La primera vez (2 y final)
Otro hielo se desliza por su caliente sexo... y de repente lo introduce dentro de ella. Frio... no... Quema. Se remueve queriendo librarse de él, empuja y los músculos de su vagina intentan que salga de su interior, pero se deshace antes. Las manos de él, ahora frias, hacen que su vello se erice cuando las siente en sus muslos, su sexo, sus pechos... ella gime, se siente sorprendida, excitada, embriagada por esas sensaciones nuevas.
El se incorpora y se coloca, casi sentado, en el pecho de ella. -"Abre la boca",-dice. Lo hace y recibe su sexo, tremendamente duro y lo lame, ansiosa. Hace que abra más la boca y él lo introduce aún más en su interior, hasta provocarle arcadas. Entonces se retira un poco y la deja hacer, tranquila, dejando sólo un ligero movimiento entrando y saliendo, una leve cadencia. Ella saborea su sexo, lo lame, lo aprieta entre sus labios hasta que él decide volver a salir de su boca y se levanta de nuevo de la cama.
La toma por los brazos, que continúan atados y la ayuda a incorporarse. Ella está algo desorientada, pero sigue dejándose llevar por su amante, ese hombre al que siente como un maestro. Hace que se levante y la coloca de espaldas a él, inclinada y apoyada sobre la cama. Se queda así, quieta, esperando, sin decir nada. Entonces le siente embestir su interior, llenarla, empujarla hasta casi hacer que pierda el equilibrio. Sus sexos unidos, complementándose, gozándose... El llenándola y ella cubriéndole. Sus manos agarrándo sin piedad sus caderas mientras ella lucha por mantener el equilibrio al sentir el temblor en sus piernas debido al placer, las manos aún atadas, los ojos vendados, desorientada, los empujones de él al penetrarla, salir de su interior y volverla a llenar.
Grita. Ella grita cuando llega al orgasmo. Es intenso, nuevo, nunca había sentido algo tan fuerte, no puede evitar derrumbarse sobre la cama, no la sostienen las piernas.
El está sonriendo cuando quita la venda de sus ojos. Está tumbada boca arriba y él sentado sobre el vientre de ella. Aún mantiene la erección y, sin decir nada, tiende sus manos para que él las desate. Ya liberada, toma el sexo hinchado de su amante y lo acaricia, lo trata con mimo al principio... pero enseguida su ritmo aumenta, su presión sobre la verga que aún brilla, mojada por sus propios fluidos es mayor... quiere que él se derrame en sus manos y lo quiere ya. El rostro de él se crispa cuando el semen se precipita fuera de su cuerpo, llenando las manos de su alumna, su amante... Sonríen.
El se incorpora y se coloca, casi sentado, en el pecho de ella. -"Abre la boca",-dice. Lo hace y recibe su sexo, tremendamente duro y lo lame, ansiosa. Hace que abra más la boca y él lo introduce aún más en su interior, hasta provocarle arcadas. Entonces se retira un poco y la deja hacer, tranquila, dejando sólo un ligero movimiento entrando y saliendo, una leve cadencia. Ella saborea su sexo, lo lame, lo aprieta entre sus labios hasta que él decide volver a salir de su boca y se levanta de nuevo de la cama.
La toma por los brazos, que continúan atados y la ayuda a incorporarse. Ella está algo desorientada, pero sigue dejándose llevar por su amante, ese hombre al que siente como un maestro. Hace que se levante y la coloca de espaldas a él, inclinada y apoyada sobre la cama. Se queda así, quieta, esperando, sin decir nada. Entonces le siente embestir su interior, llenarla, empujarla hasta casi hacer que pierda el equilibrio. Sus sexos unidos, complementándose, gozándose... El llenándola y ella cubriéndole. Sus manos agarrándo sin piedad sus caderas mientras ella lucha por mantener el equilibrio al sentir el temblor en sus piernas debido al placer, las manos aún atadas, los ojos vendados, desorientada, los empujones de él al penetrarla, salir de su interior y volverla a llenar. Grita. Ella grita cuando llega al orgasmo. Es intenso, nuevo, nunca había sentido algo tan fuerte, no puede evitar derrumbarse sobre la cama, no la sostienen las piernas.
El está sonriendo cuando quita la venda de sus ojos. Está tumbada boca arriba y él sentado sobre el vientre de ella. Aún mantiene la erección y, sin decir nada, tiende sus manos para que él las desate. Ya liberada, toma el sexo hinchado de su amante y lo acaricia, lo trata con mimo al principio... pero enseguida su ritmo aumenta, su presión sobre la verga que aún brilla, mojada por sus propios fluidos es mayor... quiere que él se derrame en sus manos y lo quiere ya. El rostro de él se crispa cuando el semen se precipita fuera de su cuerpo, llenando las manos de su alumna, su amante... Sonríen.
Comentario:
quiero pingas





