Besos
Charlan animadamente en esa tienda de los años 30 reconvertida en café-restaurante.
"¿Cómo era eso que dijiste de los besos...?"
"Pues que no me gustan, les he perdido el gusto y no es una cosa que eche de menos en realidad",-responde ella, sonriéndole, adivinando por donde va a encaminarse ahora.
El no lo entiende. Ella explica que pasó tiempo besando a un hombre que fumaba mucho y resultaba bastante desagradable, era lo típico de "parece que estoy lamiendo un cenicero". Y que tal vez no sea sólo eso, sino que ella cree que los besos son algo más personal, más... sentimental tal vez, y que no vienen al caso en su vida desde hace mucho tiempo. Que un beso significa más seguramente que cualquier otro acto íntimo, al menos para ella.
C. se levanta y acercándose a ella besa sus labios. Ella no se mueve, no hace nada, se deja hacer y sonríe cuando él la mira de nuevo diciendo que le gustaría que se aficionase otra vez a ellos...
"Tal vez...",-responde ella pícara.
Cambian de lugar, ahora están sentados en un café con música tranquila de fondo: jazz, bossanova... él vuelve a besarla, una, dos, tres veces... ella se deja hacer, de nuevo... "bésame tú",-dice y vuelve a tomar su boca. Esta vez ella le corresponde, mordisquea, lame, besa.
Sus bocas se gustan, se degustan, se unen una y otra vez. Ella desearía más, está excitada. C. es un hombre con un tremendo atractivo, una carga sexual muy intensa y ella la ha notado desde los primeros cinco minutos a su lado. No les hacía falta besarse para saberlo. Se desean.
Pero tendrán que esperar...
(...)
aquellos besos
que
trepaban
por la piel, enramándose y mordiendo,
desde los puros cuerpos extendidos
hasta la piedra azul de la nave nocturna.
(...)
de: "Amores" en "Memorial de la Isla Negra". Pablo Neruda
"¿Cómo era eso que dijiste de los besos...?"
"Pues que no me gustan, les he perdido el gusto y no es una cosa que eche de menos en realidad",-responde ella, sonriéndole, adivinando por donde va a encaminarse ahora.
El no lo entiende. Ella explica que pasó tiempo besando a un hombre que fumaba mucho y resultaba bastante desagradable, era lo típico de "parece que estoy lamiendo un cenicero". Y que tal vez no sea sólo eso, sino que ella cree que los besos son algo más personal, más... sentimental tal vez, y que no vienen al caso en su vida desde hace mucho tiempo. Que un beso significa más seguramente que cualquier otro acto íntimo, al menos para ella.
C. se levanta y acercándose a ella besa sus labios. Ella no se mueve, no hace nada, se deja hacer y sonríe cuando él la mira de nuevo diciendo que le gustaría que se aficionase otra vez a ellos...
"Tal vez...",-responde ella pícara.
Cambian de lugar, ahora están sentados en un café con música tranquila de fondo: jazz, bossanova... él vuelve a besarla, una, dos, tres veces... ella se deja hacer, de nuevo... "bésame tú",-dice y vuelve a tomar su boca. Esta vez ella le corresponde, mordisquea, lame, besa. Sus bocas se gustan, se degustan, se unen una y otra vez. Ella desearía más, está excitada. C. es un hombre con un tremendo atractivo, una carga sexual muy intensa y ella la ha notado desde los primeros cinco minutos a su lado. No les hacía falta besarse para saberlo. Se desean.
Pero tendrán que esperar...
(...)
aquellos besos
que
trepaban
por la piel, enramándose y mordiendo,
desde los puros cuerpos extendidos
hasta la piedra azul de la nave nocturna.
(...)
de: "Amores" en "Memorial de la Isla Negra". Pablo Neruda





