En una nube
Ya conocia en persona a H. pero nunca había tenido nada más que unos cafés y una buena charla... y me había quedado con las ganas, he de reconocerlo. Y esta tarde, me desquité... aunque tengo ganas de más...
Quedamos en un apartamento por horas, él no tenía mucho tiempo. Me había dado unas indicaciones que, seguí para agradarle y por puro morbo... me rasure completamente y escribí la palabra de seguridad en mi pubis "basta"... si la pronunciaba, debía parar de inmediato. Confiaba en no tener que usarla.
Como había indicado, le espere de rodillas, desnuda completamente, con los "accesorios" para una sesión colocados a mi lado, junto a mi cuerpo los más fáciles y más alejados los más difíciles para mí... el orden fue este, de cerca a lejos: cuerda, muñequeras, consolador (no quise dejarlo en primer lugar, pero desde luego es mi preferido), mordaza, pinzas, cera, fusta.
En mis manos, que estaban situadas a la espalda, un pañuelo para taparme los ojos.
Dejé la puerta sin cerrar y entró a los pocos minutos de haberle mandado un sms diciéndole dónde estaba. La cabeza alta, la mirada al suelo, vi su pantalón claro, sus botas (siempre va en moto) y le escuché cerrar la puerta tras de sí y dejar sus cosas en el sofá de cuero que había junto a la puerta. Yo estaba nerviosa.
Un "buenas tardes perrita" me encendió. Paseó a mi alrededor, observándome. Yo estaba cada vez más excitada, más nerviosa, deseosa de haber dado una buena primera impresión.
Comentó que le gustaba la colocación y el repertorio de "accesorios de perrita"... y tomó el pañuelo en las manos, preguntando "¿y esto?" que no hacía falta en realidad ya que estaba todo hablado previamente... "por si quieres taparme los ojos" le dije. Lo tomó y lo hizo.
Me deshizo de mi sentido de la vista y permanecí quieta, de rodillas, con las manos a la espalda hasta que me indicó que cambiase mi posición a cuatro patas. Obedecí de inmediato, sé que a él no le gustan las vacilaciones. Colocándose detrás de mí hizo que abriese más las piernas y acaricio mi grupa, mi sexo húmedo. Me daba vergüenza que me descubriese excitada y esperaba un comentario sobre eso, pero no lo hizo.
Me ordenó caminar despacio hacia delante hasta que me dijese que parase. Lo hice, lo más despacio y elegantemente que pude, hasta encontrarme con sus botas y entonces me ordenó parar e incorporarme. Entonces vió escrita sobre mi pubis rasurado "BASTA", la palabra de seguridad.
Quedé frente a él, con las manos a la espalda de nuevo. Me susurraba cosas al oído, me llamaba "perrita", "pequeña marta" y comenzó a atar mis pechos... sus nudos no eran al azar, por lo que sé, gusta del bondage y se notaba en su hacer, sobre todo en las lazadas de la espalda... cuando pasaba la cuerda por mi nuca, mis manos sujetaron mi pelo en lo alto de la cabeza para facilitar su labor... le gustó el detalle y me dijo que mantuviese la posición... ató mis pechos y, pasó la cuerda por mi sexo y mi culo, hundiéndola en la carne.
Una pinza se clavó en cada pezón... y sus manos acariciándome... dolía, pero era ese dolor tan especial, mezclado con la excitación, ese dolor confuso que se transforma en oleadas de sensaciones placenteras... palmeó suavemente mis pechos, en los lados y con el movimiento las pinzas se clavaban en mi carne... "¿duele?", -me preguntó. El mismo contestaba a esas preguntas: "sí, te duele pero te gusta"...
Me ordenó volver a colocarme a cuatro patas... lo hice, notando como la cuerda tiraba clavándose en mi sexo... me gustaba... dejando los brazos separados, los pechos colgando atados y pinzados los pezones, las piernas abiertas sentí la fusta, suave en mi culo.
Azotaba con cuidado, pero de manera firme. Me ordenaba abrir la boca y sacar la lengua bien fuera, para mojar la lengueta de la fusta en ella. Después, cambió a algo con lo que el golpe era más amplio. No ví que era, pero sentía como si fuese una palmeta bastante ancha y gruesa, una zapatilla o algo así... daba igual, me gustaba mucho y mi coño me delataba cuando lo acariciaba... fustazos en la planta de mi pies. MI culo, mis muslos.
Colocó otras pinzas en la piel de mi pechos, dos en cada uno... dulce mordedura... recuerdos, sensaciones de antaño... y de repente, la mordaza en mi boca... sus palabras "ahora no habrá palabra de seguridad" producen un momento de miedo... "si tienes que parar, levanta el brazo izquierdo"...,-aclara. Se rié... se ha dado cuenta de mi susto ante la primera parte de la frase. Un par de pinzas en los labios de mi coño... qué delicia... se da cuenta... "esto te gusta eh..."
La cera derretida sobre mis riñones... un respingo... dolor? sí, pero no tanto como sorpresa o placer... cera sobre mi culo, de nuevo las zona lumbar...
sufrimiento? sí, porque ha parado y no puedo suplicar que siga derramando la cera en mi piel, con la mordaza colocada en mi boca. Noto la punta del consolador en la entrada de mi coño. "Te gusta que te follen a cuatro patas, verdad?".
Ordena que me tumbe boca arriba, las manos en la nuca. Obedezco. Abre mis piernas y las levanta, dejando las plantas de los pies hacia arriba. Los golpea con la fusta y mantengo la posición, aguanto el castigo que infringe sin quejarme, sin moverme.
Comenta que soy un bello espectáculo, que ojalá se le hubiese ocurrido traer algún espectador... un pálpito en mi coño ante esa posibilidad... soy una zorra.
Me acaricia de nuevo, con sus dedos y con el consolador, que mete dentro de mí para dejarlo ahí, sujeto por la cuerda que aún taladra mi sexo, una cuerda fina, blanca, que esta empapada de mí.
Me quita la mordaza. Bajo las piernas hasta apoyar las plantas de los pies en el suelo. Quiere que me abra al máximo. Lo hago.
Golpetea con la fusta mi sexo, mi pubis, mi clítoris... suave pero firme... creo que me volverá loca si sigue así... me ordena abrir la boca y sacar la lengua. Espero la fusta de nuevo pero no es así. Es algo... mayor, más rígido, con un extraño sabor... es la suela de su bota. Me siento humillada, sucia. Pero lo admito, me excita.

