CAMBIO DE TONALIDAD
"Interiores" nació con vocación de vergel. El verde es el color de la naturaleza: produce efectos sedantes, reconstituyentes, suaves y frescos.
Sobre ese tapiz verde los poemas han ido llegando, posándose despacio en la emoción fértil que transmite su frescura...
Pero el año nuevo y la falta de espacio son una oportunidad para algunos cambios estimulantes.
Espero que la audacia de anaranjar el panorama, no fatigue la vista .
Seguís teniendo la palabra, si así os place, en esta nueva dirección:
http://blogs.ya.com/narimatres
NAVIDAD 2007

Distraídamente escribo la palabra agua,
siete veces siete, hasta cien incluso,
sobre cualquier pedazo de papel, en los labios,
en negrita, en cursiva o…
en cada nube que se aleja ceñida de espumillones.
Así:
agua/agua/agua/agua…. no llueve, no moja
la palabra agua, no moja.
Escribo entonces la palabra fuego/fuego....
no quema:
no calienta mi mano si la escribo
ni brilla en la oscuridad,
allí donde la escriba
permanecerá,
aguardando unos ojos que la incendien.
De pronto, se me ocurre escribir
FELIZ NAVIDAD
Palabras que hoy apenas queman ni mojan
como si quisiera desear agua y fuego
empuñando esas dos palabras,
hacerlas chocar en el aire.
Tal vez, salten chispas en un hogar ya lejano
o prenda en el fuego un agua acariciante.
La palabra fuego no quema
pero aviva rescoldos en la sangre.
La palabra agua no moja
pero riega la hondura del quizás.
Tal vez, debamos siempre escribir en el aire,
FELIZ NAVIDAD
Para que no se cansen las emociones de doblarse
y se vuelvan nada,
sin brazo fraterno que las sostenga.
Un abrazo muy especial, que avive las ilusiones y acaricie desencuentros. Y que el año que se aproxima, sea venturoso y pleno en vuestros corazones de buena voluntad.
ME DETENGO

"Amapolas de Otoño" F. Javier Gimeno
Me detengo.
Es una noche mansa,
con su buril de frío y de carencias
con la inercia de la fuga, aun caliente.
Está bien, está todo bien,
he salido a ver qué luz
ha dado con el hueso de las cosas
enderezando la emoción del silencio apalabrado.
En el otro sendero,
todo me lo trae la brisa, menos tú…
tu levedad me atenaza
en el fondo de mi nombre,
he de cuidar la lluvia
echar pan a los ojos de los días
con sentido
aunque desconozco su idioma, todo está bien…
he salido a ver qué luz
y está tan distraído este otoño
como si no tuviera tiempo
de acariciarme para que descrea del artificio
extraño y necesario que no recala en las heridas.
Lo sé, los silencios llegan como llega el otoño,
pero no sé si estoy preparada
para recibirlos.
No, no digo no puedo más y aquí me quedo. No, mis presuntos versos son línea que dibuja su propio límite.
La verdadera imagen es el trazo; a veces torpe sombra tras el espejo, rastro de tinta, dibujo de un dibujo para que el filo invente la herida que a sí mismo lo remite.
Además de daros las gracias, debería de pedir disculpas por estar yo con vosotros. Sí, más que lectores, a algunos os siento amigos. La amistad encuentra sin buscar, sólo pide esa lealtad que es hija del conocimiento y la gratitud. Pero triste vínculo ese de sentirse en deuda con alguien. No sé si alguna vez he tenido algo que enseñar, lo que sí sé es que todavía hay muchas cosas que tengo que aprender y que he ido aprendiendo de cada uno de vosotros.
La gratitud es una “grata actitud” de generosidad y confianza reactivas que me habéis transmitido… es deseo de hacer ese sentimiento común y proliferante …Gracias…
Un abrazo
ELLA

"De Profundis" M. ANGEL PRADO
No pregunta que si barloventos o naufragios…
cómo calmar con versos lo que gemía.
Se puso una piel de palabras y detrás hay eso,
sólo palabras,
la fe de los pájaros cuando se arrojan al aire.
Mañana, espera despertar cantando…
rema y no pregunta,
ahuyentando la penuria
que no sabe o no dice
o no hace; nada.
Escribe,
antepone el pie al mar y se sumerge
sin saber
qué azota la falta de aire
a qué sabe el dolor de astillas en la boca.
Mañana espera, despertar cantando...
aunque sepa que tampoco
mañana
es el día que iba a ser
aunque arribe el susurro aventajado
y la mentira mejor dicha:
llegas tarde
no hay nada y
nadie está mirando.
BRISA INDULTADA

EN SERIO,
merezco más.
Merezco la dureza,
inmunidad a la culpa
ser la víctima exigente
tener cáscara amarga
y pretérito fuerte.
Me restregué los ojos
(tal vez más de la cuenta)
y cesó el rumor de máquinas
que teje el mar
y se dejó la alondra
caer
los harapos
de cala con rocío
y una soledad fluida, porosa
de exilio renuente,
maceró la luz con dulce metralla.
Sangré líquida oscuridad
azul
metal creció el cielo,
insaciable el páramo
durmió mi sangre.
Merezco
sí,
la caricia helada que se deja
caer
pues era la alondra,
no yo,
quien tenía el poder
de abandonarme.





