De boca en boca II
Me gusta mi boca.
Puede ser lo que yo quiera: dulce, amarga, veneno o placer.

Subimos a tu coche y preguntas dónde vamos. Yo te respondo con otra pregunta: ¿Quieres que vayamos a tu apartamento?. Arrancas contestándome sólo con una sonrisa en tus carnosos labios. En el coche, a tu lado, me muevo y cruzo las piernas, provocando que la falda se deslice hacia arriba por mis muslos, dejando ver la piel cuando terminan las medias. Miras, pero no dices nada. Yo tampoco. Pero los dos sonreimos.
Me indicas que pase delante de tí cuando abres la puerta de tu apartamento. Lo hago, dejo mi abrigo caer encima del mueble de la entradita y espero a que tú entres y cierres. Cuando cierras detrás de tí, mi cuerpo se pega al tuyo, obligándote a pegarte contra la pared. De nuevo mis labios, mi boca junto a tu jugosa boca, rozándola, nada más.Quieres besarme... tus manos me buscan pero me deshago de ellas. - No -te digo- aún no.
Mi boca se desliza por tu barbilla, la besa, la mordisquea, baja hasta tu cuello... tu respiración se agita en ese punto un poco. Me deshago de tu abrigo, de tu camisa, sin dejar que tú hagas nada más que permanecer ahí quieto, pegado a la pared, con los brazos colgando a los lados de tu cuerpo. Cada centímetro de piel que voy dejando al descubierto es tomado por mi boca, que lo lame, lo besa... sigo deslizándome por tu cuerpo, sin separar mis labios ni un solo instante de tu piel, hacia abajo.
En cuclillas, mis manos desabrochan tus pantalones. Te miro a los ojos desde allí abajo, tus labios entreabiertos... tus manos queriendo tocarme. Pero no te dejo.
Puede ser lo que yo quiera: dulce, amarga, veneno o placer.

Subimos a tu coche y preguntas dónde vamos. Yo te respondo con otra pregunta: ¿Quieres que vayamos a tu apartamento?. Arrancas contestándome sólo con una sonrisa en tus carnosos labios. En el coche, a tu lado, me muevo y cruzo las piernas, provocando que la falda se deslice hacia arriba por mis muslos, dejando ver la piel cuando terminan las medias. Miras, pero no dices nada. Yo tampoco. Pero los dos sonreimos.
Me indicas que pase delante de tí cuando abres la puerta de tu apartamento. Lo hago, dejo mi abrigo caer encima del mueble de la entradita y espero a que tú entres y cierres. Cuando cierras detrás de tí, mi cuerpo se pega al tuyo, obligándote a pegarte contra la pared. De nuevo mis labios, mi boca junto a tu jugosa boca, rozándola, nada más.Quieres besarme... tus manos me buscan pero me deshago de ellas. - No -te digo- aún no.
Mi boca se desliza por tu barbilla, la besa, la mordisquea, baja hasta tu cuello... tu respiración se agita en ese punto un poco. Me deshago de tu abrigo, de tu camisa, sin dejar que tú hagas nada más que permanecer ahí quieto, pegado a la pared, con los brazos colgando a los lados de tu cuerpo. Cada centímetro de piel que voy dejando al descubierto es tomado por mi boca, que lo lame, lo besa... sigo deslizándome por tu cuerpo, sin separar mis labios ni un solo instante de tu piel, hacia abajo.
En cuclillas, mis manos desabrochan tus pantalones. Te miro a los ojos desde allí abajo, tus labios entreabiertos... tus manos queriendo tocarme. Pero no te dejo.
Comentario:
(Por si te da por mirar en mi blog)
Si te molesta que te robe o cómo utilice lo robado me lo dices.
Comentario:
¡Uff! Un día de estos tenemos que hablar tú y yo.