Deseo que esté satisfecho, no he rehusado lamer la suela... me masturba con el consolador, despacio, profundo, mientras su otra mano juguetea con el clitoris... ahora me ordena que yo misma estire de las pinzas de los pezones hasta mi limite... lo hago, estiro y estiro hasta que no puedo más, siento que la piel va a romperse, pero no duele tanto porque esta llenado mi coño, follándolo con el consolador azul...
quiero correrme.
Lo hago, previamente habiendo obtenido su permiso... me ordena hacerlo en silencio... ufff, que difícil para mí. Pero lo hago, me deshago mientras sigue acariciándome y jugando con el consolador en mi coño y no dejo de tirar de las pinzas, mordiéndo mis labios para no dejar escapar ningun gemido.
Mi respiración se relaja... me acaricia. Acerca el consolador a mi boca y me ordena limpiarlo. Lo hago. Lamo y limpio mis propios jugos. PIdo permiso para soltar las pinzas. Lo tengo. Las quita con cuidado y va al lavabo a mojarse las manos... así, frescas y húmedas, las pasa por mi piel, calmándola... ahora mismo lamería sus pies, agradecida.
Me hace incorporarme y me libera del bondage. Comenta sus dudas en alto:"¿ahora debería meterte en la ducha y hacer que te meases encima o, por el contrario, mearte yo?"...
como mi respuesta,no sé si esperada o no, es que no tengo ganas de mear, decide hacerlo él.
Sin quitarme el pañuelo de los ojos, me guía protector hasta la ducha, donde me dice me siente o permanezca de pie, como prefiera. Me coloco en cuclillas... y no tardo en sentir el caliente orín en mis muslos...me dice que ira subiendo hasta que yo le pida parar... lo hace cuando llega a la altura de mis pechos, sin que yo tenga que decirle nada... me hace darme la vuelta... termina y me lava con cuidado. Le pregunto si me estoy portando bien. Dice que sí.
Salimos del baño y me conduce de nuevo hasta un punto de la habitación. Tiene que irse. Me indica que me coloque en posición de espera (como cuando estás de rodillas en un tatami, con las piernas algo separadas, un pie sobre el otro, las manos sobre los muslos, hacia arriba las palmas). Coloca mi teléfono móvil en mi mano. Me dice que permanezca asi hasta que me llame para darme permiso para moverme.
Estoy sorprendida y sigo excitada. Se mueve a mi alrededor un rato, hablándome. Me halaga por cómo mantengo la posición, quieta, erguida.
Se despide. Sale y cierra la puerta.
Pasan los minutos y quedo quieta, esperando, escuchando los ruidos de los otros vecinos. Cuando suena el teléfono, contesto sin quitarme la venda de los ojos... tengo permiso para levantarme.
Quedamos en un apartamento por horas, él no tenía mucho tiempo. Me había dado unas indicaciones que, seguí para agradarle y por puro morbo... me rasure completamente y escribí la palabra de seguridad en mi pubis "basta"... si la pronunciaba, debía parar de inmediato. Confiaba en no tener que usarla.
Como había indicado, le espere de rodillas, desnuda completamente, con los "accesorios" para una sesión colocados a mi lado, junto a mi cuerpo los más fáciles y más alejados los más difíciles para mí... el orden fue este, de cerca a lejos: cuerda, muñequeras, consolador (no quise dejarlo en primer lugar, pero desde luego es mi preferido), mordaza, pinzas, cera, fusta. En mis manos, que estaban situadas a la espalda, un pañuelo para taparme los ojos.
Dejé la puerta sin cerrar y entró a los pocos minutos de haberle mandado un sms diciéndole dónde estaba. La cabeza alta, la mirada al suelo, vi su pantalón claro, sus botas (siempre va en moto) y le escuché cerrar la puerta tras de sí y dejar sus cosas en el sofá de cuero que había junto a la puerta. Yo estaba nerviosa.
Un "buenas tardes perrita" me encendió. Paseó a mi alrededor, observándome. Yo estaba cada vez más excitada, más nerviosa, deseosa de haber dado una buena primera impresión.
Comentó que le gustaba la colocación y el repertorio de "accesorios de perrita"... y tomó el pañuelo en las manos, preguntando "¿y esto?" que no hacía falta en realidad ya que estaba todo hablado previamente... "por si quieres taparme los ojos" le dije. Lo tomó y lo hizo.
Me deshizo de mi sentido de la vista y permanecí quieta, de rodillas, con las manos a la espalda hasta que me indicó que cambiase mi posición a cuatro patas. Obedecí de inmediato, sé que a él no le gustan las vacilaciones. Colocándose detrás de mí hizo que abriese más las piernas y acaricio mi grupa, mi sexo húmedo. Me daba vergüenza que me descubriese excitada y esperaba un comentario sobre eso, pero no lo hizo.
Me ordenó caminar despacio hacia delante hasta que me dijese que parase. Lo hice, lo más despacio y elegantemente que pude, hasta encontrarme con sus botas y entonces me ordenó parar e incorporarme. Entonces vió escrita sobre mi pubis rasurado "BASTA", la palabra de seguridad.
Quedé frente a él, con las manos a la espalda de nuevo. Me susurraba cosas al oído, me llamaba "perrita", "pequeña marta" y comenzó a atar mis pechos... sus nudos no eran al azar, por lo que sé, gusta del bondage y se notaba en su hacer, sobre todo en las lazadas de la espalda... cuando pasaba la cuerda por mi nuca, mis manos sujetaron mi pelo en lo alto de la cabeza para facilitar su labor... le gustó el detalle y me dijo que mantuviese la posición... ató mis pechos y, pasó la cuerda por mi sexo y mi culo, hundiéndola en la carne. Una pinza se clavó en cada pezón... y sus manos acariciándome... dolía, pero era ese dolor tan especial, mezclado con la excitación, ese dolor confuso que se transforma en oleadas de sensaciones placenteras... palmeó suavemente mis pechos, en los lados y con el movimiento las pinzas se clavaban en mi carne... "¿duele?", -me preguntó. El mismo contestaba a esas preguntas: "sí, te duele pero te gusta"...
Me ordenó volver a colocarme a cuatro patas... lo hice, notando como la cuerda tiraba clavándose en mi sexo... me gustaba... dejando los brazos separados, los pechos colgando atados y pinzados los pezones, las piernas abiertas sentí la fusta, suave en mi culo.
