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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
El parking
Esa era nuestra primera cita solos desde que aquella tarde en la que nos habían presentado. Desde entonces, habíamos mantenido conversaciones telefónicas diarias hasta que nos habíamos decidido a quedar a solas.
Había ido a recogerme a la salida del trabajo y habíamos tomado algo en un pub. Se hacía tarde y volvíamos al aparcamiento subterráneo donde Pe. había aparcado el coche. Estaba claro que habíamos empezado algo, que deseábamos seguir adelante y llegar mucho más allá pero apenas nos habíamos rozado levemente en ese primer encuentro, delante de 2 copas. Pero lo deseábamos.

Bajábamos las escaleras hacia la planta donde estaba aparcado el coche cuando, al pasar por delante de la puerta de los servicios, me cogió del brazo empujándome dentro, cerrando tras de sí y colocando su cuerpo de manera que no se pudiese ni abrir desde fuera ni yo accediese a ella desde dentro. Me asusta un poco.
-"¿Qué...?"
-"Sshhh... silencio, no nos han visto entrar...",-dijo agarrándome y dándome la vuelta, contra la pared, sujetándome para que me estuviese quieta. Acarició mi trasero por encima de la tela de la falda antes de perder su mano por debajo, rozando la piel de mis muslos en su camino a mi sexo. Estaba nerviosa, me daba miedo que alguien pudiese querer entrar al baño y nos pillase así. Pero, a la vez, la situación me producía una excitación nueva para mí.

Acaricia la carne entre mis piernas y me estremezco. Sube mi falda y deja mi trasero al aire. Sus dedos acarician la piel al descubierto, agarran mis caderas y noto su erección pegada a mí, a través de su pantalón.

-"Te encantaría que te follase ahora mismo, ¿verdad?
Me sonrojo ante su manera de hablarme, tan directa y porque me siento descubierta en lo que siento en esos momentos. Escucho la cremallera de su pantalón deslizarse, su mano apartando el tanga dejando al descubierto mi sexo y, al momento, su verga dura deslizarse por toda mi hendidura caliente que pide a gritos ser poseida. Un azote en mi nalga derecha me hace reaccionar intentando levantarme.
-"No, no, no pequeña, sigue ahí... o mejor, date la vuelta y ponte de rodillas".
Dudo un instante, pero lo hago finalmente, quedando a sus pies, con su sexo erguido delante de mi cara. Sin más, lo tomo con mis manos, lo acarició, acerco mi boca y lo lamo despacio, con cuidado, pero él tiene otra idea de cómo quiere que suceda esto y me empuja, casi haciéndome caer, dejándome de nuevo contra la pared, y clava su verga en mi boca, hasta la garganta, hasta conseguir que tenga arcadas.. Me dice que le mire y con su sexo en mi boca, llenándome, elevo como puedo la mirada y la cabeza.
Cuando nuestras miradas están fijas la una en la otra, comienza a moverse dentro de mi boca, despacio. Se me saltan las lágrimas cuando se hunde hasta lo más profundo de mi garganta, quedándose ahí un tiempo, disfrutando del calor y la estrechez que ofrece esa parte de mi cuerpo. Deseo que vuelva a ponerme de pie y sentirle en mi sexo, pero finalmente, él eyacula en mi cara. Le miro, contenta y a la vez decepcionada porque quería sentir su poder en mi interior, de la otra manera, pero no ha querido.
Nos arreglamos antes de salir del baño.
-"Pensé que querías follarme...".- le digo.
-"Cuanto te lo merezcas...",-contesta. -"Quítate las bragas y dámelas". Un chispazo en mi mente y mi sexo palpita con esas palabras. Dominio.
 
Comentario:
Hola, de nuevo, Sirena.
letritas al rojo vivo ¿eh? ;0)

Un beso,
Jorge
 
Comentario:
Muy bueno Sirena, muy bueno.
No