Noche de sábado (3 y final)
Se levantó, dejándola unos instantes tirada en el sofá, abierta y encelada por completo. La observó unos segundos y tendió su mano para que se levantara. Sentía su coño palpitar y cuando se levantó, se abrazó a él, pegando sus cuerpos y notó su excitación a través de la tela, clavándose en su vientre.
-"¿Vas a follarme ya o seguirás volviéndome loca...?",-preguntó, desafiante mientras se deshacía de su blusa dejándola caer al suelo. Su mano buscó la entrepierna, palpando unos momentos su dura polla a través del pantalón. Sonrió y la besó. Intenso, como él sabía hacer, atrapando su lengua entre sus dientes sin dejarla escapar. Los dedos de Marta agarraron con fuerza su sexo, atrapándolo y apretó con fuerza. Entendió que mientras no soltase su lengua, ella no soltaría su presa y soltó.
-"Puta...",-le espetó a la cara obligándola a apartar las manos de su cuerpo para darle entonces una palmada en el culo y entonces se sentó en el sofá, acercándola a él y colocándola entre sus piernas le bajó las bragas hasta las rodillas, volviendo a acariciar su sexo por debajo de la falda que aún llevaba puesta. -"Ahora deberías estar en mis rodillas y ponerte el culo como un tomate, pero seguro que te encantaría y no me da la gana darte ese gustazo..."
Ella soltó una carcajada mientras él le bajaba las bragas hasta los pies, haciendo que se las quitase. Se miraron a los ojos y no supo ni porqué ni cómo entendió lo que quería que hiciese.
Se inclinó hacia delante, dejando caer sus abundantes pechos cubiertos por el sujetador de encaje blanco y desabrochó su pantalón, sacando la polla de su escondite. Dura, brillante, la piel tan tensa que parecía que podía romperse en cualquier momento, acarició aquel tronco de carne con suavidad y firmeza a la vez, moviendo la piel arriba y abajo mientras su boca se acercaba a los labios de él rozándolos levemente con la lengua.
-"Dime lo que quieres ahora Marta",-la susurró.
-"Lo sabes de sobra...",-dijo, algo cortada, intentando colocarse sobre él. La frenó.
-"No. Dilo".
-"Jooooo...",-le negaba su premio,-"Venga, que ya lo sabes...",-se quejó mientras continuaba acariciándole. Se agachó colocándose en cuclillas entre sus piernas y acercó la polla a su boca, dejándole sentir su aliento en ella, sin llegar a tocarla. La dejó hacer.
-"Estoy tan caliente como tú, ya lo ves, pero si no lo dices puede que la noche termine de una manera muy distinta a la que esperas...",-dijo. Le miró furiosa y le ignoró, su lengua lamió el rosado trono. Quería hacer que perdiese el control y que lo olvidara. Le agarró de las coletas tirando de ellas y levantó su cabeza. -"Estoy hablando en serio",-la jugada de Marta no estaba saliendo bien.
Ella claudicó. -"Quiero que me folles-"dijo mirándole a los ojos enfadada y tremendamente excitada a la vez. Se puso en pie, esperando.-"Idiota".
-"Ven aquí anda...",-dijo, quitándose el pantalón. La invitó a sentarse sobre él y lo hizo, despacio, degustando ansiosa la sensación de cómo se abría paso en su interior. Suspiró y apoyó la frente en su hombro. Clavó su polla entera hasta desaparecer dentro de ella y comenzo a moverse así.
Sus manos acariciaban los pechos de ella, sus hombros, sus caderas, su trasero, el pelo de las coletas que tanto le gustaban... sus respiraciones no tardaron en llevar el mismo ritmo. Las caderas de ella se movían cada vez más deprisa, delante y detrás, arriba y abajo... ya no había palabras, sólo gemidos, suspiros y jadeos... sintió que iba a correrse en breve, sus juegos previos habían funcionado a la perfección. Y lo hizo, mirándole a los ojos, teniéndole dentro y las contracciones y espasmos al llegar el orgasmo atraparon su polla dentro de ella y él sonrió, sintiendo su carne aprisionada y abrasada por una intensa oleada de calor que salía de su vientre...