Azotaba con cuidado, pero de manera firme. Me ordenaba abrir la boca y sacar la lengua bien fuera, para mojar la lengueta de la fusta en ella. Después, cambió a algo con lo que el golpe era más amplio. No ví que era, pero sentía como si fuese una palmeta bastante ancha y gruesa, una zapatilla o algo así... daba igual, me gustaba mucho y mi coño me delataba cuando lo acariciaba... fustazos en la planta de mi pies. MI culo, mis muslos.
Colocó otras pinzas en la piel de mi pechos, dos en cada uno... dulce mordedura... recuerdos, sensaciones de antaño... y de repente, la mordaza en mi boca... sus palabras "ahora no habrá palabra de seguridad" producen un momento de miedo... "si tienes que parar, levanta el brazo izquierdo"...,-aclara. Se rié... se ha dado cuenta de mi susto ante la primera parte de la frase. Un par de pinzas en los labios de mi coño... qué delicia... se da cuenta... "esto te gusta eh..."
La cera derretida sobre mis riñones... un respingo... dolor? sí, pero no tanto como sorpresa o placer... cera sobre mi culo, de nuevo las zona lumbar...
sufrimiento? sí, porque ha parado y no puedo suplicar que siga derramando la cera en mi piel, con la mordaza colocada en mi boca. Noto la punta del consolador en la entrada de mi coño. "Te gusta que te follen a cuatro patas, verdad?".
Ordena que me tumbe boca arriba, las manos en la nuca. Obedezco. Abre mis piernas y las levanta, dejando las plantas de los pies hacia arriba. Los golpea con la fusta y mantengo la posición, aguanto el castigo que infringe sin quejarme, sin moverme.
Comenta que soy un bello espectáculo, que ojalá se le hubiese ocurrido traer algún espectador... un pálpito en mi coño ante esa posibilidad... soy una zorra.
Me acaricia de nuevo, con sus dedos y con el consolador, que mete dentro de mí para dejarlo ahí, sujeto por la cuerda que aún taladra mi sexo, una cuerda fina, blanca, que esta empapada de mí.
Me quita la mordaza. Bajo las piernas hasta apoyar las plantas de los pies en el suelo. Quiere que me abra al máximo. Lo hago.
Golpetea con la fusta mi sexo, mi pubis, mi clítoris... suave pero firme... creo que me volverá loca si sigue así... me ordena abrir la boca y sacar la lengua. Espero la fusta de nuevo pero no es así. Es algo... mayor, más rígido, con un extraño sabor... es la suela de su bota. Me siento humillada, sucia. Pero lo admito, me excita.

Deseo que esté satisfecho, no he rehusado lamer la suela... me masturba con el consolador, despacio, profundo, mientras su otra mano juguetea con el clitoris... ahora me ordena que yo misma estire de las pinzas de los pezones hasta mi limite... lo hago, estiro y estiro hasta que no puedo más, siento que la piel va a romperse, pero no duele tanto porque esta llenado mi coño, follándolo con el consolador azul...
quiero correrme.
Lo hago, previamente habiendo obtenido su permiso... me ordena hacerlo en silencio... ufff, que difícil para mí. Pero lo hago, me deshago mientras sigue acariciándome y jugando con el consolador en mi coño y no dejo de tirar de las pinzas, mordiéndo mis labios para no dejar escapar ningun gemido.
Mi respiración se relaja... me acaricia. Acerca el consolador a mi boca y me ordena limpiarlo. Lo hago. Lamo y limpio mis propios jugos. PIdo permiso para soltar las pinzas. Lo tengo. Las quita con cuidado y va al lavabo a mojarse las manos... así, frescas y húmedas, las pasa por mi piel, calmándola... ahora mismo lamería sus pies, agradecida.
Me hace incorporarme y me libera del bondage. Comenta sus dudas en alto:"¿ahora debería meterte en la ducha y hacer que te meases encima o, por el contrario, mearte yo?"...
como mi respuesta,no sé si esperada o no, es que no tengo ganas de mear, decide hacerlo él.
Sin quitarme el pañuelo de los ojos, me guía protector hasta la ducha, donde me dice me siente o permanezca de pie, como prefiera. Me coloco en cuclillas... y no tardo en sentir el caliente orín en mis muslos...me dice que ira subiendo hasta que yo le pida parar... lo hace cuando llega a la altura de mis pechos, sin que yo tenga que decirle nada... me hace darme la vuelta... termina y me lava con cuidado. Le pregunto si me estoy portando bien. Dice que sí.
Salimos del baño y me conduce de nuevo hasta un punto de la habitación. Tiene que irse. Me indica que me coloque en posición de espera (como cuando estás de rodillas en un tatami, con las piernas algo separadas, un pie sobre el otro, las manos sobre los muslos, hacia arriba las palmas). Coloca mi teléfono móvil en mi mano. Me dice que permanezca asi hasta que me llame para darme permiso para moverme.
Estoy sorprendida y sigo excitada. Se mueve a mi alrededor un rato, hablándome. Me halaga por cómo mantengo la posición, quieta, erguida.
Se despide. Sale y cierra la puerta.
Pasan los minutos y quedo quieta, esperando, escuchando los ruidos de los otros vecinos. Cuando suena el teléfono, contesto sin quitarme la venda de los ojos... tengo permiso para levantarme.
Fondona y femenina (nota escrita el 27-3-05 en otro blog...)
Las cosas claras y por su nombre: Sí, yo estoy gorda. En el anuncio ese de Dove que te dan "a elegir", cuando lo veo, siempre digo lo mismo "Fondona y Femenina", nada de escoger, se puede ser las dos cosas a la vez, yo lo soy.
A mi no me molesta reconocer que estoy gorda, pues no, es una realidad con la que vivo día a día, desde niña y no creo que sea nada malo mientras no te afecte a la salud.
Lo que me fastidia es que se use el término "gorda" de manera despectiva, que es como se usa realmente, como si por serlo, fuesemos "personas de tercera", fuesemos desechos de esta sociedad, que es como me hacen sentir muchas veces. Como si la grasa o la celulitis nos hubiese anulado el cerebro vamos...
Es duro estar en una parada de autobús, esperando y que pase alguien en el coche y te grite un "GOOOOOOORDAAAAAA" al pasar delante de tí. Imagináos la vergüenza (propia y ajena) que se siente en ese momento. Te dan ganas de morirte. O pasar por delante de alguien y que sin venir a cuenta, suelte lo mismo: "GORDA!!!", o "VACA", "FOCA", "BALLENA", "SEBOSA"... (los apelativos son miles). O estar en una cafetería, y escuchar a los de al lado (normalmente son mujeres), diciéndo "pues Fulanita está más gorda que ésta", "no no, yo creo que no, que ahora ha perdido peso", "pues con lo mona que es es una pena que esté tan gorda"....
