Pensaba en tí...
Esta noche, sola, toco mi sexo, y sueño que me haces tuya y ardo, ardo, ardo... Me excita acariciarme y pensar en lo que podría pasar. En lo que podría ocurrir... En lo que me gustaría saborear y lo que sería...
Te acercas a mí, yo quieta, en el centro de la habitación, casi ni respiro para no moverme. Soy tu lienzo, cálido, en blanco. Dibuja en mí tu mejor pincelada. Invéntame para tí.
Descúbreme.
Te pierdes mirando el breve escote de mi camisa blanca que te permite imaginar mis pechos. Tu aliento llega hasta mi piel. Todo mi cuerpo está pendiente de ti. Quiero sentirte dentro, sentirte, sentirte, sentirte, elige tú el camino, pero lléname de ti.
Tu cuerpo soñando con el mío. Fantasear con tu piel. Imagino mis manos acariciándote... pegada a ti... desnúdame el cuerpo, el alma ya lo estaba... ya me ves...
Nerviosa.
Susurras que te gusto, suave, casi despistadamente. Haciendo ver que no quieres que te oiga. Sabes que te escucho. Quieres tranquilizarme. Juegas con tus manos debajo de mi falda. No hace falta que diga nada y es que casi no puedo hablar.
Sonríes. Sé que estás excitado, también perturbado, a punto de perder el control... como yo. Te quedas frente a mí, desabrochando mi camisa, subiéndome la falda para acabar acercándote más. Mis manos quieren tocarte, agarrarse a tu cintura y perseguir tu piel bajo la ropa… curiosear hasta encontrar tu excitación.
Ansiedad.
Me acaricias durante unos minutos. Hazme gritar, hazme reir, hazme sufrir, hazme gozar… Me olvido del mundo para no pensar en nada más que en ese momento, para centrarme en tu piel en mi piel. Te deseo inmensamente, deseo cada parte de ti y cada pensamiento de tu placer.
Adivino el olor de tu excitación... y tu mano sigue su camino... No dejas de acariciarme. Los pechos. Las piernas. Los muslos. El sexo.
Y yo... yo no puedo hacer nada... más que estremecerme. Suplicarte que pares sin querer que me hagas caso cuando veo que voy a explotar para tí.
Despierto de mi fantasía y vuelvo a la soledad de mis sábanas cuando siento que mis dedos han logrado su objetivo en mi cuerpo, cuando siento el hormigueo en las piernas, cuando pierdo el control y me dejo ir...
Deseo prohibido.

Te acercas a mí, yo quieta, en el centro de la habitación, casi ni respiro para no moverme. Soy tu lienzo, cálido, en blanco. Dibuja en mí tu mejor pincelada. Invéntame para tí.
Descúbreme.
Te pierdes mirando el breve escote de mi camisa blanca que te permite imaginar mis pechos. Tu aliento llega hasta mi piel. Todo mi cuerpo está pendiente de ti. Quiero sentirte dentro, sentirte, sentirte, sentirte, elige tú el camino, pero lléname de ti.
Tu cuerpo soñando con el mío. Fantasear con tu piel. Imagino mis manos acariciándote... pegada a ti... desnúdame el cuerpo, el alma ya lo estaba... ya me ves...
Nerviosa.
Susurras que te gusto, suave, casi despistadamente. Haciendo ver que no quieres que te oiga. Sabes que te escucho. Quieres tranquilizarme. Juegas con tus manos debajo de mi falda. No hace falta que diga nada y es que casi no puedo hablar.
Sonríes. Sé que estás excitado, también perturbado, a punto de perder el control... como yo. Te quedas frente a mí, desabrochando mi camisa, subiéndome la falda para acabar acercándote más. Mis manos quieren tocarte, agarrarse a tu cintura y perseguir tu piel bajo la ropa… curiosear hasta encontrar tu excitación.
Ansiedad.
Me acaricias durante unos minutos. Hazme gritar, hazme reir, hazme sufrir, hazme gozar… Me olvido del mundo para no pensar en nada más que en ese momento, para centrarme en tu piel en mi piel. Te deseo inmensamente, deseo cada parte de ti y cada pensamiento de tu placer.
Adivino el olor de tu excitación... y tu mano sigue su camino... No dejas de acariciarme. Los pechos. Las piernas. Los muslos. El sexo.
Y yo... yo no puedo hacer nada... más que estremecerme. Suplicarte que pares sin querer que me hagas caso cuando veo que voy a explotar para tí.
Despierto de mi fantasía y vuelvo a la soledad de mis sábanas cuando siento que mis dedos han logrado su objetivo en mi cuerpo, cuando siento el hormigueo en las piernas, cuando pierdo el control y me dejo ir...
Deseo prohibido.

Comentario:
Gracias, Sirena.
Comentario:
iba a escribir otra cosa hoy, pero... merecía la pena esperar a mañana, ésto no podía esperar.





