Hace dos años (3: fin de recuerdo -no para mí-)
Me hizo ponerme de rodillas, a sus pies. Me hizo elevar la cara, dejándola a la altura de la cremallera de su pantalón. .-"Esto es lo que quieres, ¿verdad?". Sentí una oleada de calor subir de mi sexo a mi rostro, excitación y vergüenza mezclados. Asentí. No hizo nada más, sólo alejarse por el pasillo y llamarme a su lado.
Me quedé parada, indecisa. Dudé si ponerme de pie o seguirle a cuatro patas. Había probado alguna vez, jugando, a caminar a cuatro patas, me resultaba difícil andar así (imagino que era una especie de "bloqueo" mental, por la humillante postura)... Intento dejar de pensar y me lancé. Llegué al salón y allí estaba sentado en una enorme rinconera. Con un gesto me indica que me acerque y permanezco así, de rodillas, frente a él, esperando. No quiero pensar, sólo dejarme llevar, escucharle, sentirle...
-"Escucha atentamente ahora",-me dice. "Tú conoces mis gustos, mis preferencias...". Sé a qué se refiere: placer y dolor. El me dice que va a someterme a su antojo, que me castigará, que me humillará, que me tratará como le de la gana y como nunca me han tratado hasta ese momento, y que si no quiero aceptarlo, lo diga en ese momento.
Sus palabras hacen que mi cabeza se nuble y siento latir mi sexo, estoy nerviosa, tengo miedo y a la vez, me siento confiada y segura...
Acepto.
Me ordena mirarle a los ojos. Su mirada me hace temblar. No puedo mantener mi mirada en sus ojos. Me tapa los ojos con un pañuelo. Ahora estoy tremendamente excitada... perder el sentido de la vista de esa manera y ser atada siempre fueron mis debilidades... El se levanta. Siento que pasea a mi alrededor, mirándome allí, de rodillas en su alfombra, quieta, esperando. Me tiende la mano y me ordena seguirle, de pie. Sé que obedeceré a lo que me diga y a la vez tengo miedo a entregarme de esa manera... Me guía, me lleva sujetándome por los hombros, por el pasillo por el que antes fui a cuatro patas hasta otra zona del piso.
Me hace sentarme en la cama. Me ordena tumbarme en ella, boca arriba. Obedezco. El abre mis brazos en cruz y las piernas, y los ata a los extremos de la cama, cintas suaves de velcro. Estoy temblando. Noto que él se recuesta a mi lado, siento su contacto, sus manos en mi cuerpo... sus dedos en mi sexo, palpándolo. Deseosa como estoy, mis caderas se mueven y buscan estimularme. El se aleja un poco, siento que me observa.
Estoy en sus manos, sujetas mis muñecas y tobillos, mis brazos y piernas en cruz, abierta, expuesta, entregada.
Me quedé parada, indecisa. Dudé si ponerme de pie o seguirle a cuatro patas. Había probado alguna vez, jugando, a caminar a cuatro patas, me resultaba difícil andar así (imagino que era una especie de "bloqueo" mental, por la humillante postura)... Intento dejar de pensar y me lancé. Llegué al salón y allí estaba sentado en una enorme rinconera. Con un gesto me indica que me acerque y permanezco así, de rodillas, frente a él, esperando. No quiero pensar, sólo dejarme llevar, escucharle, sentirle...
-"Escucha atentamente ahora",-me dice. "Tú conoces mis gustos, mis preferencias...". Sé a qué se refiere: placer y dolor. El me dice que va a someterme a su antojo, que me castigará, que me humillará, que me tratará como le de la gana y como nunca me han tratado hasta ese momento, y que si no quiero aceptarlo, lo diga en ese momento.
Sus palabras hacen que mi cabeza se nuble y siento latir mi sexo, estoy nerviosa, tengo miedo y a la vez, me siento confiada y segura...
Acepto.
Me ordena mirarle a los ojos. Su mirada me hace temblar. No puedo mantener mi mirada en sus ojos. Me tapa los ojos con un pañuelo. Ahora estoy tremendamente excitada... perder el sentido de la vista de esa manera y ser atada siempre fueron mis debilidades... El se levanta. Siento que pasea a mi alrededor, mirándome allí, de rodillas en su alfombra, quieta, esperando. Me tiende la mano y me ordena seguirle, de pie. Sé que obedeceré a lo que me diga y a la vez tengo miedo a entregarme de esa manera... Me guía, me lleva sujetándome por los hombros, por el pasillo por el que antes fui a cuatro patas hasta otra zona del piso.
Me hace sentarme en la cama. Me ordena tumbarme en ella, boca arriba. Obedezco. El abre mis brazos en cruz y las piernas, y los ata a los extremos de la cama, cintas suaves de velcro. Estoy temblando. Noto que él se recuesta a mi lado, siento su contacto, sus manos en mi cuerpo... sus dedos en mi sexo, palpándolo. Deseosa como estoy, mis caderas se mueven y buscan estimularme. El se aleja un poco, siento que me observa.Estoy en sus manos, sujetas mis muñecas y tobillos, mis brazos y piernas en cruz, abierta, expuesta, entregada.
Comentario:
Que rico encontrarte y leerte, me gusto mucho...
te voy a amarrar desde mi blog para tener acceso a tí frecuentemente...
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Comentario:
Pronto...muy pronto..
Comentario:
Hay gente que soporta más o menos el dolor, y dependiendo en qué ocasiones, puede ser algo incluso "bonito".
http://www.carlitoscircus.org/blog/archives/amor.mp3
Escucha recomendada.
Beso.
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Beso.





