La noche anterior
Nadie diría que debajo de una apariencia casi inocente, el pelo recogido en una coleta alta, poco maquillada, vestida con una falda gris cruzada por la rodilla, un jersy rosa, unos zapatos planos con hebillita, casi como si fuese un uniforme del colegio, uno se podria sorprender hallándola con un bustier de encaje negro y el liguero a juego que sujeta las medias color carne y que no lleva bragas.
El pidió que fuese asi hoy a la oficina y ella ha cumplido su capricho, como si de una orden se tratase, un juego que les excita y hace que ella esté mojada todo el día.
Sentada en el borde de la silla, detrás de su mesa en el despacho abre las piernas de vez en cuando y siente la libertad de su sexo rasurado y desnudo y unas ganas tremedas de tocarse allí mismo la invaden... se excita pensando que su compaña, sentada frente a ella, sería ajena a toda esa situación.
Está muy mojada y seguirá estándolo todo el día, pensando en que él también estará excitado pensando en ella, imaginándola sin bragas y empapada atendiendo a la petición de la noche anterior.
Se calienta sólo con escuchar su voz al otro lado del teléfono y él aprovecha la situación y juegan a través de la línea telefónica... pregunta cómo va vestida...
-"Un pijama rosa, pantalón y camiseta... hoy hace algo de frío",-contesta ella. El pide que se lo quite y se quede completamente desnuda.
-"Un zorrón como tú no debería llevar ropa nunca...",-comenta él sonriéndose mientras ella se desnuda, -"¿tienes el consolador a mano?". Ella asiente y lo busca en el cajón de la mesita de noche.
-"Lo tengo",-dice.
-"Quiero que te sientes al borde de la cama sobre él, que te lo metas y que notes su punta clavándose en el fondo de ese coño que sé que ya estará mojado, quiero que te muevas sobre él y acaricies tu clítoris suavemente, hasta que chorrees...".
Ella lo hace, ya está muy mojada y nota clavarse el consolador como él dijo cuando se deja caer sobre él, duele un poco, es grande, pero está dispuesta a soportarlo, porque sabe que va a disfrutar ya que prácticamente todo lo que hace con él le gusta, la calienta, la excita, todo hace que termine corriéndose.
Se mueve sobre el consolador despacio, como él dice, mientras escucha su voz diciéndole que es una auténtica zorra, que haría cualquier cosa por sentir su coño caliente y lleno y que eso le vuelve loco.
-"Deja de moverte, ahora... dime, ¿cómo está tu coño?",-pregunta al otro lado del teléfono. Ella responde con la verdad, que está muy mojada, casi entre susurros debido a la excitación. Es cierto, comienza a notar que los flujos mojan el exterior de su coño y la parte que queda fuera del consolador.
-"Ahora tomarás entre los dedos el pezón derecho y lo pellizcarás, lo estirarás poco a poco, lo retorcerás y luego, me pedirás cambiar al izquierdo y harás lo mismo... hazlo ahora".
Sus dedos buscan su pezón, lo acarician unpoco antes y lo ponen duro para entonces pellizcarlo con sus dedos índice y pulgar y comienza a estirarlo mientras le cuenta a él cómo lo hace. Cuanto más estira y retuerce más duele y comienza a gemir y los quejidos escapan de su garganta. No puede evitar que sus caderas se muevan sobre el consolador buscando placer...
-"Eso es mi puta... sigue... ahora cambia al otro",-ella lo hace y siente como los flujos desbordan la barrera del consolador y fluyen al exterior... está mojando su sexo, el consolador y la sábana. Cierra los ojos y se imagina de nuevo con él, siente que son sus dedos los que aprisionan sus pezones y que la voz al telefóno en realidad es su voz susurrándole al oído. El sexo por teléfono nunca fue santo de su devocón, pero con él, todo vale...
-"Ahora vuelve a moverte, siente el consolador llenándote y acaricia tu clítoris otra vez, suavamente, pero no quiero que te corras todavía...",- la conoce... sabe que con él suele llegar enseguida al orgasmo pero también sabe cómo frenarla. Tiene que reprimirse para no moverse más deprisa y correrse en ese mismo instante. -"Sé que estás a punto, te conozco lo suficiente, pero no, aún no... para de tocarte y de moverte, ahora".
Ella gime y se queja, lo desea tanto... pero se contiene y para, como él quiere. Le dice que se tumbe boca arriba sin dejar salir el consolador de su interior y que abra las piernas al máximo. que se imagine que está frente a la cama, observándola y que ella debe abrirse hasta que le duela para mostrarse completamente ante él. Que se imagine atada por los tobillos a los extremos de la cama, forzada al máximo, expuesta.
Lo hace, abre sus piernas mientras una mano sujeta el consolador en su interior. Cierra los ojos de nuevo y le escucha atenta, mojada, con la boca entreabierta, como esperando que él la llene con su polla, que es lo que desearía en ese momento.
