roturas y rupturas
En mi colegio, el jefe de estudios era Don José Zubieta: un profesor estricto, alto, facha y malencarado; antiguo combatiente de la division azul. Era él el encargado de los problemas de disciplina, y por alguna extraña analogia tambien se encargaba él de vigilar a los cinco únicos niños del colegio que no dábamos religión durante las horas de esa asignatura.
Un día en una de esas horas, mi mejor amigo y yo aprovechamos un descuido de Don José para liarnos a tortazos sonoros. Fue tan tremenda la fuerza de los bofetones que cuando entró corriendo y nos separó apenas estaba enfadado sino casi asustado. Así que aprovechó para soltarnos un sermón sobre la amistad. Y resulta que por un extraño azar de la vida, una de las frases que dijo se me quedó grabada y, aunque entonces fuera intrscendente, se me viene a menudo a la cabeza. Lo que el viejo cascarrabias intentaba explicar era que las peleas deben servir para reforzar la amistad. Y como ejemplo usó la imagen de dos piezas de barro que alguien intentara pegar: si tienen aristas y picos son más fáciles de unir que si son planas. Las peleas son, como las aristas, las que más unen a los amigos.
Siempre que recuerdo aquello me asalta una duda terrible: si la pieza nunca se hubiera roto, no haría falta pegarla.
Igual que cuando uno vuelve de un viaje nunca es la misma persona que salió de casa antes, las cosas rotas y vueltas a pegar ya nunca son tan fuertes como antes. Vale muchímo más una estatua griega intacta que otra reconstruida por los mejores restauradores.
Tal vez, pensar esto ahora sea un simple detalle de pesimismo nocturno. Debe ser eso. Pero igual que Isak Dinensen tenía una granja en África..."yo tenía un escondite de felicidad". Era como mi propio Platero: un rincón cómodo, fácil, apenas inquietante y lleno de sorpresas cotidianas...

Por cierto, odio el olor del superglue. Y detesto las gotas secas que se te quedan en las yemas y te roban tus huellas dactilares.
Un día en una de esas horas, mi mejor amigo y yo aprovechamos un descuido de Don José para liarnos a tortazos sonoros. Fue tan tremenda la fuerza de los bofetones que cuando entró corriendo y nos separó apenas estaba enfadado sino casi asustado. Así que aprovechó para soltarnos un sermón sobre la amistad. Y resulta que por un extraño azar de la vida, una de las frases que dijo se me quedó grabada y, aunque entonces fuera intrscendente, se me viene a menudo a la cabeza. Lo que el viejo cascarrabias intentaba explicar era que las peleas deben servir para reforzar la amistad. Y como ejemplo usó la imagen de dos piezas de barro que alguien intentara pegar: si tienen aristas y picos son más fáciles de unir que si son planas. Las peleas son, como las aristas, las que más unen a los amigos.
Siempre que recuerdo aquello me asalta una duda terrible: si la pieza nunca se hubiera roto, no haría falta pegarla.
Igual que cuando uno vuelve de un viaje nunca es la misma persona que salió de casa antes, las cosas rotas y vueltas a pegar ya nunca son tan fuertes como antes. Vale muchímo más una estatua griega intacta que otra reconstruida por los mejores restauradores.
Tal vez, pensar esto ahora sea un simple detalle de pesimismo nocturno. Debe ser eso. Pero igual que Isak Dinensen tenía una granja en África..."yo tenía un escondite de felicidad". Era como mi propio Platero: un rincón cómodo, fácil, apenas inquietante y lleno de sorpresas cotidianas...

Por cierto, odio el olor del superglue. Y detesto las gotas secas que se te quedan en las yemas y te roban tus huellas dactilares.
Comentario:
Releo lo que escribí mientras escucho a Jacques Brel... en verdad casi todas las parejas duraderas están llenas de rupturas, broncas, peleas. Lo único que no les falta es el cariño necesario para superar esas rupturas:
"Por supuesto que tuvimos tormentas, tanto amor es el amor loco; Mil veces cogí mis maletas, mil veces cogí mi amor...Y a pesar de todo, a pesar de las rupturas...Mi amor, mi tierno, mi dulce, mi maravilloso amor"
"Por supuesto que tuvimos tormentas, tanto amor es el amor loco; Mil veces cogí mis maletas, mil veces cogí mi amor...Y a pesar de todo, a pesar de las rupturas...Mi amor, mi tierno, mi dulce, mi maravilloso amor"





