Pudo ser... Prohibido
Eras unas frases y un nombre en la pantalla. Luego, una dirección de correo. Algo más tarde, un número de teléfono. Finalmente has sido unos sms que, cosas de la vida, desembocaron en una llamada de teléfono.
"Estoy en casa, solo"
"Yo tambien stoy sola,si quiers podmos charlar, tngo ganas de conocr tu voz"
Me gusta tu voz. Es fuerte y dulce a la vez. Sonrío, como si pudieses verme... Ojalá pudieses verme aquí, tumbada en la cama, deseándote. La conversación es de lo más natural y erótica a la vez. Me imagino contigo, en mi cama. Siento que atas suavemente mis muñecas al cabecero. Que cubres mis ojos con un pañuelo. Y que siento tus manos por toda mi piel. Pero no te digo lo que estoy pensando. No. No debo. Pasado un rato miro el reloj.
"Tengo que irme ya"
"No",-me dices. "Bueno, sí..."
Me quedo contigo. Me confiesas que estás excitado por nuestra conversación y que la imaginación te ha traicionado. Te digo que a mí también, que estoy empapada. Sonrío, río nerviosa. Quieres escuchar mis gemidos, quieres oirme obteniendo placer. MI sexo palpita, rezuma, desea. Mi mano se pierde por debajo de mis bragas negras.
"Me estoy tocando, estoy empapada"
Tú también lo estás haciendo. Y me susurras al oído cuánto te gusto, lo que querrías hacer conmigo, cómo me tocarías, cómo me tomarías, cómo me someterías a tu voluntad, cómo tu carne se hundiría en mi carne. Mis gemidos aumentan, me pides más. Mis dedos se deslizan por la humedad de mi sexo, cada vez más deprisa, hasta que finalmente... estallo. Y tú también.
Reimos. Ahora sí que tengo que colgar, llego tarde. Pero ha merecido la pena quedarme contigo. Nuestra primera y última vez.
Seguiré visitando otras camas, otros cuerpos me tendrán, otras pieles se confundirán con la mía, otras bocas conocerán mi sabor, otras manos me acariciarán y yo pensaré en tí muchas veces, en lo que pudo ser.
Yo sólo deseaba hacer tus fantasías realidad.
"Estoy en casa, solo"
"Yo tambien stoy sola,si quiers podmos charlar, tngo ganas de conocr tu voz"
Me gusta tu voz. Es fuerte y dulce a la vez. Sonrío, como si pudieses verme... Ojalá pudieses verme aquí, tumbada en la cama, deseándote. La conversación es de lo más natural y erótica a la vez. Me imagino contigo, en mi cama. Siento que atas suavemente mis muñecas al cabecero. Que cubres mis ojos con un pañuelo. Y que siento tus manos por toda mi piel. Pero no te digo lo que estoy pensando. No. No debo. Pasado un rato miro el reloj.
"Tengo que irme ya"
"No",-me dices. "Bueno, sí..."
Me quedo contigo. Me confiesas que estás excitado por nuestra conversación y que la imaginación te ha traicionado. Te digo que a mí también, que estoy empapada. Sonrío, río nerviosa. Quieres escuchar mis gemidos, quieres oirme obteniendo placer. MI sexo palpita, rezuma, desea. Mi mano se pierde por debajo de mis bragas negras.
"Me estoy tocando, estoy empapada"
Tú también lo estás haciendo. Y me susurras al oído cuánto te gusto, lo que querrías hacer conmigo, cómo me tocarías, cómo me tomarías, cómo me someterías a tu voluntad, cómo tu carne se hundiría en mi carne. Mis gemidos aumentan, me pides más. Mis dedos se deslizan por la humedad de mi sexo, cada vez más deprisa, hasta que finalmente... estallo. Y tú también. Reimos. Ahora sí que tengo que colgar, llego tarde. Pero ha merecido la pena quedarme contigo. Nuestra primera y última vez.
Seguiré visitando otras camas, otros cuerpos me tendrán, otras pieles se confundirán con la mía, otras bocas conocerán mi sabor, otras manos me acariciarán y yo pensaré en tí muchas veces, en lo que pudo ser.
Yo sólo deseaba hacer tus fantasías realidad.
Comentario:
Yo, en cambio, he roto algunas promesas...
Comentario:
No hay nada más hermoso que tener alas y saberlas usar. Nada más hermoso que contemplar tu vuelo, Sirena. Nada más hermoso que haberme dejado llevar unas horas, que haberme dejado rozar por tus alas.
Pero estoy hecho de tierra y no de viento. Volveré mis ojos; no olvidaré el cielo.





