Nuestra noche especial (4)
Su mano acariciando mi pelo... me relajaba así, esperando, sintiéndole, oliéndole; cerré los ojos y me concentré en sentir.
-"¿Deseas continuar?",-me preguntó, tomándome de la barbilla y haciendo que le mirase a los ojos. Sonreí y asentí, sin decir nada. Se inclinó y tomó mis brazos, aún atados y fue deshaciendo la atadura con cuidado. Según la cuerda se soltaba podía ver las marcas de la misma en mi piel y me excitaba.
Me dijo que no me moviese y se acercó a la mesita a por algo... trajo consigo un mordaza de bola, que me mostró y antes de que dijese nada, abrí la boca para recibirla.
Indicó que me tumbase en el suelo, boca arriba y obedecí. La tarima estaba fresca pero no tenía frío, allí era imposible, la temperatura de la habitación era alta, nosotros la subíamos. Encendió una vela, gruesa, oscura y me la mostró.
-"Abre las piernas",-y lo hice. Estaba de pie sobre y le ví inclinar la vela para dejar caer la cera ya derretida sobre mi piel. Entonces cerré los ojos. Y lo noté, en mi vientre, junto al ombligo. No quemaba, la estaba derramando desde bastante altura...
pero fue acercándola a medida que dejaba caer el líquido caliente sobre mi cuerpo... el vientre, el estómago, los muslos (un quejido más fuerte brotó de mis labios... la piel de mis muslos es muy delicada...), los pechos... pegué un brinco involuntario cuando noté la cerca liente en mi pubis y resbalar hacia mi sexo...
un quejido nuevamente seguido de un gemido cuando continuó derramando la cera en el mismo sitio, dejándola fluir hacia mi excitado, mojado e hinchado sexo, que quería suplicase que aquello finalizara y a la vez, que no parase, que siguiese la dulce tortura...
De nuevo me ordenó ponerme de rodillas y me ayudó a incorporarme... mi cuerpo estaba regado de cera. Derramó sobre mis pechos un poco más... "ofrécelos",-me dijo. Y los tomé con mis manos y se los ofrecí, elevándolos y dejándolos a su disposición... y sentí la cera resbalar. Y me gustaba mirar mi piel cubierta de cera. Dejó la vela en la cómoda y me quitó la mordaza... me besó y correspondí a su beso ansiosa, excitada, agradecida. Me atreví, no sé aún porqué, a pedirle algo...
"Quisiera... sentir la cera en otro sitio, probar una cosa",-le dije. Preguntó dónde. Y yo, sin hablar, abrí la boca y saqué la lengua, ofreciéndosela.
La sensación fue... intensa. No dolía, no se puede decir que quemase pero era... extraño y muy placentero, no sé porqué se me ocurrió pedir eso... no lo sé.
Y allí estaba cubierta de cera desde la boca hasta los muslos, incluido mi sexo y deseando continuar.
Apagó la vela y me tendió las manos. Las tomé y me condujo a la bañera... nos metimos los dos y abrió el grifo, regulando la temperatura y dejó caer el agua un rato mientras me quitaba los trocitos de cera de mi piel. Me hablaba como siempre, de manera tranquila, calmada, acariciaba mi piel enrojecida por la cera caliente derramada sobre ella, al retirarla. Me colocó la pierna en el borde de la bañera, dejando mi sexo expuesto y se agachó para retirar la cera aún pegada en él... creí que iba a correrme mientras sentía sus manos en mi coño ardiendo. Tras limpiarlo todo, hizo que me girase y apoyar las manos en la pared, dejándome de nuevo de espaldas. Sentí sus manos en mis nalgas, apretarlas, sobarlas, agarrarme por las caderas y restregar su polla por mi culo... quería que me penetrase, que me invadiese, sentirle hasta el fondo de mi coño y correrme así...
-"¿Deseas continuar?",-me preguntó, tomándome de la barbilla y haciendo que le mirase a los ojos. Sonreí y asentí, sin decir nada. Se inclinó y tomó mis brazos, aún atados y fue deshaciendo la atadura con cuidado. Según la cuerda se soltaba podía ver las marcas de la misma en mi piel y me excitaba.
