España necesitaba la victoria para seguir soñando con clasificarse para la Eurocopa del próximo año, y consiguió llevarse los 3 puntos en su duelo frente a Dinamarca en el estadio Santiago Bernabéu. A pesar de la victoria, España dio una sensación muy mediocre, la misma que en el resto de los partidos de esta fase de clasificación que está ahogando a los jugadores y al seleccionador, y desilusionando a una afición que siempre se entrega.
Madrid se volcó una vez más con el equipo de todos. El Santiago Bernabéu estaba a reventar, concentrado en llevar en volandas a su equipo en un auténtico matchball; la victoria era el único resultado posible. Hasta 'Manolo el del bombo' se sumó a la fiesta, animando a toda la grada. Se respiraba ambiente de gran partido, de expectación y de compromiso con el equipo: la clasificación estaba en juego.
Pero, de nuevo, todo se esfumó con el pitido inicial. Dinamarca se encontraba a gusto, controlaba bastante el juego, y España no daba síntomas de superioridad. Ni Xavi, ni Iniesta ni compañía eran capaces de hacerse con el control del partido. Si el jugador '12' era el público, el '13' fue Massimo Bussaca, el colegiado del encuentro, que puso de cara el partido para los nuestros, expulsando por una rigurosa doble amarilla al danés Jensen en el minuto 20.
Con un jugador más, España sufrió menos, pero tampoco agobió demasiado la portería de Sorensen. El debutante en partido oficial, Silva, fue el encargado de tirar del carro, y a través de sus asistencias llegaron las primeras ocasiones de peligro. No fue el canario, sino Andrés Iniesta, el que se sacó de sus botas una gran asistencia para Fernando Morientes, que dejó en el suelo a Agger y batió a Sorensen. El de Sonseca abría el marcador en el minuto 34, aumentaba su media como mejor goleador de la Selección y levantaba al que ha sido su estadio durante tantos años.
Los daneses se vinieron abajo, y entonces llegó el otro goleador del equipo, David Villa, para marcar el 2-0 que parecía definitivo. El futbolista del Valencia se deshizo espectacularmente de un defensa danés y superó en el mano a mano a Sorensen. Corría el minuto 45 y la locura se adueñó de un Santiago Bernabéu volcado con su selección.
Tras el descanso, comenzó una segunda parte horrible para la selección, y desilusionante para la
afición. En el minuto 48, el danés que se había llevado un caño en el gol de Villa, se resarcía aprovechando la empanada española, cabeceando a la red un saque de banda que no pudo atajar Iker Casillas. Entonces llego el miedo, los jugadores comenzaron a fallar una y otra vez, y los 10 de Dinamarca empezaron a acercarse a la portería de España. Luis optó por sustituir a Xavi y a la delantera goleadora (Villa y Morientes) por Xabi Alonso -muy desafortunado-, Angulo -desaparecido- y Fernando Torres -otra oportunidad perdida-. Los cambios resultaron desastrosos, y el miedo se trasladó incluso a las gradas, con la afición deseando que el árbitro pitara el final cuanto antes.
Los últimos minutos fueron agónicos, con toda España encerrada atrás. Los daneses colgaban una y otra vez balones al área, pero no tuvieron demasiada suerte. España cumplió con el resultado, pero una vez más falló a su juego, y lo que es más grave, también falló a su propia afición.







