Oscuras intenciones (2)
Estás tremendamente excitado, como yo y sigo con tu "tortura"... Tiro de la pinza de tu pezón y la retuerzo. Observo tu reacción, no quiero pasarme. Y te gusta, te vuelve loco y no quieres que pare cuando te doy la opción de hacerlo.
Cojo con los diente el cordoncito del extremo de la pinza y te lo acerco hasta la boca, haciendo que tú mismo lo sujetes y te hago tirar de él, que tú mismo estires tu pezón. Y lo haces. Y mientras, sentada sobre tí, mi sexo se pega al tuyo, caliente y mojado, y me restriego por él mojándote con mi humedad.
Acto seguido, de la bolsita cojo un par de pinzas y mirándote mientras sujetas aún el cordón de la que llevas puesta, estiro mis pezones y coloco una pinza en cada uno. Tus ojos se abren como platos, te he vuelto a sorprender. Y me pego a tu cuerpo y me restriego, sientiendo las pinzas clavarse en mis pezones y me gusta. Y te gusta verlo.
Y tus caderas se mueven... noto tu polla rozarme, restregándose por mi sexo caliente. Tu boca libera el cordón que sujeta la pinza de tu pezón cuando gimes.
-¿Qué buscas?,- pregunto. ¿Follarme?.-No respondes. Y tiro de la pinza que aprisiona tu pezón y gimes,. la retuerzo y te revuelves... pregunto si quieres que pare. Dices que no. Así que vuelvo a buscar algo en la bolsa y esta vez, voy más allá... una vela y cerillas. Un velón violeta, grueso, que enciendo y coloco sobre ti, sujetándolo con una mano mientras con la otra te acaricio y "te pido permiso"...
-"Es tu noche...",-me dices. Y entonces, vierto la cera sobre tu pezón, aprisionado aún por la pinza metálica. Y ver tu cara, mezcla de dolor y placer me excita, quiero follarte, pero aún no... tengo que contenerme un poco más... y vuelvo a dejar caer la líquida y caliente cera sobre tus pezones. Y me muevo, quitándome de encima de tí, y derramo cera sobre tu pubis e inmediatamente sobre tus testículos, pinzados todavía... y te gusta. Y me excito aún más, como tú, y deseo cabalgarte como nunca, dejarte agotado, extasiado, perder el control los dos...
Apago la vela y empiezo a quitar las pinzas con cuidado... sigues atado y ahora saco una cuerda de la bolsa... y ato la base de tu polla y tus testículos, no apretando demasiado. Y tu erección ya es increible, más duro no puedes estar. Y me coloco sobre ti, rozando de nuevo mi sexo tu polla y "amenazo" con follarte así, atados tus testiculos y tu pene. Y me suplicas que lo haga, moviendo tus caderas, buscando la entrada a mi coño.
-Sigue buscando, si lo encuentras, premio, te dejaré entrar.
(...)
Cojo con los diente el cordoncito del extremo de la pinza y te lo acerco hasta la boca, haciendo que tú mismo lo sujetes y te hago tirar de él, que tú mismo estires tu pezón. Y lo haces. Y mientras, sentada sobre tí, mi sexo se pega al tuyo, caliente y mojado, y me restriego por él mojándote con mi humedad.Acto seguido, de la bolsita cojo un par de pinzas y mirándote mientras sujetas aún el cordón de la que llevas puesta, estiro mis pezones y coloco una pinza en cada uno. Tus ojos se abren como platos, te he vuelto a sorprender. Y me pego a tu cuerpo y me restriego, sientiendo las pinzas clavarse en mis pezones y me gusta. Y te gusta verlo.
Y tus caderas se mueven... noto tu polla rozarme, restregándose por mi sexo caliente. Tu boca libera el cordón que sujeta la pinza de tu pezón cuando gimes.
-¿Qué buscas?,- pregunto. ¿Follarme?.-No respondes. Y tiro de la pinza que aprisiona tu pezón y gimes,. la retuerzo y te revuelves... pregunto si quieres que pare. Dices que no. Así que vuelvo a buscar algo en la bolsa y esta vez, voy más allá... una vela y cerillas. Un velón violeta, grueso, que enciendo y coloco sobre ti, sujetándolo con una mano mientras con la otra te acaricio y "te pido permiso"...
-"Es tu noche...",-me dices. Y entonces, vierto la cera sobre tu pezón, aprisionado aún por la pinza metálica. Y ver tu cara, mezcla de dolor y placer me excita, quiero follarte, pero aún no... tengo que contenerme un poco más... y vuelvo a dejar caer la líquida y caliente cera sobre tus pezones. Y me muevo, quitándome de encima de tí, y derramo cera sobre tu pubis e inmediatamente sobre tus testículos, pinzados todavía... y te gusta. Y me excito aún más, como tú, y deseo cabalgarte como nunca, dejarte agotado, extasiado, perder el control los dos...
Apago la vela y empiezo a quitar las pinzas con cuidado... sigues atado y ahora saco una cuerda de la bolsa... y ato la base de tu polla y tus testículos, no apretando demasiado. Y tu erección ya es increible, más duro no puedes estar. Y me coloco sobre ti, rozando de nuevo mi sexo tu polla y "amenazo" con follarte así, atados tus testiculos y tu pene. Y me suplicas que lo haga, moviendo tus caderas, buscando la entrada a mi coño.
-Sigue buscando, si lo encuentras, premio, te dejaré entrar.
(...)





