Algo inesperado 4 (y fin...)
Yo estaba algo entumecida por el frío y la postura. Ninguno de los dos me dijisteis nada cuando os acercásteis de nuevo a mí. Tu amigo se colocó detrás de mí y sin miramientos me penetró. Sus embestidas eran fuertes, como si quisiese llegar a lo más profundo e intimo de mí, llegando a hacerme sentir algo de dolor. Escuchar mis gemidos me excitaba aún más. Tú tomaste mi cabeza entre tus manos y tu sexo excitado de nuevo se perdió en mi boca. Tus movimientos eran lentos pero profundos…
Los minutos transcurrían lentamente, yo no quería que aquello acabase. Te escuchaba diciéndome obscenidades mientras seguías entrando y saliendo de mi boca.
“¿Cómo puedes ser tan zorrón?, no sabes quién es ese tío que te está follando… Estás dando un espectáculo... así, mojada, empapada y gozando como una perra en celo siento tratada así…, eres una verdadera guarra”
Usásteis mi sexo por turnos. Llegué a tener varios orgasmos, de manera brutal… habíais intensificado los movimientos dentro de mi sexo, provocándolo adrede.
Tu amigo volvio a derramarse en mi cara otra vez. Aún tenía el semen seco de la anterior corrida pegado en mi cuerpo. Tu amigo se retiró, arreglándose la vestimenta apoyado en el coche, encendió un cigarro y se quedó mirándonos.
Me agarraste del brazo obligándome a levantarme. Tenía las piernas casi dormidas y tuve que apoyarme en tí para poder caminar. Me empujaste contra el capó del coche, dejándome allí apoyada, con la falda subida, dejando mi culo al aire. Lo acariciaste y perdiste tu mano en mi sexo, frotándolo, haciendo que la proximidad de otro orgasmo me invadiese, haciéndome temblar otra vez más. Con tus manos abriste mis nalgas y me observaste unos momentos, tus dedos mojados en mi propio flujo jugaron con el agujero de mi culo e invadieron mi interior... gemí, sorprendida y algo asustada. Aquello no era habitual. Uno par de minutos después, tu sexo me invadía y parecía desgarrar mis entrañas, pero me gustaba. Sentí el calor de tu semen en mis nalgas, resbalando.
Me acariciaste, me besaste dulcemente, me ayudaste a limpiarme y a arreglarme como pudimos. Reíamos ahora los tres en el coche, camino de tu casa. La noche y tu juego habían salido "a pedir de boca".
Comentario:
Sirena, poco a poco voy leyendo tu blog, los post referentes a esta historia me han encantado... que morbo!!!
Un besazo.
Un besazo.
Comentario:
Eres increible, literariamente insuperable, desde lo mas profundo de mi de memte veo a un ser enorme, ambriento y sediento en busca de...pero con tu inteligencia te va a ser dificil encontrar un marino digno al que le seduzca tu canto...suerte.
No cambies,
Edu





