agarrando mis caderas, clavando los dedos... salió un momento y aproveché para moverme de la ventana dándome la vuelta y sonriéndole, apoyándome en la misma postura de nuevo pero en el mueble junto a la ventana, con una altura más cómoda para apoyarme y no tardé nada en correrme, diciéndoselo antes: "Voy correrme, a correrme, ya...",- y fue intenso, rápido, y él siguió follándome hasta al final, correrse encima de mi culo y noté su esperma caliente sobre mi piel y sonreí satisfecha.Después, le pedí que me llevase a casa, no necesitaba dormir con él