O entrar a una tienda y que te digan, a los 2 minutos de haber entrado y sin haber pedido nada: "perdona, es que tu talla no la trabajamos"... o soportar a un jefe o compañer@s de "insulto fácil", que no tienen otra cosa con la que "desacreditarte" más que al físico y escuchar cosas como: "gorda inútil" y otras lindezas.
Vamos, que no es fácil vivir el día a día en una sociedad tan sumamente corta de miras con los kilos de más. Y cansarte de escuchar: "haz dieta", "haz deporte", "haz tal...", "no hagas cual"...
Humanidad escúchame de una puñetera vez: yo hacía deporte, yo estoy a dieta crónica... y siempre fui gorda. Nací gorda y gorda me muero, COÑO.
Quiero aceptarme a mí misma. Quiero que mi autoestima no dependa de mis kilos de más. En realidad, creo que si estuviese delgada, mis complejos serían otros, seguramente. Cuando estaba más delgada (pero igualmente, era la gorda del grupo, de la clase, del bloque, etc), antes de las depres, del cambio de metabolismo, etc, etc, etc, también estaba acomplejada por el físico y sobre todo porque no tenía pecho (una 80-85B)... ahora que tengo una 105C estoy feliz en ese sentido, algo es algo, jeje.
Y quiero que el resto me acepte también, tal y como soy, físicamente. Es fácil y bonito decir: "la que se tiene que aceptar eres tú"... sí, así es, pero vivo en una sociedad y esos días en los que yo me veo estupenda, siempre hay cosas y personas que te recuerdan que "te sales de la norma".
Soy consciente de que he sido rechazada como candidata en puestos de trabajo por mi físico y sé que mucha gente no se da la oportunidad de conocerme porque mi físico, sin más, no entra en sus cánones de belleza (sinceramente, éstos últimos no me interesan una mierda, con esa actitud).
Sé que estoy perdiendome muchas cosas cuando tengo mis épocas "raras" y me da por no salir por miedo a que me miren, se rían de mí... cuando alguien que me conoce por aquí quiere conocerme en persona y yo voy dando largas... porque me da miedo que me vea y sentirme rechazada... ¿parece increible? Pues es mi día a día, mi lucha interna y casi nunca gano...
Menos mal que cuando lo hago, cuando salgo de mi caparazón, de mi refugio, suelo encontrarme con gente que no se guía por estúpidos recelos sobre el físico (yo, lo prometo, no lo hago) y sí lo hace por lo que siente de verdad y entonces tienen la suerte (toma modestia!!!!) de conocerme... tan mal no estaré cuando puedo contar todo lo que cuento, entre otras cosas, no?...
¡qué coño!, soy una GRAN MUJER -no se ve en mis fotos????-, SEXY, MORBOSA Y SENSUAL, DIVERTIDA, MUY INTELIGENTE Y BUENA PERSONA.
Y al que no le guste, que no mire. DIGOOOOO!!!
A mi no me molesta reconocer que estoy gorda, pues no, es una realidad con la que vivo día a día, desde niña y no creo que sea nada malo mientras no te afecte a la salud.
Lo que me fastidia es que se use el término "gorda" de manera despectiva, que es como se usa realmente, como si por serlo, fuesemos "personas de tercera", fuesemos desechos de esta sociedad, que es como me hacen sentir muchas veces. Como si la grasa o la celulitis nos hubiese anulado el cerebro vamos...
Es duro estar en una parada de autobús, esperando y que pase alguien en el coche y te grite un "GOOOOOOORDAAAAAA" al pasar delante de tí. Imagináos la vergüenza (propia y ajena) que se siente en ese momento. Te dan ganas de morirte. O pasar por delante de alguien y que sin venir a cuenta, suelte lo mismo: "GORDA!!!", o "VACA", "FOCA", "BALLENA", "SEBOSA"... (los apelativos son miles). O estar en una cafetería, y escuchar a los de al lado (normalmente son mujeres), diciéndo "pues Fulanita está más gorda que ésta", "no no, yo creo que no, que ahora ha perdido peso", "pues con lo mona que es es una pena que esté tan gorda"....
O entrar a una tienda y que te digan, a los 2 minutos de haber entrado y sin haber pedido nada: "perdona, es que tu talla no la trabajamos"... o soportar a un jefe o compañer@s de "insulto fácil", que no tienen otra cosa con la que "desacreditarte" más que al físico y escuchar cosas como: "gorda inútil" y otras lindezas.
Vamos, que no es fácil vivir el día a día en una sociedad tan sumamente corta de miras con los kilos de más. Y cansarte de escuchar: "haz dieta", "haz deporte", "haz tal...", "no hagas cual"...
Humanidad escúchame de una puñetera vez: yo hacía deporte, yo estoy a dieta crónica... y siempre fui gorda. Nací gorda y gorda me muero, COÑO.
Quiero aceptarme a mí misma. Quiero que mi autoestima no dependa de mis kilos de más. En realidad, creo que si estuviese delgada, mis complejos serían otros, seguramente. Cuando estaba más delgada (pero igualmente, era la gorda del grupo, de la clase, del bloque, etc), antes de las depres, del cambio de metabolismo, etc, etc, etc, también estaba acomplejada por el físico y sobre todo porque no tenía pecho (una 80-85B)... ahora que tengo una 105C estoy feliz en ese sentido, algo es algo, jeje.
Y quiero que el resto me acepte también, tal y como soy, físicamente. Es fácil y bonito decir: "la que se tiene que aceptar eres tú"... sí, así es, pero vivo en una sociedad y esos días en los que yo me veo estupenda, siempre hay cosas y personas que te recuerdan que "te sales de la norma".
Soy consciente de que he sido rechazada como candidata en puestos de trabajo por mi físico y sé que mucha gente no se da la oportunidad de conocerme porque mi físico, sin más, no entra en sus cánones de belleza (sinceramente, éstos últimos no me interesan una mierda, con esa actitud).
Sé que estoy perdiendome muchas cosas cuando tengo mis épocas "raras" y me da por no salir por miedo a que me miren, se rían de mí... cuando alguien que me conoce por aquí quiere conocerme en persona y yo voy dando largas... porque me da miedo que me vea y sentirme rechazada... ¿parece increible? Pues es mi día a día, mi lucha interna y casi nunca gano...Menos mal que cuando lo hago, cuando salgo de mi caparazón, de mi refugio, suelo encontrarme con gente que no se guía por estúpidos recelos sobre el físico (yo, lo prometo, no lo hago) y sí lo hace por lo que siente de verdad y entonces tienen la suerte (toma modestia!!!!) de conocerme... tan mal no estaré cuando puedo contar todo lo que cuento, entre otras cosas, no?...
