Me inspira y me provoca...
Vuelvo a dormirme... no tardo en soñar de nuevo. Ahora estoy con él, entrando a su casa.Hemos cenado antes juntos. Yo llevo una falda negra con algo de vuelo, por la rodilla, una camisa y una chaqueta. Me he puesto zapato de tacón. Es alto, por lo tanto, me lo puedo pemitir... En el salón, me dice que me quite el abrigo y la chaqueta, lo hago y él lo recoge de mis manos, colocándolo sobre el respaldo de la silla a su izquierda. Me quedo quieta y callada esperando más "órdenes". Me dice que me desabroche la camisa y que apoye el pecho contra la mesa que hay junto al ventanal. Lo hago. Y me quedo así unos minutos, esperando, expectante, el cuerpo doblado sobre la mesa en un ángulo recto casi perfecto, las manos a ambos lados de mi cabeza que reposa apoyada sobre mi mejilla derecha. Tengo los ojos abiertos, le veo mirarme, quieto, sin decir nada, como si quisiera meterse en mi cabeza y saber qué pienso en ese instante...
Se acerca a mi lado y se coloca de manera que no puedo verle. NO me toca, pero su cuerpo desprende un calor que puedo sentir cercano. Entonces su mano levanta la parte trasera de mi falda, dejando reposar la tela sobre mis riñones... acaricia mi culo desnudo, las anchas caderas. En el restaurante, durante la cena, me ha pedido que me quite las bragas y se las diese y lo he hecho, con el mayor disimulo posible, allí mismo, sentada a la mesa mientras alrededor todos cenaban y charlaban ajenos a la situación que nosotros vivíamos. Tan sólo el liguero negro cubre con sus tiras la piel hasta llegar a las medias. Mi sexo se estremece al sentir sus caricias. Me da vergüenza que pueda llegar a descubrirme tan mojada, tan deseosa, impaciente por sentirle.
No me había tocado hasta ese momento, y quiero sentirle al máximo, saborearlo, disfrutarlo dejándome llevar por él. Y cierro los ojos. Y sus dedos se deslizan por mi piel despacio, llegando hasta la hendidura de mi sexo mojado. Acaricia los labios, la vulva, el clítoris... despacio... con una cadencia que me vuelve loca y muerdo mi labio inferior para no gemir. Mi orgullo me dice que no le muestre que empiezo a deshacerme en sus manos, pero, a la vez, quiero demostrarle que seré suya y que, como él quiere, estaré mojada todo el día por y para él, lista, dispuesta siempre para lo que quiera.
Sus manos en mi cuerpo por primera vez... hasta ahora sólo había sentido su mano en mi rodilla... escalofríos de placer recorren mi cuerpo, desde mi coño a mi cabeza, golpeando mi mente y anulando mis bloqueos, derrumbando mis barreras por momentos. Continúa acariciando mi sexo, mis muslos, mi culo, mi espalda, hace que abra un poco más las piernas y sea más accesible para él. Permanece en silencio, estudiando mis reacciones, mis gemidos, el leve movimiento de mi cuerpo reaccionando de manera natural a sus caricias.
Deseo que entre en mí, sentir su poder y como toma posesión de lo que ya es suyo... y a la vez quiero que no lo haga aún, seguir en esa situación, sentir sus manos, su poder creciendo sobre mí y controlando mi deseo... me da miedo perder el control.
Despierto... miedo y deseo van de la mano, dicen.
Llevo todo el día pensando en él. Escribo estas líneas y estoy excitada, cada vez más. Un sms suyo en mi móvil. PIensa en mí y eso excita mis sentidos aún más.
Comentario:
no me puedo creer que tengamos un cactus en común
Comentario:
Me alegro muuuuuuuucho de tu vuelta. Seguiré visitándote y leyéndote: siempre eres una inspiración.
Besazo
Besazo
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Me alegro muuuuuuuucho de tu vuelta. Seguiré visitándote y leyéndote: siempre eres una inspiración.
Besazo
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