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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
En una nube
Ya conocia en persona a H. pero nunca había tenido nada más que unos cafés y una buena charla... y me había quedado con las ganas, he de reconocerlo. Y esta tarde, me desquité... aunque tengo ganas de más...

Quedamos en un apartamento por horas, él no tenía mucho tiempo. Me había dado unas indicaciones que, seguí para agradarle y por puro morbo... me rasure completamente y escribí la palabra de seguridad en mi pubis "basta"... si la pronunciaba, debía parar de inmediato. Confiaba en no tener que usarla.

Como había indicado, le espere de rodillas, desnuda completamente, con los "accesorios" para una sesión colocados a mi lado, junto a mi cuerpo los más fáciles y más alejados los más difíciles para mí... el orden fue este, de cerca a lejos: cuerda, muñequeras, consolador (no quise dejarlo en primer lugar, pero desde luego es mi preferido), mordaza, pinzas, cera, fusta.
En mis manos, que estaban situadas a la espalda, un pañuelo para taparme los ojos.

Dejé la puerta sin cerrar y entró a los pocos minutos de haberle mandado un sms diciéndole dónde estaba. La cabeza alta, la mirada al suelo, vi su pantalón claro, sus botas (siempre va en moto) y le escuché cerrar la puerta tras de sí y dejar sus cosas en el sofá de cuero que había junto a la puerta. Yo estaba nerviosa.

Un "buenas tardes perrita" me encendió. Paseó a mi alrededor, observándome. Yo estaba cada vez más excitada, más nerviosa, deseosa de haber dado una buena primera impresión.
Comentó que le gustaba la colocación y el repertorio de "accesorios de perrita"... y tomó el pañuelo en las manos, preguntando "¿y esto?" que no hacía falta en realidad ya que estaba todo hablado previamente... "por si quieres taparme los ojos" le dije. Lo tomó y lo hizo.

Me deshizo de mi sentido de la vista y permanecí quieta, de rodillas, con las manos a la espalda hasta que me indicó que cambiase mi posición a cuatro patas. Obedecí de inmediato, sé que a él no le gustan las vacilaciones. Colocándose detrás de mí hizo que abriese más las piernas y acaricio mi grupa, mi sexo húmedo. Me daba vergüenza que me descubriese excitada y esperaba un comentario sobre eso, pero no lo hizo.

Me ordenó caminar despacio hacia delante hasta que me dijese que parase. Lo hice, lo más despacio y elegantemente que pude, hasta encontrarme con sus botas y entonces me ordenó parar e incorporarme. Entonces vió escrita sobre mi pubis rasurado "BASTA", la palabra de seguridad.

Quedé frente a él, con las manos a la espalda de nuevo. Me susurraba cosas al oído, me llamaba "perrita", "pequeña marta" y comenzó a atar mis pechos... sus nudos no eran al azar, por lo que sé, gusta del bondage y se notaba en su hacer, sobre todo en las lazadas de la espalda... cuando pasaba la cuerda por mi nuca, mis manos sujetaron mi pelo en lo alto de la cabeza para facilitar su labor... le gustó el detalle y me dijo que mantuviese la posición... ató mis pechos y, pasó la cuerda por mi sexo y mi culo, hundiéndola en la carne.

Una pinza se clavó en cada pezón... y sus manos acariciándome... dolía, pero era ese dolor tan especial, mezclado con la excitación, ese dolor confuso que se transforma en oleadas de sensaciones placenteras... palmeó suavemente mis pechos, en los lados y con el movimiento las pinzas se clavaban en mi carne... "¿duele?", -me preguntó. El mismo contestaba a esas preguntas: "sí, te duele pero te gusta"...
Me ordenó volver a colocarme a cuatro patas... lo hice, notando como la cuerda tiraba clavándose en mi sexo... me gustaba... dejando los brazos separados, los pechos colgando atados y pinzados los pezones, las piernas abiertas sentí la fusta, suave en mi culo.

Azotaba con cuidado, pero de manera firme. Me ordenaba abrir la boca y sacar la lengua bien fuera, para mojar la lengueta de la fusta en ella. Después, cambió a algo con lo que el golpe era más amplio. No ví que era, pero sentía como si fuese una palmeta bastante ancha y gruesa, una zapatilla o algo así... daba igual, me gustaba mucho y mi coño me delataba cuando lo acariciaba... fustazos en la planta de mi pies. MI culo, mis muslos.

Colocó otras pinzas en la piel de mi pechos, dos en cada uno... dulce mordedura... recuerdos, sensaciones de antaño... y de repente, la mordaza en mi boca... sus palabras "ahora no habrá palabra de seguridad" producen un momento de miedo... "si tienes que parar, levanta el brazo izquierdo"...,-aclara. Se rié... se ha dado cuenta de mi susto ante la primera parte de la frase. Un par de pinzas en los labios de mi coño... qué delicia... se da cuenta... "esto te gusta eh..."

La cera derretida sobre mis riñones... un respingo... dolor? sí, pero no tanto como sorpresa o placer... cera sobre mi culo, de nuevo las zona lumbar...
sufrimiento? sí, porque ha parado y no puedo suplicar que siga derramando la cera en mi piel, con la mordaza colocada en mi boca. Noto la punta del consolador en la entrada de mi coño. "Te gusta que te follen a cuatro patas, verdad?".

