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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
Negocios y Placer 2 (final)
Estaba nerviosa. Faltaban 3 horas para la cita... y se me pasaba de todo por la cabeza mientras me vestía: ¿y si es una broma? ¿y si no le gusto? ¿y si me repugna? ¿y si es un pirao? ¿y si... y si...?. A punto estuve de anularlo, pero no, quería cumplir esa fantasía y tenía que correr el riesgo.
Diez minutos antes de la hora acordada estaba en la cafetería del propio aparthotel esperando la llamada que me dijese en qué habitación me esperaba. Fue puntual. A las 14 h. en punto... 418... la puerta estaría entreabierta.
Me encaminé hacia los ascensores. Me daba vergüenza que pudiesen pararme y preguntarme si estaba alojada allí... no pasó nada de eso. Subí al ascensor con un matrimonio mayor, la señora me sonrió amable. Me planté delante de la puerta y decidida, golpeé con los nudillos dos veces y pasé.

El estaba allí plantado, vestido aún, cerca de la puerta. No era feo, tampoco guapo y no resultaba desagradable, al menos a primera vista, un hombre normal. Llevaba un traje oscuro, se había desabrochado la corbata. Me indicó que pasara, cogió mi abrigo amablemente y me pidió que me sentase en el sofá. Se sentó en la mesa, frente a mí. Yo estaba muy nerviosa. Sacó del bolsillo de su chaqueta 4 billetes de 50, me los enseñó y los dejo sobre la mesa, sujetos por el cenicero.
Sus manos se deslizaron por mis rodillas hacia los muslos, por debajo de la falda negra. Me dejé hacer, permanecí quieta, no sabía muy bien cómo comportarme. Una mano se perdió entre mis piernas, acariciándo mi sexo, descubriendo su humedad, mientras la otra me acariciaba el rostro, los labios, introdujo un par de dedos en mi boca, que cerré en torno a ellos, lamiéndonos. Cerré los ojos y me dejé llevar, pero no quería olvidarme del dinero... estaba allí por eso.
Su mano en mi sexo, la otra desnudándome torpemente y yo desabrochando su camisa y lamiendo la piel que dejaba al descubierto. Olía bien, perfume caro... sí, lo reconocí enseguida, uno de mis favoritos. Me cogió de la mano y me llevó al dormitorio. Dejé los condones en la mesita de noche.
- Desnúdame y desnúdate, déjate sólo las medias y los zapatos -me dijo. Lo hice despacio, acariciándole, lamiéndole. Cuando estabamos desnudos por completo, se tumbó en la cama, yo me arrodillé junto a él, entre sus piernas, y tomé su sexo ya erecto con las manos, lo acaricié, lo lamí... lo metí en mi boca...
- Me gustas, putita -me dijo. Yo estaba excitada.

Me hizo cambiar de posición, tumbarme y abrir las piernas para entonces perder su rostro en mi sexo. Lamía con ansia, con ganas... metiendo los dedos en mi interior y jugando con ellos... me gustaba. Quería que me derramase en su boca... me costó un rato, pero lo logramos. Entonces, me pidió que le cabalgase. Me senté sobre él, pero dándole la espalda. El se aferraba a mis caderas, las soltaba, me imponía su ritmo, me dejaba hacer... no tardó mucho en gemir con fuerza y acabar.
Nos duchamos juntos... cogí mi dinero y me vestí. Me pidió que bajásemos por separado, para no "levantar sospechas" y me dijo que quería volver a verme, hacerme su "putita particular"...
no he vuelto a atender sus llamadas, ni sus correos.

La fantasía ya se había cumplido.
No