¡qué coño!, soy una GRAN MUJER -no se ve en mis fotos????-, SEXY, MORBOSA Y SENSUAL, DIVERTIDA, MUY INTELIGENTE Y BUENA PERSONA.
Y al que no le guste, que no mire. DIGOOOOO!!!
El correo se calienta... pero no quema.
From: "_G">
To: sirena
Subject: Cita.
Date: Mon, 07 Aug 2006 21:48:48 +0000
hi bicho!
te ofrezco una burrada pero es morbosa y me apetece, el sábado noche trabajo, salgo a las 7 y nada me apetece más que comprar churros y llevarte mi porra, echarme a tu lado y hacerte todo lo q me de la gana...q te parece? te apetece joder por la mañanita? la putada es q yo estare toda la nooooooooooche pensándolo...
ya me diras peke
From: "sirena>
To: G
Subject: RE: Cita
Date: Tue, 08 Aug 2006 23:29:05 +0200
Te espero de inocente señorita sorprendida por una visita a esas horas y que se dejará hacer cositas?
De zorra ninfomana loca por sentir...?
Rosa, negro, blanco, nada...?
From: "_G">
To: sirena
Subject: RE: Cita
Date: Wed, 09 Aug 2006 23:22:50 +0000
me paso el dia con la polla dura...no, no me ayudas...parezco un viejo verde...mmmmmmm no me ayudas jejeje
me encanta.... vistete muy puta
From: "sirena>
To: G
Subject: RE: Cita
Date: Wed, 10 Aug 2006 22:45:11 +0200
Todo el día empalmado... y yo todo el día mojada... en celo... y agosto, como siempre, tan asqueroso, todo el mundo fuera de Madrid... al final me tiraré al primero que me lo proponga... jajajajaja.
Espero que cojas los churritos en la churrería que hay cerca de mi casa... están de vicio ahí.
Chocolate o hago café en casa? Aunque tu porra no la mojarás en chocolate precisamente...
sino en mí y te aseguro que saldrá empapada...
contribuirás a ello, a mojarme mas?
No necesito disfrazarme de puta para serlo, eso lo sabes... o te hace falta que me ponga lencería sexy para excitarte conmigo??? uy uy uy...
A lo mejor te sorprendo... te dejarás hacer bichito?. Prometo ser muy guarra si tú prometes hacer que me corra intensamente... llevo una temporadita que no llego a tener esa serie de orgasmos que me caracteriza... habrá que esforzarse un poquito más... con mi ex no llegué a correrme, tendrás que arreglarme eso.. no?
Cómo me tratarás? Dulce o severo? He sido mala y merezco sufrir o soy una niña buena a la que premiarás?... te dejo pincitas, la fusta y una cuerda para que me ates a mano o sólo usarás tus manos para acariciarme?
un lametón... y unas totitos para que te acuerdes de mi cuerpo...
De: _G>
Enviado el: Friday, August 11, 2006 9:05:22 PM
Para: sirena
Asunto: fotos
pero q guarra eres!!!!!!!!!!!!! mmmmmmmmmmmmmmm y lo mucho q me gusta a mí joder!!!
he visto las fotos y algunas son la ostia...es una pena q no pueda ver estas cosas mientras me mamas o te follo como la puta q eres
me apetece atarte y azotarte con ganas.....dime que sí anda....mmmmmmmmmmmmmm
besos cabrona
To: sirena
Subject: Cita.
Date: Mon, 07 Aug 2006 21:48:48 +0000
hi bicho!
te ofrezco una burrada pero es morbosa y me apetece, el sábado noche trabajo, salgo a las 7 y nada me apetece más que comprar churros y llevarte mi porra, echarme a tu lado y hacerte todo lo q me de la gana...q te parece? te apetece joder por la mañanita? la putada es q yo estare toda la nooooooooooche pensándolo...
ya me diras peke
From: "sirena>
To: G
Subject: RE: Cita
Date: Tue, 08 Aug 2006 23:29:05 +0200
Te espero de inocente señorita sorprendida por una visita a esas horas y que se dejará hacer cositas?
De zorra ninfomana loca por sentir...?
Rosa, negro, blanco, nada...?
From: "_G">
To: sirena
Subject: RE: Cita
Date: Wed, 09 Aug 2006 23:22:50 +0000
me paso el dia con la polla dura...no, no me ayudas...parezco un viejo verde...mmmmmmm no me ayudas jejeje
me encanta.... vistete muy puta
From: "sirena>To: G
Subject: RE: Cita
Date: Wed, 10 Aug 2006 22:45:11 +0200
Todo el día empalmado... y yo todo el día mojada... en celo... y agosto, como siempre, tan asqueroso, todo el mundo fuera de Madrid... al final me tiraré al primero que me lo proponga... jajajajaja.
Espero que cojas los churritos en la churrería que hay cerca de mi casa... están de vicio ahí.
Chocolate o hago café en casa? Aunque tu porra no la mojarás en chocolate precisamente...
sino en mí y te aseguro que saldrá empapada...
contribuirás a ello, a mojarme mas?
No necesito disfrazarme de puta para serlo, eso lo sabes... o te hace falta que me ponga lencería sexy para excitarte conmigo??? uy uy uy...
A lo mejor te sorprendo... te dejarás hacer bichito?. Prometo ser muy guarra si tú prometes hacer que me corra intensamente... llevo una temporadita que no llego a tener esa serie de orgasmos que me caracteriza... habrá que esforzarse un poquito más... con mi ex no llegué a correrme, tendrás que arreglarme eso.. no?
Cómo me tratarás? Dulce o severo? He sido mala y merezco sufrir o soy una niña buena a la que premiarás?... te dejo pincitas, la fusta y una cuerda para que me ates a mano o sólo usarás tus manos para acariciarme?
un lametón... y unas totitos para que te acuerdes de mi cuerpo...
De: _G>
Enviado el: Friday, August 11, 2006 9:05:22 PM
Para: sirena
Asunto: fotos
pero q guarra eres!!!!!!!!!!!!! mmmmmmmmmmmmmmm y lo mucho q me gusta a mí joder!!!
he visto las fotos y algunas son la ostia...es una pena q no pueda ver estas cosas mientras me mamas o te follo como la puta q eres
me apetece atarte y azotarte con ganas.....dime que sí anda....mmmmmmmmmmmmmm
besos cabrona
Hazme callar
¿Quieres?