Ordena que me tumbe boca arriba, las manos en la nuca. Obedezco. Abre mis piernas y las levanta, dejando las plantas de los pies hacia arriba. Los golpea con la fusta y mantengo la posición, aguanto el castigo que infringe sin quejarme, sin moverme.
Comenta que soy un bello espectáculo, que ojalá se le hubiese ocurrido traer algún espectador... un pálpito en mi coño ante esa posibilidad... soy una zorra.

Me acaricia de nuevo, con sus dedos y con el consolador, que mete dentro de mí para dejarlo ahí, sujeto por la cuerda que aún taladra mi sexo, una cuerda fina, blanca, que esta empapada de mí.
Me quita la mordaza. Bajo las piernas hasta apoyar las plantas de los pies en el suelo. Quiere que me abra al máximo. Lo hago.
Golpetea con la fusta mi sexo, mi pubis, mi clítoris... suave pero firme... creo que me volverá loca si sigue así... me ordena abrir la boca y sacar la lengua. Espero la fusta de nuevo pero no es así. Es algo... mayor, más rígido, con un extraño sabor... es la suela de su bota. Me siento humillada, sucia. Pero lo admito, me excita.

Deseo que esté satisfecho, no he rehusado lamer la suela... me masturba con el consolador, despacio, profundo, mientras su otra mano juguetea con el clitoris... ahora me ordena que yo misma estire de las pinzas de los pezones hasta mi limite... lo hago, estiro y estiro hasta que no puedo más, siento que la piel va a romperse, pero no duele tanto porque esta llenado mi coño, follándolo con el consolador azul...
quiero correrme.

Lo hago, previamente habiendo obtenido su permiso... me ordena hacerlo en silencio... ufff, que difícil para mí. Pero lo hago, me deshago mientras sigue acariciándome y jugando con el consolador en mi coño y no dejo de tirar de las pinzas, mordiéndo mis labios para no dejar escapar ningun gemido.

Mi respiración se relaja... me acaricia. Acerca el consolador a mi boca y me ordena limpiarlo. Lo hago. Lamo y limpio mis propios jugos. PIdo permiso para soltar las pinzas. Lo tengo. Las quita con cuidado y va al lavabo a mojarse las manos... así, frescas y húmedas, las pasa por mi piel, calmándola... ahora mismo lamería sus pies, agradecida.

Me hace incorporarme y me libera del bondage. Comenta sus dudas en alto:"¿ahora debería meterte en la ducha y hacer que te meases encima o, por el contrario, mearte yo?"...
como mi respuesta,no sé si esperada o no, es que no tengo ganas de mear, decide hacerlo él.

Sin quitarme el pañuelo de los ojos, me guía protector hasta la ducha, donde me dice me siente o permanezca de pie, como prefiera. Me coloco en cuclillas... y no tardo en sentir el caliente orín en mis muslos...me dice que ira subiendo hasta que yo le pida parar... lo hace cuando llega a la altura de mis pechos, sin que yo tenga que decirle nada... me hace darme la vuelta... termina y me lava con cuidado. Le pregunto si me estoy portando bien. Dice que sí.

Salimos del baño y me conduce de nuevo hasta un punto de la habitación. Tiene que irse. Me indica que me coloque en posición de espera (como cuando estás de rodillas en un tatami, con las piernas algo separadas, un pie sobre el otro, las manos sobre los muslos, hacia arriba las palmas). Coloca mi teléfono móvil en mi mano. Me dice que permanezca asi hasta que me llame para darme permiso para moverme.
Estoy sorprendida y sigo excitada. Se mueve a mi alrededor un rato, hablándome. Me halaga por cómo mantengo la posición, quieta, erguida.

Se despide. Sale y cierra la puerta.

Pasan los minutos y quedo quieta, esperando, escuchando los ruidos de los otros vecinos. Cuando suena el teléfono, contesto sin quitarme la venda de los ojos... tengo permiso para levantarme.
 
Comentario:
joder con la sirenita, menuda erección me has provocado, y que agusto la voy a saciar.
 
Comentario:
Un buen desquite. El bondage me pone bastante, por lo demás soy bastante light.

Besotes
 
Comentario:
Brrrrrrrrrrrrrr........ I-N-C-R-E-I-B-L-E. Por dos motivos:
1) Me has dejado húmeda para toda la puta tarde, bonita. Vaya, vaya. Creo que esto habrá que remediarlo...
2) Lógicamente, yo no soy tú, pero podría serlo, perfectamente. Y eso, me produce cierto escalofrío.
Tengo que tomarme unas vacaciones, aunque solo sea para leer tu blog desde el principio. BRRRRR....
 
Comentario:
thoreau: ese blog lo hice desaparecer hace ya 8 meses... si quieres, escribeme a mi mail y te comento porqué.

María lasciva: ufff? eso es bueno o malo? jajajajaja

Adrian: qué quieres que te diga? mis preferencias también eres tú...

Kika: gracias, me pasé por tu rincón...

 
Comentario:
Por favor ¿alguien sabe qué ha sido del blog blogs.ya.com/lasirenavarada? Me gustaria recuperarlo.
 
Comentario:
uffff...
 
Comentario:
Me gusta lo que leo, aunque no sean mis preferencias. Un beso... antidolor
 
Comentario:
Me gusta mucho como y lo que escribís, realmete explícita.

Saludos,...
http://www.kikanass.blogspot.com/
No