Oscuras intenciones (1)
Estamos en la cama en ropa interior... bueno, en realidad yo hace rato que me quité las bragas y sólo llevo el sujetador y una batita de raso tipo kimono, rosa fucsia. La película que estamos viendo me aburre increiblemente, pero no creo que sea culpa de la película en realidad, es que no me apetece ver nada de la tele, quiero sexo.
Así que me empiezo a excitar más cuando tu mano comienza a acariciarme suavemente por encima del raso, cuando tu mano busca la mía y juguetea con mis dedos, así que me pongo "tonta" y empiezo a "buscarte". Ya paso de película.
Vuelvo mi cuerpo hacia el tuyo y comienzo a juguetear con mis dedos en tu boca, los lames y entonces, yo tomo tus pezones y los aprieto un poco, los pellizo, los retuerzo y tú te haces el despistado, sigues viendo la película, pero yo veo en tu cara (y en tu abultado calzoncillo) que no eres indiferente. Pero no sabes que yo he dejado algunas cosas preparadas por si me apetecía jugar con ellas, en la mesita al lado de la cama, y tú no te has dado cuenta de que estaban allí y desde luego, no te lo esperas. Así que cuando la pinza de plástico se engancha en tu pezón me miras y sonríes. Y jugueteo con ella, estirando tu carne rosada, retorciéndola suavemente.
Cielo, esto no va a acabar aquí, porque veo que te gusta... La dejo puesta y sigo mirando la película y entonces tu mano busca mis pechos por debajo de la tela y los aprietas, pellizcas y estiras mis pezones y yo ya estoy mojada y muy caliente... y ya no quiero parar y tú ya has perdido el interés en el resto de la película y te colocas sobre mí, besándome, lamiéndome, apretando mis pechos, sacándolos del sujetador, y entonces te digo que te quites.
Y lo haces, te tumbas a mi lado de nuevo y me coloco sobre ti, me quito la bata de raso y pego mi sexo al tuyo, aún cubierto por tu calzoncillo. Y me muevo sobre él, mis caderas se retuercen frotándose contra tí y te noto crecer bajo la tela.
Aprieto tus pezones, los retuerzo, lamo tu cara, tus orejas, tu cuello, tu pecho...
-"¿Me dejas ser mala hoy?"
-"Sí, claro, lo que tú quieras",-respondes. Sonrío y me levanto de encima de ti para deshacerme de tu calzoncillo... estás excitado y te tomo entre mis manos y te acaricio, lamo la punta de tu polla y está salada, la lleno de saliva sigo acariciándola, meneándola como a tí te gusta, excitándote, poniéndote a cien.
Vuelvo a mi anterior posición, sobre ti, me sexo pegado al tuyo y me contoneo sobre él, froto nuestros sexos y me notas mojada, caliente.
-"¿Lo notas? Empapado y caliente, para tí...",-te digo y asientes, me dices que estoy ardiendo y te encanta sentirlo asi.
Entonces cojo la bolsa de aseo en la que tengo metidas todas mis sorpresitas para hoy y vuelvo a preguntarte si me dejas ser mala. Y vuelves a decir que sí y en ese momento ato tus manos al cabecero de la cama, por encima de tu cabeza.
Y te acaricio asi, atado, confiando en mi, dejándome hacer... escojo un par de pinzas de madera de la bolsa... tomo tus pezones entre mis dedos estirando uno y luego otro, y las pinzas se clavan en ellos. Y cierras los ojos y gimes levemente. Y me excita ver que te eso te gusta... y me anima a más.
Otra pinza más en tu pezón izquierdo. Y las aprieto. Y estiro tus pezones tirando de ellas, hasta oirte gemir más fuerte. Entonces las suelto. Y gimes más aún. Y yo me excito cada vez más y quiero ir más allá. Busco en la bolsa esas pinzas… las metálicas, las que llaman “pinzas de castigo”… sé que estas son las más adecuadas para ti, porque provocan más dolor.
Te las muestro y tu cara refleja una mezcla de excitación y miedo…. Me gusta esa expresión en tu rostro. Te “ordeno” que abras la boca y saques la lengua para lamerlas antes de ponértelas y lo haces… y me deleito mirando cómo lo haces, como obedeces y como contienes la respiración cuando tomo entre mis dedos tu pezón izquierdo para colocar la pinza… que se cierra sobre tu carne y la aprisiona.
La otra, la coloco en la piel de tus testículos y tiro… te gusta… dios, que increíble sensación la de hacerte daño y que te provoque placer.
