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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
Tengo una fantasía... por cumplir (1)
No me dice dónde vamos... mi amante conduce el coche por las calles de la ciudad, en una noche tranquila.
Deja el coche en una calle pequeña, poco transitada. Ya en la acera, me toma de la mano y me conduce hasta una puerta negra, con un pequeño letrero dorado que no me da tiempo a leer.
Nos abre la puerta una mujer madura, con una sonrisa de oreja a oreja y que nos saluda amablemente invitándonos a pasar. Lo hacemos. Yo sigo de la mano de mi amante, sin decir nada, nerviosa y excitada a la vez.
El local está en penumbra, distingo al camarero tras una barra larga, a la derecha, dorada y roja, en la que hay sentados 2 hombres, tomando una copa y charlando, que nos miran al entrar... la decoración es sencilla, creo distinguir un par de puertas al fondo de la sala, en la parte más oscura. A la izquiera, mesas bajitas con taburetes pequeños, negros. Algo más al fondo, una pequeña zona de suelo sin enmoquetar, luces en el techo, una pista de baile, creo, rodeada de cortinas negras transparentes... es un local de intercambio, seguro.

La mujer habla con nosotros, pero se nota que le conoce a él de haber estado allí más veces. Nos invita a pasar al fondo, traspasar una de aquellas puertas, nos acompaña hasta ella y entramos. Todo esta oscuro al principio, me cuesta distinguir algo. Mi amante se pega a mi cuerpo, por detrás, agarrando mis pechos y apretándolos por encima de la ropa y me susurra al oido que va a hacerme sentir todo lo que a mí me gusta... que sólo tengo que confiar en él y dejarme llevar. Asiento con la cabeza. Suelta mis pechos y tras un momento de liberación, sus manos a la altura de mi cabeza tapan mis ojos con una venda suave, que me impide ver nada. Se coloca delante de mí y desabrocha los botones de mi camisa, despacio, quitándomela. Hace lo mismo con la falda, que deja caer a mis pies y me ayuda tomándome de las manos a quitarla del todo. Las bragas, el sujetador, los zapatos... completamente desnuda. Me acaricia suavemente, me besa en los labios, mi lengua busca la suya y él me la da, juguetón, sabio... provocándome. Sus manos se deslizan por toda mi piel y llegan a mi sexo, ya húmedo por sus caricias, sus preámbulos, su misterior.
Me pide que le acompañe. Se coloca detrás de mí y andamos unos pasos en la habitación. Me dice que siga sus instrucciones, que tengo que sentarme ahora, que está un poco alto. Me ayuda a subirme en una especie de escalón y a girarme, y me siento en lo que noto duro y frio, aunque se calienta enseguida con el calor de mi piel. Me empuja suavemente en el pecho hasta tumbarme. Me toma de las piernas y las coloca una en cada lado, apoyadas contra unos estribos...es como una camilla de esas de ginecólogo, pero más cómoda en realidad.
No