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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
En el coche...
Aquella noche en su coche, nos dirigíamos a un destino que sólo ella conocia.. la música sonaba en la radio del coche y no hablábamos apenas... no quería decirte dónde íbamos y la carretería por la que subíamos el cerro se iba estrechando y cada vez había menos luz... súbíamos y ya no veía nada a mi alrededor, apenas las luces de la ciudad que dejábamos detras.

-Ana, dónde vamos...,- me preocupaba la carretera, no el destino en realidad,- que nos vamos a matar...
-Tú calla tonta, verás como merece la pena. Cuando yo te diga cierras los ojos y no hagas trampa.
Llegamos arriba del todo. Vi el cercado del terreno militar a nuestra derecha y continuamos hacia delante. Ya no se veía nada. Me djio que cerrase los ojos y lo hice, riéndome nerviosa.

Noté que parábamos y apagaba el motor del coche... el silencio nos rodeó. Me dijo que ya podía mirar y cuando abrí los ojos me encontré todo el valle a nuestros pies. La ciudad entera, sus luces y más aún a lo lejos. Era precioso. Me acerqué a ella y la besé en la mejilla peró giró la cabeza y nuestras bocas se encontraron, me tomó por la nuca haciendo que me levantase del asiento y pegándome contra ella y el beso se hizo intenso, profundo, pasional, húmedo. Como ella misma.

Su mano derecha se deslizó por mi cuello, desabrochó los botones de la chaqueta de punto y se encontró con mis pechos, acariciándolos por encima de la tela de la camiseta. Me dejé hacer, quieta, mientras dejaba de besarme y lamía mi rostro, mi boca, mis orejas, mi cuello, besándolo de nuevo, mordisqueándolo dulcemente. Estaba nerviosa. Ella no, o al menos, no lo parecía.

Desde que nos confesamos en aquel w.c. no habíamos pasado de toqueteos y besos pero noté que aquel día iba a ser diferente. Correspondí a sus caricias dejando caer mi mano en sus rodillas, subiendo por los muslos de piel blanca y suave cubiertos por el pantalón, hasta notar el calor entre sus piernas y apreté, froté, escuchando su gemido al instante.... ardía a través de la tela. Como mi propio sexo, que notaba caliente, empapado, producto del deseo y sus caricias... y entonces su mano bajo mi falda, levantando la tela y perdiéndose buscando el borde de las bragas y sin más salvando el obstáculo e indagando entre los pliegues de mi sexo mojado.

-Túmbate, échate hacia atrás... y relájate Marta, estás tensa,- me dijo, reclinando el asiento del coche mientras yo me dejaba hacer, con su otra mano en mi sexo, sintiéndola así mientras me miraba a los ojos y yo me moría de vergüenza.

Continuó acariciando mi vulva, deslizando los dedos arriba y abajo con facilidad por mi humedad... y seguía mojándome cuando metió un par de dedos en mi interior. Creí que me deshacía en ese momento. Cerré los ojos y me dejé llevar completamente. Quise incorporarme y no me dejó. Ella estaba de rodillas encima del asiento, inclinada sobre mí y entonces mi mano izquierda se perdió entre sus piernas volviendo a acariciar por encima de la tela su sexo. Ella, concentrada en acariciar mi clítoris, jugueteaba con él y nuestra respiración se hizo más fuerte, más profunda y rápida cada vez. Dejó por un momento de tocarme para subirme la camiseta y dejar al aire los pechos cubiertos por el sujetador, que apartó enseguida y me sorprendió entonces acercando su boca y lamiendo mis pezones, mordiéndolos hasta ponerlos tan duros que llegaban a doler. Ya no pude seguir tocándola, sino que me dejé hacer por ella, que al parecer, era lo que quería, ya que no facilitaba que yo acariciase... de hecho parecía que no quería que lo hiciese.

-Eso es, déjame a mí...,-me susurró al oido,- me encanta mirarte ahora mismo... ¿esa es la cara que ven los tíos cuando te follan? No me extraña que les guste estar contigo... pero ahora eres mía...,- al parecer incluso a ella le salía la vena dominante conmigo y yo estaba encantada.

"Obedecí" y me relajé completamente, cerré los ojos y entonces las sensaciones fueron mucho más intensas. Sus manos me tocaban como siempre lo hubiesen estado haciendo, como si supiera exactamente dónde tenía que tocar... y entonces entendí cual podría ser la diferencia al acostarse con una mujer y era eso, las dos teníamos puntos del placer prácticamente iguales, al menos físicamente... sus dedos mojados de mí en mi clítoris se movieron más deprisa, más fuerte y entonces no aguanté más y gemí con fuerza al correrme. Ella al notarlo, metió los dedos en mi interior, empapándolos con los flujos y enseñandomelos después para meterlos en mi boca enseguida. Los lamí con gusto, y me besó a la vez y las dos compartimos el sabor de mi coño en sus dedos.
 
Comentario:
Me ha excitado mucho este relato... quizas porque estoy deseando probar esas sensaciones, estar con otra mujer y dejarme hacer por ella, pero también hacerle yo.

Un besito.
 
Comentario:
Un saludo sirena y felicidades por estos relatos, estan muy buenos.
 
Comentario:
ola sirena llevo leyendo tu post una temporada y nunca me decido a decir nada, me gusta leerte es enrikecedor. besos y sigue escribiendo asi
 
Comentario:
me voy a masturbar a miles de kilómetros de donde estas tu....en Uruguay
No