Frase del día

El: "Podríamos quedar para ir al cine, tomar un cafe... ¿no?"
Ella. "¿Para qué...?"
Él: "¿Sólo me quieres para follar?
Ella: (silencio...)
Él: "joder, eres como un tío..."
El cuarto oscuro
Me recogió en el coche y en cuanto subí, metió su mano bajo mi falda, mientras me abrochaba el cinturón, comprobando si llevaba bragas o no.
-"Hoy sí llevas",-dijo, besándome.
Pensé que querría que me las quitase pero no, no dijo nada, arrancó y salimos hacia la carretera. En el primer semáforo en rojo paramos junto a un camión. Me subió la falda hasta dejar la liga de las medias al descubierto y el conductor pudo verlo, sonriéndose. De camino, charlando animados, me metía mano por debajo de la falda de vez en cuando, y yo le dejaba hacer.
Cuando llegamos a nuestro destino de esa noche. No era la primera vez que acudí a un local liberal, pero como hacía tantos años y sólo había ido 2 ó 3 veces, me sentía novata y algo nerviosa. Y él estaba encantado con esa situación.
Entramos. Nos recibió una rubia altísima y estupenda con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque habíamos pensado que no habría gente ya que la fecha coincidía con salida de vacaciones, nos encontramos con bastante gente ya en la barra. En las mesas, repartidas por toda la sala, había sentadas parejas charlando y tomando una copa. Les imitamos. Bebí a sorbos mi Absolut con naranja mientras él me acariciaba y me contaba cosas del lugar. Una cortina cubriendo el hueco de la puerta, al fondo de la sala, por donde entraba y salía gente de vez en cuando, me hizo pensar que aquel era el cuarto oscuro... y acerté.
-“Vamos, entremos”...,-me dijo.
-“No, no, aún no”...,-dije nerviosa,- “déjame que termine la copa”.
Él refunfuñando, aceptó. Yo continué jugueteando con él, haciéndome la estrecha en algunos momentos, como si me diese vergüenza que me vieran dejándome meter mano. Le encantaba el juego. Al final, me cogió de la mano y me llevó hasta allí. Corrió la cortina y entró, sin soltarme la mano. Estaba oscuro, pero al abrir la cortina pude ver que había bastante más gente de la que había imaginado. Así, en un rápido vistazo, en el rincón de frente a la puerta había un grupito que creí distinguir eran 2 parejas y en la otra esquina, una pareja follando. El resto no me dio tiempo a verlo, aunque cada vez que entraba o salí alguien la luz dejaba ver instantes de las escenas que allí se vivían.
Me apoyó contra la pared y me besó, lamió mi cuello, apretó mis pechos por encima de la tela, metió la mano por debajo de la falda subiéndomela y deslizando los dedos entre mis bragas para empezar a acariciar mi sexo ya húmedo. Mientras, escuchaba los gemidos en general, las palabras obscenas a mí alrededor y las que me dirigía mi amante mientras me tocaba, calentándome, haciéndome sentir bien en aquel lugar hasta entonces fantasía para mí y no tardé en “meterme en situación”, apoyada contra la pared, deslizándome hacia abajo hasta quedarme en cuclillas con las piernas abiertas, a la altura de su entrepierna, la falda subida, mostrando las medias, el liguero, mis bragas de raso negro.
Ahí permanecí mirándole, provocándole, sin moverme, sin tocarle, hasta que desabrocho los botones de la bragueta y se sacó la polla, ya bastante consistente y la ofreció a mi boca, y acepté gustosa tomándola entre mis manos, acariciándola con fuerza desde el primer momento, como a él le gusta, y abriendo mi boca para recibirle en ella. No tardó en gemir, tan escandaloso como es siempre, característica que me gusta en un hombre, que demuestre que siente sin complejos y mis labios continuaron apretando, la lengua jugueteando.
Pocos minutos después, me hizo levantarme y dándome la vuelta me colocó contra la pared, levantándome la falda y bajándome las bragas hasta las rodillas. Iba a follarme y yo encantada, la situación era muy morbosa y aunque no creía que nadie nos estuviese mirando, ya que cada uno estábamos a lo nuestro, no tardé en darme cuenta de que me equivocaba.
Continuaban las embestidas de mi amigo, sus manos agarrando mis caderas como le gusta, deslizándose hacia arriba en un momento, pegando su cuerpo al mío para sacar mis pechos del sujetador y la camiseta, por encima de la tela, cuando noté una tercera mano en mi cuerpo... dude una fracción de segundo y entonces en esa postura, vi la polla de otro tío a mi lado, cerca de mi cara y mi amigo “invitándome” a tomarla...
-“Vamos, demuéstrale lo que sabes hacer...”,-me alentó.
Y lo hice. Cogí aquella polla desconocida con la mano, ni miré la cara de aquel hombre y empecé con a masajearla, acariciarla, moverla rítmicamente arriba y abajo, apretándola y la lleve a mi boca... sus gemidos, sus frases sobre lo bien que lo hacía no tardaron en llegar. Me excitaba, mi ego (y mi clítoris) crecía por momentos... escuchaba mis propios gemidos, ahogados en algunos momentos por la polla en mi boca y me excitaba imaginándome observada por el resto.
No me suponía que escuchar frases de esas que sólo pensabas que escucharías en una película porno me pondría tan cachonda...
yo era simplemente, en esos momentos, un cuerpo al que follarse y con el que disfrutar, no había nada más, daba igual, algo totalmente impersonal, carente de sentimientos, una situación casi humillante, sexo puro y duro, sólo buscando placer...
–“¿A que lo hace bien?. Es la mejor con la que he estado...”,-decía mi amigo, que seguía follándome, cada vez más duro, más excitado. Yo sabía que la situación le apetecía pero creo que no imaginábamos ninguno de los dos que sería tan excitante.
-“Buenísimo...”,-respondía el otro como podía entre gemidos, acariciándome suavemente la espalda, la cara, los pechos... –“Preciosa, qué bonita eres...”,-me decía él y me daba una risa que tenía que contener.
