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Condúceme al placer...
Escritos y fotografías explícitas, MAYORES DE 18 AÑOS

Acerca de

las sirenas atraían a los hombres con sus cantos... yo pretendo atraerte y llegar a engancharte con mis palabras... siendo yo misma... con mi esencia.

Sindicación

 
La playa
Estaba lloviendo cuando nos levantamos. Ibamos a ir a la playa así que... se fastidió.
Finalmente, sin toallas, sin bañadores, nos montamos en el coche y me llevas a ver un pueblo de la costa, muy turístico, comemos tranquilamente y como parece que ha dejado de llover, me propones comprar una toalla y acercanos a la playa.

"Pero... no hemos traido bañador..."
"No hace falta",- me dices, sonriendo, divertido. Así que paseamos por los tenderetes y las tiendas para turistas y al final compras una toalla grande, enorme, para los dos. Cogemos el coche de nuevo y unos pocos kilómetros más allá, paramos. Hay que bajar un desfiladero andando para acceder a la playa. Lo que yo me imaginaba... nudista.
Nunca había estado en una y aunque tenía ganas, me moría de vergüenza en esos momentos. Así que llegamos y con toda la naturalidad y espontaneidad (forzada) que pude, me deshice del vestidido de verano blanco (debajo del cual no llevaba sujetador) y del tanga y, sin más, me tumbé en la toalla que ya habías extendido en la arena. No hay más que dos chicos en el otro lado de la cala y un hombre solo, cerca de donde estamos.

Estoy bien así, tumbada, sintiendo la brisa y tus manos en mi piel, acariciándome ambos suavemente. Miro a mi alrededor. Es agradable estar así, tumbada, relajada, casi sin gente alrededor, desnuda. Cierro los ojos. No quiero dormirme, pero sí concentrarme en sentir...
Al rato veo que los chicos se van... se ha nublado un poco y ha refrescado. El hombre solo permanece ahí. Es un mirón... poco me importa y a tí tampoco, de hecho, le provocas, acariciándome descaradamente, besándome...
-"Si sigues así, le calientas a él y a mí..."
-"¿Sí...? Yo sé cómo quitar ese calor...-me dices levantándote. Te vas al agua y me pides que te acompañe. Me incorporo y te miro dentro del agua, zambulléndote, saliendo, gritándome para que vaya. El mirón no nos quita ojo, sobre todo a mí ahora que me levanto y voy hacia la orilla. Me siento en ella, dejando que el agua me vaya salpicando poco a poco. Sales del agua y te acercas a mi... no sé cómo lo has hecho, pero tienes una erección importante.
-"Vamos...",-me dices tendiéndome la mano. La tomo y me meto contigo en el agua. No está fria, y el mar está bastante calmado. Mis pezones se endurecen al contacto con el agua, el cambio de temperatura. Estoy frente a tí y cubres mis pechos con tus manos, apretándolos levemente. Me pego a ti, dejándote que me abraces, te beso.
Jugamos en el agua, nos acariciamos... me tumbo y dejo que el movimiento de las olas me balancee... cuando me doy cuenta, estás entre mis piernas y me atraes contra tí. Noto tu erección, algo más suave que antes... una de tus manos se pierde entre mis muslos alcanzando mi sexo abierto así. La sensación es extraña... pero estoy excitada. Miro hacia la orilla. Nuestro amigo el mirón sigue allí, no quita ojo.
Vuelves a atraer mi cuerpo contra el tuyo y entonces te siento en mi interior... y crece dentro de mí, lo noto y me dejo llevar, así, tumbada, por el agua y por tí, me mecéis mientras gimo, mientras disfruto de ese momento...
 
Comentario:
Esa sensacion en la playa la conozco, genial. En mi caso me tocaron dos mironas. No me perdian de vista en el hotel, pero lo senti por ellas, no eran mi tipo.
No