(...)
Así que me empiezo a excitar más cuando tu mano comienza a acariciarme suavemente por encima del raso, cuando tu mano busca la mía y juguetea con mis dedos, así que me pongo "tonta" y empiezo a "buscarte". Ya paso de película.
Vuelvo mi cuerpo hacia el tuyo y comienzo a juguetear con mis dedos en tu boca, los lames y entonces, yo tomo tus pezones y los aprieto un poco, los pellizo, los retuerzo y tú te haces el despistado, sigues viendo la película, pero yo veo en tu cara (y en tu abultado calzoncillo) que no eres indiferente. Pero no sabes que yo he dejado algunas cosas preparadas por si me apetecía jugar con ellas, en la mesita al lado de la cama, y tú no te has dado cuenta de que estaban allí y desde luego, no te lo esperas. Así que cuando la pinza de plástico se engancha en tu pezón me miras y sonríes. Y jugueteo con ella, estirando tu carne rosada, retorciéndola suavemente.
Cielo, esto no va a acabar aquí, porque veo que te gusta... La dejo puesta y sigo mirando la película y entonces tu mano busca mis pechos por debajo de la tela y los aprietas, pellizcas y estiras mis pezones y yo ya estoy mojada y muy caliente... y ya no quiero parar y tú ya has perdido el interés en el resto de la película y te colocas sobre mí, besándome, lamiéndome, apretando mis pechos, sacándolos del sujetador, y entonces te digo que te quites.
Y lo haces, te tumbas a mi lado de nuevo y me coloco sobre ti, me quito la bata de raso y pego mi sexo al tuyo, aún cubierto por tu calzoncillo. Y me muevo sobre él, mis caderas se retuercen frotándose contra tí y te noto crecer bajo la tela.
Aprieto tus pezones, los retuerzo, lamo tu cara, tus orejas, tu cuello, tu pecho...
-"¿Me dejas ser mala hoy?"
-"Sí, claro, lo que tú quieras",-respondes. Sonrío y me levanto de encima de ti para deshacerme de tu calzoncillo... estás excitado y te tomo entre mis manos y te acaricio, lamo la punta de tu polla y está salada, la lleno de saliva sigo acariciándola, meneándola como a tí te gusta, excitándote, poniéndote a cien.
Vuelvo a mi anterior posición, sobre ti, me sexo pegado al tuyo y me contoneo sobre él, froto nuestros sexos y me notas mojada, caliente.
-"¿Lo notas? Empapado y caliente, para tí...",-te digo y asientes, me dices que estoy ardiendo y te encanta sentirlo asi.
Entonces cojo la bolsa de aseo en la que tengo metidas todas mis sorpresitas para hoy y vuelvo a preguntarte si me dejas ser mala. Y vuelves a decir que sí y en ese momento ato tus manos al cabecero de la cama, por encima de tu cabeza.
Y te acaricio asi, atado, confiando en mi, dejándome hacer... escojo un par de pinzas de madera de la bolsa... tomo tus pezones entre mis dedos estirando uno y luego otro, y las pinzas se clavan en ellos. Y cierras los ojos y gimes levemente. Y me excita ver que te eso te gusta... y me anima a más.
Otra pinza más en tu pezón izquierdo. Y las aprieto. Y estiro tus pezones tirando de ellas, hasta oirte gemir más fuerte. Entonces las suelto. Y gimes más aún. Y yo me excito cada vez más y quiero ir más allá. Busco en la bolsa esas pinzas… las metálicas, las que llaman “pinzas de castigo”… sé que estas son las más adecuadas para ti, porque provocan más dolor.
Te las muestro y tu cara refleja una mezcla de excitación y miedo…. Me gusta esa expresión en tu rostro. Te “ordeno” que abras la boca y saques la lengua para lamerlas antes de ponértelas y lo haces… y me deleito mirando cómo lo haces, como obedeces y como contienes la respiración cuando tomo entre mis dedos tu pezón izquierdo para colocar la pinza… que se cierra sobre tu carne y la aprisiona.
La otra, la coloco en la piel de tus testículos y tiro… te gusta… dios, que increíble sensación la de hacerte daño y que te provoque placer.
(...)
Comentario:
contengo la respiración, luego la expulso pensando que he soportado el dolor, que puedo con más, uff ufff, qué será lo próximo???
Comentario:
No nos va el dolor, lo odiamos de hecho, no nos va la dominación...pero como tu lo cuentas...hasta lo que no nos gusta...nos humedece y nos excita...