Y entonces, otras manos en mi espalda, otra polla al otro lado de mi cara... y la cogí con la otra mano. Era bastante grande, y comencé a masturbarle mientras seguía con la otra en la boca. Mi amigo dejó de follarme y me incorporé un momento para deshacerme de las bragas, ayudada por mi amigo y los dos desconocidos, metiéndolas en el bolsillo de su camisa, volviendo a ponerme en cuclillas al momento, y me vi entre los dos, intercambiando mi boca de sitio hasta que uno de ellos, el primero que se había acercado, se empezó a tocar él mismo, deprisa, hasta correrse.
En ese momento, ya estaba ocupada con la siguiente y mi amigo volvía a agarrarme por las caderas para follarme y escuchaba a aquel tipo decirme toda clase de obscenidades, comentando con mi amigo lo magníficas que le parecían mis caderas, acariciándolas, mis pechos y dejándose hacer por mi boca y mis manos y agacharse hasta mi oído y susurrarme que iba a follarme hasta que gritara cuando acabase mi amigo, lo que me ponía más caliente todavía y me olvidase del todo de donde estaba, del resto... en ese momento estaba chorreando.
Mi amigo se corrió encima de mi trasero, me limpió con un pañuelo y me hizo incorporarme, agarrándome por detrás, como para no dejarme escapar, alejándome un poco del otro hombre.
-“Al final vas a hacer que me ponga celoso...”,-me susurró. -“Menos mal que eras tímida... si te dejo un poco más, te los tiras a todos”.
Reí. Yo misma estaba sorprendida de cómo me había “liberado” de mi vergüenza y mis recelos. Me coloqué la ropa y salimos de allí de la mano, a tomar la segunda copa.
Tras una visita a la zona del jacuzzi donde mi amigo y yo nos hartamos de follarnos, tocarnos y tras mantener un intercambio con otra pareja mayor que nosotros, no digno de extenderme más, nos vestimos y volvimos a subir, a las 5 de la mañana ya, a la zona de la barra y las mesitas. Estaba prácticamente vacía. Y con la tercera copa en la mesa, quiso que volviésemos a entrar al cuarto oscuro. Acepté. No había nadie. Y se sentó, ofreciéndome de nuevo su sexo de nuevo excitado. Me senté en un taburete frente a él, entre sus piernas y volví a lamer su polla... mientras lo hacía, una pareja entró y se colocó junto a nosotros. Minutos después me encontré de nuevo con la polla de un desconocido entre mis manos.
Mientras masturbaba al hombre con mi mano y la boca y con la otra lo hacía a mi amigo, la mujer, rubia, a la que ya había visto pasar antes, vestida con una minifalda minúscula en la zona del jacuzzi, se apoyaba contra él, a su espalda, mirando y acariciándole, deslizando su mano hasta mi en algunos momentos, suave, despacio, acariciándome unos instantes y volvió a su chico.
No sé en qué momento me levanté y me acerqué a ella, olvidándome de mi amigo y el otro hombre y la agarré por la cintura, acercándola contra mí, y ella se dejó hacer. Pegados nuestros cuerpos nos miramos y nos besamos, ignorándoles a ellos.
Mi mano se deslizó hasta su culo y ella hizo lo mismo. Ellos nos miraban mientras seguían masturbándose. Baje mis labios por su cuello y llegué al escote de su camiseta. Debajo no llevaba sujetador... eso lo descubrí cuando se la bajé para acariciar con mis labios su pequeño pecho, lamiendo el pezón duro y tieso que me presentaba delante... gemía, muy fuerte, fruto de mis caricias. Mientras, su chico me acariciaba y mi amigo la besó en la boca. Estaba sorprendida, lo que desde luego no entraba en mis planes esa noche era liarme con una mujer.
Nos dejamos y volvimos cada uno con nuestra pareja. Y follamos por última vez, esa noche.
-"Hoy sí llevas",-dijo, besándome.
Pensé que querría que me las quitase pero no, no dijo nada, arrancó y salimos hacia la carretera. En el primer semáforo en rojo paramos junto a un camión. Me subió la falda hasta dejar la liga de las medias al descubierto y el conductor pudo verlo, sonriéndose. De camino, charlando animados, me metía mano por debajo de la falda de vez en cuando, y yo le dejaba hacer.
Cuando llegamos a nuestro destino de esa noche. No era la primera vez que acudí a un local liberal, pero como hacía tantos años y sólo había ido 2 ó 3 veces, me sentía novata y algo nerviosa. Y él estaba encantado con esa situación.
Entramos. Nos recibió una rubia altísima y estupenda con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque habíamos pensado que no habría gente ya que la fecha coincidía con salida de vacaciones, nos encontramos con bastante gente ya en la barra. En las mesas, repartidas por toda la sala, había sentadas parejas charlando y tomando una copa. Les imitamos. Bebí a sorbos mi Absolut con naranja mientras él me acariciaba y me contaba cosas del lugar. Una cortina cubriendo el hueco de la puerta, al fondo de la sala, por donde entraba y salía gente de vez en cuando, me hizo pensar que aquel era el cuarto oscuro... y acerté.
-“Vamos, entremos”...,-me dijo.
-“No, no, aún no”...,-dije nerviosa,- “déjame que termine la copa”.
Él refunfuñando, aceptó. Yo continué jugueteando con él, haciéndome la estrecha en algunos momentos, como si me diese vergüenza que me vieran dejándome meter mano. Le encantaba el juego. Al final, me cogió de la mano y me llevó hasta allí. Corrió la cortina y entró, sin soltarme la mano. Estaba oscuro, pero al abrir la cortina pude ver que había bastante más gente de la que había imaginado. Así, en un rápido vistazo, en el rincón de frente a la puerta había un grupito que creí distinguir eran 2 parejas y en la otra esquina, una pareja follando. El resto no me dio tiempo a verlo, aunque cada vez que entraba o salí alguien la luz dejaba ver instantes de las escenas que allí se vivían.
Me apoyó contra la pared y me besó, lamió mi cuello, apretó mis pechos por encima de la tela, metió la mano por debajo de la falda subiéndomela y deslizando los dedos entre mis bragas para empezar a acariciar mi sexo ya húmedo. Mientras, escuchaba los gemidos en general, las palabras obscenas a mí alrededor y las que me dirigía mi amante mientras me tocaba, calentándome, haciéndome sentir bien en aquel lugar hasta entonces fantasía para mí y no tardé en “meterme en situación”, apoyada contra la pared, deslizándome hacia abajo hasta quedarme en cuclillas con las piernas abiertas, a la altura de su entrepierna, la falda subida, mostrando las medias, el liguero, mis bragas de raso negro.