-"Ahora vas a golpear con la palma de la mano tu coño, quiero que saques el consolador y lo hagas, que golpees 3 veces y yo lo escuche bien y después restriegues tu flujo por todo tu coño y hasta tu culo... quiero que tus propios flujos sean el lubricante, porque vas a meter tu dedo índice en tu culito de zorra masoquista y el consolador de nuevo en tu coño de puta".
Ella saca el consolador y lo deja descansar sobre su vientre mientras, toma aire y golpea como él ha indicado, imaginando que es la mano de él, no la suya y lo hace fuerte, como sabe que él desea y gime y él susurra que su dolor es lo que él quiere y que ella debe ofrecérselo y si lo hace, obtendrá todo el placer que desea.
Mientras, lubrica la entrada de su culo con sus dedos... dobla las rodillas para facilitar su labor y mete el consolador de nuevo en su sexo y la punta del dedo en su culo. El pregunta qué siente.
-"Es humillante...",-confiesa.
-"Lo es pero... te gusta... ahora metería mi polla en tu boca, ahora que está tremendamente dura, mientras sigues en esa postura, mientras mantienes el dedo en tu culo...",-asegura él. Y ella asiente avergonzada y él dice que la desea así, dolida, humillada y, a la vez, plena, excitada y alcanzando un placer inmenso.
Ahora quiere que coja con sus dedos sus labios mayores y los estire hacia los lados, como si quisiera mostrar todo su interior, la plenitud de su rosado coño lleno con el consolador. Ella lo hace, imaginándosele ahí, mirándola, con la polla tan dura por ella que fuese a estallarle.
-"Para... vas a follarte con ese consolador, clavándotelo hasta el fondo de tu vientre, hasta hacerte daño, como si te estuviesen forzando, que sientas que vas a estallar en esa mezcla de dolor y placer y que me pidas permiso antes de correrte... y quiero oirte gritar, no gemir, gritar, mi puta...".
El consolador entra y sale de su coño con fuerza, cada vez más deprisa, cada vez más mojado y cubierto de su flujo, provocándole un dolor y placer indescriptibles y gime y pide permiso para correrse cuando las piernas empiezan a temblarle. Y él consiente con un "adelante" y ella grita al correrse, gime y se escucha a sí misma como si su cuerpo no fuese suyo...
El pidió que fuese asi hoy a la oficina y ella ha cumplido su capricho, como si de una orden se tratase, un juego que les excita y hace que ella esté mojada todo el día.
Sentada en el borde de la silla, detrás de su mesa en el despacho abre las piernas de vez en cuando y siente la libertad de su sexo rasurado y desnudo y unas ganas tremedas de tocarse allí mismo la invaden... se excita pensando que su compaña, sentada frente a ella, sería ajena a toda esa situación.
Está muy mojada y seguirá estándolo todo el día, pensando en que él también estará excitado pensando en ella, imaginándola sin bragas y empapada atendiendo a la petición de la noche anterior.
Se calienta sólo con escuchar su voz al otro lado del teléfono y él aprovecha la situación y juegan a través de la línea telefónica... pregunta cómo va vestida...
-"Un pijama rosa, pantalón y camiseta... hoy hace algo de frío",-contesta ella. El pide que se lo quite y se quede completamente desnuda.
-"Un zorrón como tú no debería llevar ropa nunca...",-comenta él sonriéndose mientras ella se desnuda, -"¿tienes el consolador a mano?". Ella asiente y lo busca en el cajón de la mesita de noche.
-"Lo tengo",-dice.
-"Quiero que te sientes al borde de la cama sobre él, que te lo metas y que notes su punta clavándose en el fondo de ese coño que sé que ya estará mojado, quiero que te muevas sobre él y acaricies tu clítoris suavemente, hasta que chorrees...".
Ella lo hace, ya está muy mojada y nota clavarse el consolador como él dijo cuando se deja caer sobre él, duele un poco, es grande, pero está dispuesta a soportarlo, porque sabe que va a disfrutar ya que prácticamente todo lo que hace con él le gusta, la calienta, la excita, todo hace que termine corriéndose.
Se mueve sobre el consolador despacio, como él dice, mientras escucha su voz diciéndole que es una auténtica zorra, que haría cualquier cosa por sentir su coño caliente y lleno y que eso le vuelve loco.
-"Deja de moverte, ahora... dime, ¿cómo está tu coño?",-pregunta al otro lado del teléfono. Ella responde con la verdad, que está muy mojada, casi entre susurros debido a la excitación. Es cierto, comienza a notar que los flujos mojan el exterior de su coño y la parte que queda fuera del consolador.
-"Ahora tomarás entre los dedos el pezón derecho y lo pellizcarás, lo estirarás poco a poco, lo retorcerás y luego, me pedirás cambiar al izquierdo y harás lo mismo... hazlo ahora".