Se abrazó a su cuerpo y continuó moviéndose muy despacio y él acarició su rostro...
-"Tu cara y tu mirada cuando te corres son increíbles..."
-"¿Vas a follarme ya o seguirás volviéndome loca...?",-preguntó, desafiante mientras se deshacía de su blusa dejándola caer al suelo. Su mano buscó la entrepierna, palpando unos momentos su dura polla a través del pantalón. Sonrió y la besó. Intenso, como él sabía hacer, atrapando su lengua entre sus dientes sin dejarla escapar. Los dedos de Marta agarraron con fuerza su sexo, atrapándolo y apretó con fuerza. Entendió que mientras no soltase su lengua, ella no soltaría su presa y soltó.
-"Puta...",-le espetó a la cara obligándola a apartar las manos de su cuerpo para darle entonces una palmada en el culo y entonces se sentó en el sofá, acercándola a él y colocándola entre sus piernas le bajó las bragas hasta las rodillas, volviendo a acariciar su sexo por debajo de la falda que aún llevaba puesta. -"Ahora deberías estar en mis rodillas y ponerte el culo como un tomate, pero seguro que te encantaría y no me da la gana darte ese gustazo..."
Ella soltó una carcajada mientras él le bajaba las bragas hasta los pies, haciendo que se las quitase. Se miraron a los ojos y no supo ni porqué ni cómo entendió lo que quería que hiciese.
Se inclinó hacia delante, dejando caer sus abundantes pechos cubiertos por el sujetador de encaje blanco y desabrochó su pantalón, sacando la polla de su escondite. Dura, brillante, la piel tan tensa que parecía que podía romperse en cualquier momento, acarició aquel tronco de carne con suavidad y firmeza a la vez, moviendo la piel arriba y abajo mientras su boca se acercaba a los labios de él rozándolos levemente con la lengua.
-"Dime lo que quieres ahora Marta",-la susurró.
-"Lo sabes de sobra...",-dijo, algo cortada, intentando colocarse sobre él. La frenó.
-"No. Dilo".
-"Jooooo...",-le negaba su premio,-"Venga, que ya lo sabes...",-se quejó mientras continuaba acariciándole. Se agachó colocándose en cuclillas entre sus piernas y acercó la polla a su boca, dejándole sentir su aliento en ella, sin llegar a tocarla. La dejó hacer.-"Estoy tan caliente como tú, ya lo ves, pero si no lo dices puede que la noche termine de una manera muy distinta a la que esperas...",-dijo. Le miró furiosa y le ignoró, su lengua lamió el rosado trono. Quería hacer que perdiese el control y que lo olvidara. Le agarró de las coletas tirando de ellas y levantó su cabeza. -"Estoy hablando en serio",-la jugada de Marta no estaba saliendo bien.
Ella claudicó. -"Quiero que me folles-"dijo mirándole a los ojos enfadada y tremendamente excitada a la vez. Se puso en pie, esperando.-"Idiota".
-"Ven aquí anda...",-dijo, quitándose el pantalón. La invitó a sentarse sobre él y lo hizo, despacio, degustando ansiosa la sensación de cómo se abría paso en su interior. Suspiró y apoyó la frente en su hombro. Clavó su polla entera hasta desaparecer dentro de ella y comenzo a moverse así.
Sus manos acariciaban los pechos de ella, sus hombros, sus caderas, su trasero, el pelo de las coletas que tanto le gustaban... sus respiraciones no tardaron en llevar el mismo ritmo. Las caderas de ella se movían cada vez más deprisa, delante y detrás, arriba y abajo... ya no había palabras, sólo gemidos, suspiros y jadeos... sintió que iba a correrse en breve, sus juegos previos habían funcionado a la perfección. Y lo hizo, mirándole a los ojos, teniéndole dentro y las contracciones y espasmos al llegar el orgasmo atraparon su polla dentro de ella y él sonrió, sintiendo su carne aprisionada y abrasada por una intensa oleada de calor que salía de su vientre...
Se abrazó a su cuerpo y continuó moviéndose muy despacio y él acarició su rostro...
-"Tu cara y tu mirada cuando te corres son increíbles..."