Ahí permanecí mirándole, provocándole, sin moverme, sin tocarle, hasta que desabrocho los botones de la bragueta y se sacó la polla, ya bastante consistente y la ofreció a mi boca, y acepté gustosa tomándola entre mis manos, acariciándola con fuerza desde el primer momento, como a él le gusta, y abriendo mi boca para recibirle en ella. No tardó en gemir, tan escandaloso como es siempre, característica que me gusta en un hombre, que demuestre que siente sin complejos y mis labios continuaron apretando, la lengua jugueteando.
Pocos minutos después, me hizo levantarme y dándome la vuelta me colocó contra la pared, levantándome la falda y bajándome las bragas hasta las rodillas. Iba a follarme y yo encantada, la situación era muy morbosa y aunque no creía que nadie nos estuviese mirando, ya que cada uno estábamos a lo nuestro, no tardé en darme cuenta de que me equivocaba.
Continuaban las embestidas de mi amigo, sus manos agarrando mis caderas como le gusta, deslizándose hacia arriba en un momento, pegando su cuerpo al mío para sacar mis pechos del sujetador y la camiseta, por encima de la tela, cuando noté una tercera mano en mi cuerpo... dude una fracción de segundo y entonces en esa postura, vi la polla de otro tío a mi lado, cerca de mi cara y mi amigo “invitándome” a tomarla...
-“Vamos, demuéstrale lo que sabes hacer...”,-me alentó.
Y lo hice. Cogí aquella polla desconocida con la mano, ni miré la cara de aquel hombre y empecé con a masajearla, acariciarla, moverla rítmicamente arriba y abajo, apretándola y la lleve a mi boca... sus gemidos, sus frases sobre lo bien que lo hacía no tardaron en llegar. Me excitaba, mi ego (y mi clítoris) crecía por momentos... escuchaba mis propios gemidos, ahogados en algunos momentos por la polla en mi boca y me excitaba imaginándome observada por el resto.
No me suponía que escuchar frases de esas que sólo pensabas que escucharías en una película porno me pondría tan cachonda...
yo era simplemente, en esos momentos, un cuerpo al que follarse y con el que disfrutar, no había nada más, daba igual, algo totalmente impersonal, carente de sentimientos, una situación casi humillante, sexo puro y duro, sólo buscando placer...
–“¿A que lo hace bien?. Es la mejor con la que he estado...”,-decía mi amigo, que seguía follándome, cada vez más duro, más excitado. Yo sabía que la situación le apetecía pero creo que no imaginábamos ninguno de los dos que sería tan excitante.
-“Buenísimo...”,-respondía el otro como podía entre gemidos, acariciándome suavemente la espalda, la cara, los pechos... –“Preciosa, qué bonita eres...”,-me decía él y me daba una risa que tenía que contener.
Y entonces, otras manos en mi espalda, otra polla al otro lado de mi cara... y la cogí con la otra mano. Era bastante grande, y comencé a masturbarle mientras seguía con la otra en la boca. Mi amigo dejó de follarme y me incorporé un momento para deshacerme de las bragas, ayudada por mi amigo y los dos desconocidos, metiéndolas en el bolsillo de su camisa, volviendo a ponerme en cuclillas al momento, y me vi entre los dos, intercambiando mi boca de sitio hasta que uno de ellos, el primero que se había acercado, se empezó a tocar él mismo, deprisa, hasta correrse. En ese momento, ya estaba ocupada con la siguiente y mi amigo volvía a agarrarme por las caderas para follarme y escuchaba a aquel tipo decirme toda clase de obscenidades, comentando con mi amigo lo magníficas que le parecían mis caderas, acariciándolas, mis pechos y dejándose hacer por mi boca y mis manos y agacharse hasta mi oído y susurrarme que iba a follarme hasta que gritara cuando acabase mi amigo, lo que me ponía más caliente todavía y me olvidase del todo de donde estaba, del resto... en ese momento estaba chorreando.
Mi amigo se corrió encima de mi trasero, me limpió con un pañuelo y me hizo incorporarme, agarrándome por detrás, como para no dejarme escapar, alejándome un poco del otro hombre.
-“Al final vas a hacer que me ponga celoso...”,-me susurró. -“Menos mal que eras tímida... si te dejo un poco más, te los tiras a todos”.
Reí. Yo misma estaba sorprendida de cómo me había “liberado” de mi vergüenza y mis recelos. Me coloqué la ropa y salimos de allí de la mano, a tomar la segunda copa.
Tras una visita a la zona del jacuzzi donde mi amigo y yo nos hartamos de follarnos, tocarnos y tras mantener un intercambio con otra pareja mayor que nosotros, no digno de extenderme más, nos vestimos y volvimos a subir, a las 5 de la mañana ya, a la zona de la barra y las mesitas. Estaba prácticamente vacía. Y con la tercera copa en la mesa, quiso que volviésemos a entrar al cuarto oscuro. Acepté. No había nadie. Y se sentó, ofreciéndome de nuevo su sexo de nuevo excitado. Me senté en un taburete frente a él, entre sus piernas y volví a lamer su polla... mientras lo hacía, una pareja entró y se colocó junto a nosotros. Minutos después me encontré de nuevo con la polla de un desconocido entre mis manos.
Mientras masturbaba al hombre con mi mano y la boca y con la otra lo hacía a mi amigo, la mujer, rubia, a la que ya había visto pasar antes, vestida con una minifalda minúscula en la zona del jacuzzi, se apoyaba contra él, a su espalda, mirando y acariciándole, deslizando su mano hasta mi en algunos momentos, suave, despacio, acariciándome unos instantes y volvió a su chico.
No sé en qué momento me levanté y me acerqué a ella, olvidándome de mi amigo y el otro hombre y la agarré por la cintura, acercándola contra mí, y ella se dejó hacer. Pegados nuestros cuerpos nos miramos y nos besamos, ignorándoles a ellos.
Mi mano se deslizó hasta su culo y ella hizo lo mismo. Ellos nos miraban mientras seguían masturbándose. Baje mis labios por su cuello y llegué al escote de su camiseta. Debajo no llevaba sujetador... eso lo descubrí cuando se la bajé para acariciar con mis labios su pequeño pecho, lamiendo el pezón duro y tieso que me presentaba delante... gemía, muy fuerte, fruto de mis caricias. Mientras, su chico me acariciaba y mi amigo la besó en la boca. Estaba sorprendida, lo que desde luego no entraba en mis planes esa noche era liarme con una mujer.
Nos dejamos y volvimos cada uno con nuestra pareja. Y follamos por última vez, esa noche.