Sus dedos buscan su pezón, lo acarician unpoco antes y lo ponen duro para entonces pellizcarlo con sus dedos índice y pulgar y comienza a estirarlo mientras le cuenta a él cómo lo hace. Cuanto más estira y retuerce más duele y comienza a gemir y los quejidos escapan de su garganta. No puede evitar que sus caderas se muevan sobre el consolador buscando placer...
-"Eso es mi puta... sigue... ahora cambia al otro",-ella lo hace y siente como los flujos desbordan la barrera del consolador y fluyen al exterior... está mojando su sexo, el consolador y la sábana. Cierra los ojos y se imagina de nuevo con él, siente que son sus dedos los que aprisionan sus pezones y que la voz al telefóno en realidad es su voz susurrándole al oído. El sexo por teléfono nunca fue santo de su devocón, pero con él, todo vale...
-"Ahora vuelve a moverte, siente el consolador llenándote y acaricia tu clítoris otra vez, suavamente, pero no quiero que te corras todavía...",- la conoce... sabe que con él suele llegar enseguida al orgasmo pero también sabe cómo frenarla. Tiene que reprimirse para no moverse más deprisa y correrse en ese mismo instante. -"Sé que estás a punto, te conozco lo suficiente, pero no, aún no... para de tocarte y de moverte, ahora".
Ella gime y se queja, lo desea tanto... pero se contiene y para, como él quiere. Le dice que se tumbe boca arriba sin dejar salir el consolador de su interior y que abra las piernas al máximo. que se imagine que está frente a la cama, observándola y que ella debe abrirse hasta que le duela para mostrarse completamente ante él. Que se imagine atada por los tobillos a los extremos de la cama, forzada al máximo, expuesta.
Lo hace, abre sus piernas mientras una mano sujeta el consolador en su interior. Cierra los ojos de nuevo y le escucha atenta, mojada, con la boca entreabierta, como esperando que él la llene con su polla, que es lo que desearía en ese momento.
-"Ahora vas a golpear con la palma de la mano tu coño, quiero que saques el consolador y lo hagas, que golpees 3 veces y yo lo escuche bien y después restriegues tu flujo por todo tu coño y hasta tu culo... quiero que tus propios flujos sean el lubricante, porque vas a meter tu dedo índice en tu culito de zorra masoquista y el consolador de nuevo en tu coño de puta".
Ella saca el consolador y lo deja descansar sobre su vientre mientras, toma aire y golpea como él ha indicado, imaginando que es la mano de él, no la suya y lo hace fuerte, como sabe que él desea y gime y él susurra que su dolor es lo que él quiere y que ella debe ofrecérselo y si lo hace, obtendrá todo el placer que desea.
Mientras, lubrica la entrada de su culo con sus dedos... dobla las rodillas para facilitar su labor y mete el consolador de nuevo en su sexo y la punta del dedo en su culo. El pregunta qué siente.
-"Es humillante...",-confiesa.
-"Lo es pero... te gusta... ahora metería mi polla en tu boca, ahora que está tremendamente dura, mientras sigues en esa postura, mientras mantienes el dedo en tu culo...",-asegura él. Y ella asiente avergonzada y él dice que la desea así, dolida, humillada y, a la vez, plena, excitada y alcanzando un placer inmenso.
Ahora quiere que coja con sus dedos sus labios mayores y los estire hacia los lados, como si quisiera mostrar todo su interior, la plenitud de su rosado coño lleno con el consolador. Ella lo hace, imaginándosele ahí, mirándola, con la polla tan dura por ella que fuese a estallarle.
-"Para... vas a follarte con ese consolador, clavándotelo hasta el fondo de tu vientre, hasta hacerte daño, como si te estuviesen forzando, que sientas que vas a estallar en esa mezcla de dolor y placer y que me pidas permiso antes de correrte... y quiero oirte gritar, no gemir, gritar, mi puta...".
El consolador entra y sale de su coño con fuerza, cada vez más deprisa, cada vez más mojado y cubierto de su flujo, provocándole un dolor y placer indescriptibles y gime y pide permiso para correrse cuando las piernas empiezan a temblarle. Y él consiente con un "adelante" y ella grita al correrse, gime y se escucha a sí misma como si su cuerpo no fuese suyo...
Comentario:
Linda: he tratado de leer tu blog de un tirón, pero francamente, no puedo. Después de cada relato, tengo que parar y tomarme un tiempo. Me encanta cómo escribes, cómo lo describes y cómo lo vives.
Besos húmedos
Besos húmedos
Comentario:
Precisos y preciosos relatos que deambulan por el mundo de los deseos. Y lo hacen con acierto y gusto. Has encontrado el tono perfecto para transmitir deseo y tensión sexual a traves de tus relatos.Felicidades.
Comentario:
me ha encantado
gracias
gracias
Comentario:
Eso no se puede imaginar, sólo se puede contar asi si se ha vivido.
Besos Húmedos.
Besos Húmedos.
Comentario:
Vaya imaginación, miles y miles de historia, mmm.