Me dijo que no me moviese y se acercó a la mesita a por algo... trajo consigo un mordaza de bola, que me mostró y antes de que dijese nada, abrí la boca para recibirla.
Indicó que me tumbase en el suelo, boca arriba y obedecí. La tarima estaba fresca pero no tenía frío, allí era imposible, la temperatura de la habitación era alta, nosotros la subíamos. Encendió una vela, gruesa, oscura y me la mostró.
-"Abre las piernas",-y lo hice. Estaba de pie sobre y le ví inclinar la vela para dejar caer la cera ya derretida sobre mi piel. Entonces cerré los ojos. Y lo noté, en mi vientre, junto al ombligo. No quemaba, la estaba derramando desde bastante altura...
pero fue acercándola a medida que dejaba caer el líquido caliente sobre mi cuerpo... el vientre, el estómago, los muslos (un quejido más fuerte brotó de mis labios... la piel de mis muslos es muy delicada...), los pechos... pegué un brinco involuntario cuando noté la cerca liente en mi pubis y resbalar hacia mi sexo...
un quejido nuevamente seguido de un gemido cuando continuó derramando la cera en el mismo sitio, dejándola fluir hacia mi excitado, mojado e hinchado sexo, que quería suplicase que aquello finalizara y a la vez, que no parase, que siguiese la dulce tortura...
De nuevo me ordenó ponerme de rodillas y me ayudó a incorporarme... mi cuerpo estaba regado de cera. Derramó sobre mis pechos un poco más... "ofrécelos",-me dijo. Y los tomé con mis manos y se los ofrecí, elevándolos y dejándolos a su disposición... y sentí la cera resbalar. Y me gustaba mirar mi piel cubierta de cera. Dejó la vela en la cómoda y me quitó la mordaza... me besó y correspondí a su beso ansiosa, excitada, agradecida. Me atreví, no sé aún porqué, a pedirle algo..."Quisiera... sentir la cera en otro sitio, probar una cosa",-le dije. Preguntó dónde. Y yo, sin hablar, abrí la boca y saqué la lengua, ofreciéndosela.
La sensación fue... intensa. No dolía, no se puede decir que quemase pero era... extraño y muy placentero, no sé porqué se me ocurrió pedir eso... no lo sé.
Y allí estaba cubierta de cera desde la boca hasta los muslos, incluido mi sexo y deseando continuar.
Apagó la vela y me tendió las manos. Las tomé y me condujo a la bañera... nos metimos los dos y abrió el grifo, regulando la temperatura y dejó caer el agua un rato mientras me quitaba los trocitos de cera de mi piel. Me hablaba como siempre, de manera tranquila, calmada, acariciaba mi piel enrojecida por la cera caliente derramada sobre ella, al retirarla. Me colocó la pierna en el borde de la bañera, dejando mi sexo expuesto y se agachó para retirar la cera aún pegada en él... creí que iba a correrme mientras sentía sus manos en mi coño ardiendo. Tras limpiarlo todo, hizo que me girase y apoyar las manos en la pared, dejándome de nuevo de espaldas. Sentí sus manos en mis nalgas, apretarlas, sobarlas, agarrarme por las caderas y restregar su polla por mi culo... quería que me penetrase, que me invadiese, sentirle hasta el fondo de mi coño y correrme así...
Comentario:
Eres tú la de la foto ??
Te expresas muy bien, sigue así, me gusta tu blog.
Saludis.
Te expresas muy bien, sigue así, me gusta tu blog.
Saludis.
Comentario:
Nunca nos ha atraido el sm, el bsdm o la simple dominación, no casa mucho con nosotros, sin embargo tu logras contarlo de tal modo que lo hace atrayente...
Comentario:
no se lo que soy, pero si se lo que ahora quiero, y es hablarte de manera calmada, tranquila, de esa manera que tú sabes, de esa manera que la voz acaricia la piel y algo más.
Estoy dudoso de la temática que le daría a mi blog, ya te diré.
Besos criatura.
Estoy dudoso de la temática que le daría a mi blog, ya te diré.
Besos criatura.





